EL PILOTO CATALÁN ABANDONÓ MOTOGP

Tito Rabat, el campeón que corre gratis en Superbikes

  • El campeón del mundo de Moto2 (2014) cierra su experiencia en el Mundial grande y consigue una plaza en el campeonato de SBK, con una buena Ducati

  • Rabat, de 31 años, correrá gratis para el equipo Barni Racing y solo cobrará dinero de sus patrocinadores personales y los premios que logre en carrera

  • "Estoy tan feliz como un niño, he logrado seguir viviendo de mi pasión, sigo empujando y mantengo la misma ilusión que cuando empece", afirma Rabat

Tito Rabat, nuevo piloto de Superbikes, feliz en el test de Jerez de la pasada semana.

Tito Rabat, nuevo piloto de Superbikes, feliz en el test de Jerez de la pasada semana. / JESÚS ROBLEDO

Se lee en minutos

Tito Rabat es un tipo muy curioso. Hay muy pocos campeones del mundo de motociclismo como él, poquísimos. Tito Rabat ha ganado uno de los títulos más complicados que existen por su enorme igualdad, tanto en el aspecto técnico como humano. Conseguir el cetro de Moto2 (2014) no fue una empresa fácil y Tito Rabat, cuya carrera, cuyo eco, cuyo prestigio, cuya imagen, ha carecido del ruido que ha rodeado a otros campeones e, incluso, a pilotos que ni soñaron en acercarse a ganar un título como ese y, sin embargo, tenían mejor prensa, lo conquistó a base de esfuerzo, de sacrificio, de constancia.

Cuando tú te movías por el ‘paddock’ del Mundial siempre oías la misma frase: “Tito todo lo consigue a base de esfuerzo, de mucho entrenamiento, de repetición, de trabajar más que nadie, de entrenarse más que los demás, de obsesionarse por ser el mejor y/o intentarlo”. Es decir, todos, absolutamente todos, consideraban que Rabat suplía con trabajo, con mucho trabajo, aquello que los demás (o casi todos los demás) lograban con una suma de don, pasión, medios, manos, tacto, sensibilidad, acrobacia, mejor moto y algo de entrenamiento.

Salto a Superbikes

En Tito Rabat todo, todo, hasta el título del 2014, es fruto del trabajo, del entrenamiento. Hasta hace muy poco, Rabat vivía en una caravana aparcada en uno de los arcenes del circuito de Almeria. Y vivía allí porque se pasaba el día entrenándose. Todo el día. Y lo hacía con una moto que él mismo subía a Barcelona en una furgoneta (y la bajaba) después de que se la reparasen en Honda o donde fuese. Nadie, nunca, jamás, ha trabajado tanto, tanto, como Tito Rabat.

Y, al final, han terminado despidiéndole de MotoGP. Y a él no le quedó más remedio que recoger sus trastos y buscar otro destino. Eso sí, juró en voz alta que “nunca más pagaré por correr”. Y lo ha logrado, sí. También es cierto que participará en el Mundial de Superbikes con una gran Ducati, una Panigale V4R de las buenas, del equipo ‘satélite’ Barni Racing Team…pero no cobrará un euro. Se jugará la vida (esas motos también superan los 300 kms/h.) por los premios y por lo que le den por el casco y el mono, pero su equipo no le paga un euro.

Tito Rabat posa con su Ducati Panigale, la pasada semana en el circuito de Jerez.

/ JESÚS ROBLEDO

“Me importa un absoluto bledo no ganar dinero con mi contrato. Me da igual. Corro gratis, sí, pero, al menos, no tengo que poner dinero. Creo en mí y, por tanto, me ganaré bien la vida con los premios que reciba, estoy seguro, aunque no será fácil. Bueno, para mí, nunca lo ha sido”. Rabat está contento con lo que tiene y, sí, probablemente, aunque no quiere verbalizarlo, se cree injustamente tratado para el piloto que ha sido en el Mundial de motociclismo. “Ya no pienso en el pasado, no vale la pena. Soy feliz, muy feliz. A mis 31 años, me siento un niño, sigo empujando, sigo jugándome el tipo, me encanta entrenar, machacarme en el gimnasio, vivir con pasión mi profesión y, sobre todo, con toda la ilusión del mundo”.

Ilusión y pasión

Ha cambiado Andorra por Almeria. Pero ¡ojo!, sigue pagando sus impuestos en España. Se entrena en Andorra porque allí puede hacer bicicleta de montaña, esquí, tiene un montón de colegas con los que competir entrenándose y todo son facilidades, pero él jamás dejará de pagar sus impuestos en España. Y, por supuesto, le importa otro bledo lo que hagan los demás. Él, en esas cosas, no se mete. Bueno, Rabat se mete en muy pocos líos, solo le interesa triunfar en SBK. Lo que no es nada fácil.

“No hay nada fácil en esta vida y menos cuando es deporte de élite. No es fácil ganar en Moto3, ni en Moto2, ni mucho menos en MotoGP, pero tampoco, desde luego, en Superbikes donde hay grandísimos pilotos”, comenta Rabat, que acaba de hacer unos buenos entrenamientos en Jerez. “Me lo he pasado muy bien, la Ducati es una gran moto y, la verdad, no hay grandes diferencias con la MotoGP. Hombre, claro, la MotoGP es una máquina totalmente creada para competir al más alto nivel, pero la SBK no te la acabas”.

Su amigo Marc

Cuando le preguntas si hay mucha diferencia en la manera de pilotar, Rabat, como buen piloto, como gran campeón, echa mano del crono. “Mira, para llevar un bicho de esos y, sobre todo, para llevarlo al más alto nivel tienes que estar fuerte como un toro y, sí, jugártela en cada curva, no hay duda. En Jerez, por ejemplo, la MotoGP empieza el GP en 1.38 y lo acaba en 1.39. Con la SBK, lo empiezas en 1.41 y lo acabas en 1.42. Es decir, tienes que volar bajito en los dos casos y jugártela, claro, si quieres acabar delante”.

Te puede interesar

Repito, Tito Rabat vuelve a ser el niño más feliz del mundo. “Yo ya he cumplido mi objetivo: seguir disfrutando de lo que hago, de mi pasión. Seguir en un gran Mundial, seguir compitiendo a gran nivel y tratar de demostrar en la pista todo el trabajo que hago en casa, en el gimnasio y en mis entrenamientos”.

Le pregunto por su amigo, desde niño, Marc Márquez. “Sé poco de él. No lo está pasando nada bien, pero es fuerte como un toro y siente tanta pasión por lo que hace que, seguro, seguro, se recuperará a tope. Y, claro, cuando regrese, solo pensará en ganar. Como ha hecho toda la vida. No será fácil y él lo sabe, por eso creo que no regresará hasta que se sienta realmente fuerte y listo para presentar batalla. Y los demás lo saben, ¡vaya si lo saben!”