DEBUTANTE EN EL MUNDIAL DE MOTO2

Raúl Fernández, el 'rookie' que gana con una mano

  • El piloto de KTM, de solo 20 años, ganó en Aragón siete días después de operarse la mano derecha y sumó su quinta victoria, en busca del récord (7) de Marc Márquez en el 2011

  • Raúl, que quería seguir un año más en la categoría intermedia, dará el salto a MotoGP por decisión de la marca austriaca, que quiere aprovecharse del potencial de su joven estrella

El madrileño Raúl Fernández, celebrando su triunfo en Motorland.

El madrileño Raúl Fernández, celebrando su triunfo en Motorland. / ALEJANDRO CERESUELA

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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Seguimos dando vueltas a los ‘rookies’, a los novatos del Mundial, a los debutantes en las distintas categorías y, sí, en efecto, ese ‘tiburón de Mazarrón’ de Moto3, ese Pedro Acosta, que el domingo cometió su primer error y demostró tener la flor de los campeones (o futuro campeón), o ese impresionante Jorge Martín en MotoGP, resurgiendo de una grave y serio lesión, de horas de quirófano y meses de rehabilitación, son ejemplos magníficos para demostrar que, por abajo y por arriba, el motociclismo español está (aún) plagado de megaestrellas que nos harán disfrutar de grandes carreras y seguir en la cúspide de este deporte.

Pero en medio, en la categoría donde acaban de cocerse de los grandes, está destacando alguien que vive, no ya el sueño de su vida, que lo cumplió al convertirse en piloto del Mundial cuando debutó, cómo no, en Valencia, en el 2016, sino la conquista de lo imposible: igualar las siete victorias del ‘rookie’ Marc Márquez, en el 2011, cuando ganó 7 carreras y no fue campeón, el año de su debut, por aquella lesión en el ojo, que le impidió concluir una temporada brillantísima. Perdón, otra.

Un debut estratosférico

Estamos escribiendo de Raúl Fernández, un madrileño de solo 20 años, que está peleando a brazo partido y huesos rotos, reconstruidos, contra el líder y, de momento, favorito al título de Moto2, que no es otro que el australiano Remy Gardner, vaya, su compañero de equipo en la factoría del finlandés Aki Ajo (y KTM). Raúl, que ha ganado ya cinco grandes premios (Portugal, Francia, Holanda, Austria y Aragón) y logrado ocho podios en 13 carreras, tiene aún cinco citas (este fin de semana en San Marino y, luego, en EEUU, Misano, Algarbe y Valencia) para sumar alguna victoria más y atrapar o superar al más grande de todos los tiempos. Eso sí, Raúl es el primero en reconocer que el título es muy difícil “pues Remy está haciendo una temporada redonda, aunque estamos a 39 puntos de él y restan aún 125 por jugarse”.

Raúl Fernández, en uno de sus cinco podios de este año.

/ ALEJANDRO CERESUELA

Pero es que Raúl está brillando de una manera espectacular y todo el mundo acaba de reconocer que la victoria que conquistó, el pasado domingo, en Motorland, no tiene precedentes. Fue una victoria que él dedicó, muy especialmente, a su amigo Huguito Millán, de 14 años, fallecido, precisamente, a finales de julio en una carrera en el circuito aragonés. “Huguito era maravilloso y este fin de semana he estado con su familia, así que nada mejor que dedicarle este triunfo, pues es como si hubiese ganado él. La última vuelta me la he pasado, no solo llorando a gritos del dolor que tenía en la mano derecha, sino de la emoción de poder dedicarle esta victoria a Huguito y sus padres”.

Las manos del doctor Mir

Pero este sonado triunfo tuvo, también, una doble dedicatoria y agradecimiento “infinito”. Y fue a las maravillosas y (casi) milagrosas manos del doctor Xavier Mir, el galeno que, solo siete días antes, le había operado de la fractura del quinto metacarpiano de la mano derecha, la del gas y el freno delantero. Raúl, que se lesionó entrenándose con la bici, creyó que no iba a poder correr en Aragón y el doctor Mir le dijo “vente corriendo a la Dexeus que te operó ¡ya! y llegas a tiempo”. “Yo no me lo podía creer, pero así ha sido. El doctor Mir logró el milagro, aunque mira, mira, como está mi mano, como tiembla, ¡que dolor, Dios, que dolor!”, le contó Raúl a Izaskun Ruiz, en DAZN, nada más bajar del podio. Y, en efecto, la mano temblaba.

"El doctor Mir hizo un milagro, pero mi mano temblaba a cinco vueltas del final y no podía frenar"

Raúl Fernández / Piloto del Red Bull KTM Ajo

“He salido convencido de que no iba a poder aguantar, por eso he tirado como un loco desde las primeras vueltas. La verdad es que tenía detrás, pegadito, a Sam Lowes y su caída, a nueve vueltas del final, me ha permitido soportar el dolor de la mano, pues en las últimas cinco vueltas era ¡¡¡imposible!!! frenar con el delantero, pero, insisto, al caerse, Lowes, el colchón era suficiente como para poder terminar. Gracias al doctor Mir he ganado, sí. Y gracias a Huguito. Y a Alpinstar, que me ha hecho un guante especial para esa mano. Y, claro, a mi equipo que me ha dado una moto ganadora”.

¿Misión imposible?

La historia de Raúl ni empieza ni acaba ahí, en sus continuas proezas, sino que se alarga en el tiempo y en su futuro inmediato. Aunque no quieran creerlo, bueno, sí, porque lo reconoce él mismo (“el año que viene no correré donde quería correr”), Fernández dará el salto, junto a su colega Gardner, hijo del inmenso Wayne, campeón del mundo de 500cc, con Honda, en el 1987, al equipo Tech 3 de KTM.

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Raúl quería seguir un año más en Moto2 y ser campeón antes de saltar de categoría, pero Pit Beirer, director de KTM Competición, ante la posibilidad de que una oferta irrenunciable de Yamaha para correr en MotoGP le arrebatase a su ‘rookie’, ha adelantado (y forzado) el salto de Fernández a la cilindrada reina.

Tras su impresionante, dolorosa y sacrificada victoria en Motorland, Raúl Fernández, que reconoció haber dormido solo tres horas la noche antes de la carrera, afirmó que el reto de igualar o superar a Márquez “es maravilloso, pero estamos hablando de algo muy, muy, muy difícil de conseguir, logrado por un piloto extraordinario y muy especial pero, bueno, por intentarlo no será, vamos a por ello”.