ENTREVISTA A ALBERT ARENAS

"El mío es el triunfo de la armonía, del buen rollo"

  • El flamante campeón del mundo de Moto3 cree que él solo es "la punta del iceberg de un gran equipo"
  • "Para ser campeón, hay que ser mentalmente fuerte, pues las motos también te obligan a pensar"
  • El piloto de Girona dará el salto, la próxima temporada, a Moto2, "donde las manos ya cuentan mucho"
El catalán Albert Arenas, campeón del mundo de Moto3

El catalán Albert Arenas, campeón del mundo de Moto3 / MILAGRO

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Ya no es un niño, ni siquiera uno de esos jovencitos que sorprenden, en el mundo de las carreras, con una temporada brutal, arrolladora. El catalán Albert Arenas (Girona, 11 de diciembre de 1996), muy cerca ya de los 24 años, bueno, ya casi los tiene, se ha proclamado, por vez primera “y espero que no sea la última”, campeón del mundo de Moto3, tras sus primeros 74 grandes premios en el Mundial tras haber debutado, en Cheste (Valencia), en el 2014.

Jamás pensó que sería fácil. En el deporte, como en la vida, no hay nada fácil y, por tanto, dudo que alguien se plantee, se entrene y prepare para intentar conquistar un título mundial y piense que va a ser 'chupao'. Y menos en Moto3, donde en cada carrera hay una docena de candidatos, no ya al podio, sino a la victoria. Sí creí, cuando llegamos a Valencia con cierta ventaja, que lo podría conseguir allí, en Cheste, en la casa del jefe, de Jorge (Martínez ‘Aspar’, el tetracampeón delmundo, dueño del equipo), pero las carreras son como son, me tocaron, me rompieron la moto y todo se torció. Y, ya ve, al final tuvo que ser en la última carrera, sufriendo, acabando el 12º y con solo 4 puntos más que Tony (Arbolino) y Ai (Ogura), lo que le da aún más mérito a la conquista. Pero la verdad es que, antes de Portimao, habíamos hecho un gran trabajo y pudimos aprovecharnos con esa 12ª plaza.

¿Cuál ha sido el secreto de este éxito? No hay un secreto, es un cúmulo de cosas bien hechas, empezando por la moto, el equipo, el entrenamiento, la preparación de cada fin de semana, la aproximación a cada domingo y, sobre todo, tres cosas que yo creo que son vitales, no solo en el motociclismo, sino en cualquier deporte de élite y ámbito de la vida: creer, creer mucho, en ti y en tu equipo; insistir, perseverar, no rendirte nunca y ser mentalmente fuerte. Todo lo que es MotoGP es muy mental. Para ser campeón, hay que ser mentalmente muy fuerte. Las motos te obligan a pensar mucho, aunque puede que mucha gente no se lo crea. Todos somos muy buenos, hay un montón de pilotos extraordinarios en las tres categorías, pero debes ser consistente. No sirve de nada ganar un domingo y, al siguiente, acabar el 15º. Lo más duro ha sido mantenerse mentalmente fuerte, ser muy duro, en el triunfo y en la duda.

¿Qué ha sido lo vital? No anticiparse a nada de lo que iba a suceder, pensar solo en ese día, a lo sumo en el fin de semana de forma global. Y, sobre todo, acordarme de por qué estaba ahí: estaba ahí para ganar el título.

No hay mejor premio que el título. En efecto, así es, pero el título, como lo entiendo yo, es, simplemente, el premio al trabajo de todos y al mío personal. No hay nada que me guste más que pilotar, estar en este mundo. Soy muy ambicioso, en el buen sentido de la palabra, quiero llegar ¡claro que sí! a MotoGP, destacar, ganar carreras. Aquí nadie te regala nada. Ahora ya sueño con Moto2 y hacerlo bien, como paso previo a, algún día, estar en MotoGP. Que Jorge me de la oportunidad de seguir en Moto2 es otro gran premio para mí.

¿Qué le viene a la cabeza cuando piensa, a diario, ya soy campeón? Pues (un montón de risas), mira, el otro día recordaba una entrevistita que salió, hace ya algunos años, en un Telediario de La 1, en la que salía de joven diciendo que quería ser campeón del mundo….y, tras una pausa de dos segundos, añadía “campeón del mundo de MotoGP” (más carcajadas). Lo soy ya de Moto3, así que por algo se empieza. Si algo he aprendido este año es que se puede ganar, se puede perder, puedes equivocarte o pueden tirarte pero, al día siguiente, tienes que seguir siendo fuerte y volver a sacar lo mejor de ti. No hay otra.

¿Cuál es la frase del año, el mejor consejo? El que me daba siempre mi técnico, Mauri Soli: nos preparamos para el domingo, nos preparamos para la carrera, buscamos los puntos y no hay otra filosofía que "correr al 101 por 100", acababa diciéndome. Y así salía siempre. He tratado de escuchar a todos, a Mauri, a Jorge (Aspar), a Gino (Borsoi), a Nico (Terol), a ‘Gelete’ (Nieto), pero, al final, en la pista estaba yo solo y también me escuchaba a mí mismo.

Ya veo que usted es de esos que defiende que este es un deporte individual, pero donde el equipo es vital. Yo creo que eso ¿no? lo defienden todos los pilotos. ¿Qué sería de nosotros sin nuestros equipos, ayudantes, fábrica, técnicos? Yo soy la punta de un iceberg inmenso. Yo estoy aquí, en la cima, pero sobre los hombros de mucha gente que me ha ayudado, fuera y dentro de los circuitos. El mío es el triunfo de la armonía, del buen rollo, que yo he ayudado, y mucho, a crear. Todos hemos creído en este título y por eso lo hemos ganado.Es hermoso ser la puntita de un gran iceberg, que me ha ayudado a conquistar el título.

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Sin prisas, pero sin pausas. Yo creo que hay que ser veloz e ir deprisa en la pista, pero, en la vida, hay que ser muy consciente de lo que haces, cuando lo haces y cómo lo haces. No soy partidario de ir deprisa fuera de la pista. Yo no tengo prisa por llegar. Quiero llegar, pero sabiendo muy bien lo que hago. Eso sí, hay que creer siempre, siempre. Y, en ese sentido, quiero crear mi propio camino hasta llegar a MotoGP.

Y, ahora, Moto2, que ya empieza a ser palabras mayores ¿no? Tenía muchas ganas de probar la moto, muchas y no me ha decepcionado, no. Y, sí, tenía ganas ya de pasar página, de olvidarme de la locura de Moto3, seguir aprendiendo, codearme con otro tipo de pilotos y, sobre todo, pilotar una moto más potente, todos con el mismo motor, seguir creciendo y, sobre todo, aprovechar que se trata de una categoría donde las manos del piloto empiezan a ser vitales, marcan la diferencia y puedes sacar esa decimita que tienes, que vales, que posees. Creo que va a ser muy divertido competir en Moto2, sí.

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