VIVIR DE LA PESCA DE BAJURA

Pedro Acosta, el padre del 'tiburón de Mazarrón'

  • El progenitor del 'rookie' del año en el Mundial de motociclismo asegura que, de muy niño, a su hijo no le gustaban las motos

  • Acosta lamenta que los atunes estén acabando con las sardinas, boquerones, caballa y bonito en el mar Mediterráneo

Pedro Acosta, pescador en Mazarrón (Murcia), junto a su hijo Pedro, cuando éste tenía 9 años.

Pedro Acosta, pescador en Mazarrón (Murcia), junto a su hijo Pedro, cuando éste tenía 9 años. / EL PERIÓDICO

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Emilio Pérez de Rozas
Emilio Pérez de Rozas

Periodista

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"¿Chulito Pedro? ¡pero qué dice!, Pedro es la bondad personificada. Un trozo de pan bendito. Humilde como pocos, lo que pasa es que él dice así, de pronto, lo que piensa, no lo que quiere la gente. No tiene maldad alguna ¡pero si tiene 16 años! ¡no ven que es un niño!”

Faltan 20 minutos para que Pedro Acosta, padre de Pedro Acosta, hijo de Pedro Acosta, nieto de Pedro Acosta, pescador de bajura, de cerco, de pescado azul, de sardinas, boquerones, aballa, bonito y arenques, zarpe con su barca ‘Peretujo’, el apodo de su abuelo, del puerto de pescadores de Mazarrón (Murcia), el lugar donde vive, cómo no, el ‘tiburón de Mazarrón’, que es el más pequeños de los Pedro Acosta que existen, el piloto de 16 años, líder del Mundial de Moto3, la revelación del 2021.

A Pedro, de 46 años, y a su esposa Mercedes, de 44, y a sus hijas Maria del Mar, de 29 y Miriam, de 21, el hecho de que el pequeño de la familia haya revolucionado su mundo les tiene un poco alarmados. Porque ellos, hasta que el ‘tiburón’ se convirtió en el primer piloto en 72 años de historia del Mundial de motociclismo que se sube al podio en las primeras cuatro carreras de su carrera, es decir, en el debutante, en el novato, en el ‘rookie’ más brutal de los que han existido (tres victorias y un segundo puesto) les ha cambiado la vida o, como poco, el discurso.

Un mar sin peces

A papá y a las chicas (Pedro ya se ha ido a dar vueltas por el mundo con su moto de carreras y no para en Mazarrón) lo que les inquieta es que el Mediterráneo ya no se puede pescar. Miles y miles de atunes, sí, sí, esa especie que, hace 10 años, iba a desaparecer, se comen lo que Pedro y 40 barcas más deberían pescar de las 11 de la noche a las siete de la mañana. “De Girona al golfo de Cádiz, los atunes acaban con todo. Nos pasamos horas y horas sin ver un pez ¡ni uno!” Y, encima, cuando Pedro pide la licencia para, al menos, pescar atunes, la Administración se la niega. “Solo hay cinco atuneros españoles”.

El caso es que Pedro explica que a su Pedro pequeño, al fenómeno, al ‘tiburón’, a la réplica de Marc Márquez, ¡otro que tal!, no le gustaban las motos. “Yo me lo llevaba al circuito de Cartagena cuando iba con mi moto a hacer tandas y él, con cuatro añitos, no nos hacía ni caso”. Un día Pedro se presentó en casa con una moto china ¡de 150 euros! que había comprado para tentar a su hijo. “Y la compré sin saberlo su madre”.

Pedro Acosta, de 16 años y líder del Mundial de Moto3, en el barco 'Peretujo' de su padre, en el puerto de Mazarrón, en Murcia.

/ EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Cuando Pedrito, con 5 años, llegó de la escuela y vió la moto se le iluminaron los ojos. Y papá le compró un casco. Y se lo llevó al descampado de un amigo, a dar vueltas. Después de un buen rato, el peque se detuvo delante de su padre y le dijo “papá, esta moto no va bien, no para de dar botes”. “Venga, venga, tira y sigue”, le dijo Pedro, el grande. Pero el niño volvió a detenerse al poco. “Que no, papá, que no va bien”. Pedro la miró y descubrió que el chásis se había partido en dos. “Que podías esperar ¡me costó 150 euros!”

Nada de bofetadas

Tras aquella miniexperiencia, el ‘tiburón’ dejó de confiar en las motos y papá lo apuntó a taekwondo. Solo fue a una clase. El día de su estreno en taekwondo, Pedro Acosta regresó demasiado pronto a casa. “Pero ¿qué haces aquí, Pedrito?”, le dijo su padre. “Papá, yo no voy allí a que me peguen, ya me puedes borrar”. Y le borró. Y fue como.

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Pero un día, papá volvió a llevárselo al circuito de Cartagena, justo cuando Paco Mármol, el gran ‘Pakote’, estrenaba su escuela de pilotos. Y el ‘tiburón’ decidió apuntarse. “Cuando ví que el primer día de clase, todos los niños tocaban con la rodilla en el suelo, me dije ‘me Pedro no va a tocar nunca con la rodilla en el suelo’”. ‘Pakote’ se acercó a papá y le dijo “quédese, en cinco vueltas, ya está tocando con la rodillas en el suelo”. Y así ocurrió. “Todo para ti”, le dijo el pescador a Mármol. Hasta hoy. O hasta mañana que lo convertirá en el campeón del mundo más joven de la historia. Ya verán.

Porque, tal y como explica el bueno y sabio de Mármol, cuando descubrieron que el niño sí valía para esto, el pescador le dijo a 'Pakote', al que le había echado una mano cuando la crisis de la construcción le dejó tirado, que se hiciera cargo del aprendizaje de su pequeño. "Yo no quiero saber nada, yo no sé nada, confio plenamente en tí, Paco, y por tanto haz lo que debas". "Y la verdad es que si hemos acertado o hemos fracasado, lo cierto es que todas las decisiones las hemos tocado Pedro y yo", cuenta 'Pakote', sin duda, orgullos del estirón del chaval, que este fin de semana, encima, está ayudándole con su equipo de jóvenes en el campeonato de España, que se disputa en Valencia.