MUNDIAL DE MOTOGP

Aleix Espargaró: "MotoGP es un mar de tiburones y un podio sabe a gloria"

  • El piloto de Granollers, de 32 años, asegura que, a partir de ahora, "habrá más Aleix y más podios, pues este tercer puesto solo es el inicio. Ahora quiero más. No me conformo"

  • El mayor de los Espargaró celebra que el primer 'cajón' con Aprilia sea fruto del trabajo y no consecuencia de una carrera con caídas, lluvia o cualquier otro percance

Aleix Espargaró (Aprilia), feliz, ayer, en el podio de Silverstone.

Aleix Espargaró (Aprilia), feliz, ayer, en el podio de Silverstone. / ALEJANDRO CERESUELA

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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“Ahora, si queréis, podemos cambiar la pregunta de cada gran premio por una nueva ¿vale?”, dijo, de pronto, Aleix Espargaró, de 32 años, tras conseguir el primer podio para Aprilia en MotoGP tras acabar tercero protagonizando una gran carrera en Silverstone, peleándose con su hermano Pol (Honda) por el tercero cajón del podio. “¿Queréis?, pues, a partir de ahora, en lugar de preguntarme cada jueves qué será aquí, Aleix, donde consigas tu primer podio, dejaré que me preguntéis qué, Aleix, será aquí donde lograrás tu primera victoria en MotoGP con Aprilia. Porque que lo sepáis, en este mar de tiburones en el que se ha convertido la parrilla de MotoGP, ya os anuncio que, después de este podio, hay Aleix y podios para rato. No me conformo con esto. No me pararé aquí. Un podio en esta parrilla es algo que sabe a gloria”.

Cuando Aleix habla de "mar de tiburones" se refiere, por supuesto, a la tremenda, a la enorme, a la sofisticada competencia y competitivdad que existe en la categoría, que queda más que demostrada en el hecho de que ayer, por vez primera en la historia, los seis primeros clasificados del GP lo lograron con seis motos distintas: Yamaha (Fabio Quartararo), Suzuki (Alex Rins), Aprilia (el propio Aleix), Jack Miller (Ducati), Pol Espargaró (Honda) y Brad Binder (KTM). "La lucha, por tanto", señaló Aleix al calificar la parrilla de la categoría reina, "es tremenda en todos los campos, tanto en las fábricas como en los departamentos de competición de cada una de ellas, en las oficinas, en las secciones de innovación y desarrollo y, por supuesto, en la busqueda de los mejores pilotos, que sean capaces de convertir en éxitos, podios y/o victorias, todo su trabajo".

El mayor de los Espargaró, que compartió su alegría con su esposa Laura Montero y sus mellizos Max y Mía, que de bebé tuvo que superar una seria lesión cardiáca, asegura que “esto es solo el inicio y tenemos que aprovechar el buen momento en el que nos encontramos después de que, juntos, Aprilia y yo, iniciásemos una larga travesía, desde el 2017, que nos ha traído hasta aquí y que, ahora, estamos disfrutando como locos. No os podéis ni imaginar cómo están los trabajadores de la fábrica de Noale con quien acabamos de hacer una videoconferencia y estaban todos, todos, locos de alegría. Eso y la felicidad de mi familia es lo más grande de este momento”.

Un podio auténtico

Aleix contó que solo el día que su hermano se proclamó campeón del mundo en Motegi se puede comparar a la felicidad que le ha provocado este primer podio con Aprilia. “No ha sido un podio fruto de caídas de los demás, consecuencia de que lloviese o de cualquier casualidad que, a veces, se producen en las carreras. Ha sido un podio trabajado día a día, mes a mes, gran premio a gran premio, año a año, evolución a evolución. Llevamos mucho tiempo picando piedra, muchas caídas y llevamos mucho tiempo picando a la puerta hasta que la hemos tirado con todas las de la ley”.

Aleix reconoció que ayer no se sentía mejor que cualquier otro domingo de los muchos en los que ha intentado conseguir esta recompensa. “Pero unos días por una mala ‘quali’, otros días por una mala salida, otros días por una caída, otros días por mala suerte, otros días por el resto de tiburones que hay en la parrilla, pero lo cierto es que no llegaba la recompensa. Esta vez sabíamos, papeles en mano, pues en el último entrenamiento ya he sido el mejor, que podíamos conseguirlo. Es más, cuando en la primera vuelta me he visto delante con mi hermano Pol, he pensado ‘venga, venga, Pol, tira, que nos escapamos’”.

Aleix Espagaró saluda, feliz, a los mecánicos de Aprilia en el 'corralito' de Silverstone.

/ ALEJANDRO CERESUELA

Luego, el mayor de los Espargaró reconoció que en 2018, cuando la Aprilia no iba, no iba, y él se caía y se desesperaba pensó en dejarlo. “Sí, sí, pensé, mira esto no va, dedícate a tus restaurantes, o dedicate a la bici o haz cualquier otra cosa. Pero llegó el cambio de Aprilia de la mano de Massimo Rivola, que cambió el proyecto de Noale y les hizo creer que era posible codearse con los mejores y yo creí en él. Y aquí está la recompensa. Perdón, la primera recompensa, porque esto no se para. Vamos a por la victoria y a por más podios ¡vaya que sí!”

La moto se paró

Y eso que en la carrera de ayer, cuenta Aleix, se le paró el corazón unos segundos. “Bueno, no sé si se me paró el corazón pero, desde luego he perdido un año de mi vida, fijo, porque la moto ¡¡¡¡se ha parado!!!!, sí, sí, no sé qué ha ocurrido, pero el motor se ha parado. Yo la he golpeado y ha vuelto a ponerse en marcha, juro que ha sido así. Era la vuelta tres, me han pasado, de golpe, Pol y ‘Pecco’ (Bagnaia), pero los he podido cazar enseguida. Ha sido un momento increíble, que no quiero recordar más, no”.

Cuando El Periódico le preguntó si este podio es una manera de dar la bienvenida a su amigo Maverick Viñales, que hoy probará, por vez primera, la Aprilia en Misano, Aleix dijo: “Bueno, la verdad es que en su momento alguien pudo pensar que cambiaba un Ferrari por un Mini, pero, bueno, hemos demostrado que tenemos una gran moto. Sí, cierto, aún no es la Yamaha, pero solo hay que ver cómo le brillaban los ojos a todo el equipo al conseguir este podio. Este es un equipo integrado por gente que lleva toda la vida haciendo carreras y momentos como este te lo recompensa todo, todo”.

Última vuelta a muerte

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Aleix quiso dejar muy sentado que esta felicidad es fruto, simplemente, del duro trabajo y de sentirse el ser más feliz del mundo con su familia y con todos los que le ayudan a trabajar duro cada día. “Estoy viviendo el momento más feliz de mi vida y, por tanto, no es casualidad que este primer éxito grande con Aprilia llegue en este momento. Era imposible que Jack (Miller) por mejor piloto que sea y mejor Ducati que lleve, me pudiese quitar este podio en la última vuelta. Era mi día, mi gran premio, mi última vuelta y eso no iba a pasar, por eso retorcí el puño del gas más que nunca a la salida de la penúltima curva y le superé. Era el día que estaba flotando sobre la pista y no podía fallar”.

Pol Espargaró: "¡Dos hermanos peleando por el podio, tremendo!"

“Creo que me voy a comprar una tele de esas pequeñas, de plasma, y voy a poner en bucle las escenas en las que estoy peleando con Aleix por el podio. ¡Dos hermanos peleando, juntos, por el podio, tremendo! Esas escenas son únicas, son maravillosas, ¡dos hermanos! peleando por un podio en MotoGP ¡lo nunca visto!”, comentó Pol Espargaró (Honda), quinto tras Jack Miller (Ducati).

“Solo puedo decir que podios como el de Aleix es lo que da sentido a nuestras vidas, a tanto y tanto sacrificio, nuestro, de nuestros padres, de nuestras esposas, de nuestras familias, de nuestros equipos, de nuestras fábricas. Si tú juntas todas las desgracias, caídas, lesiones, derrotas que ha tenido Aleix en cinco años en Aprilia y le dices si las cambiaría por este tercer puesto, lo cambia a ciegas”, siguió explicando ‘Polyccio’.

“Fue muy emocionante pelear con tu hermano por un podio y ha sido muy emocionante regresar a casa juntos, yo con mi ‘pole position’ del sábado y mi primera gran carrera con Honda y él, con su podio. Todo ha sido maravilloso y, sí, nos lo merecíamos los dos ¡claro que sí!”