26 nov 2020

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ASÍ ES EL NUEVO CAMPEÓN DE MOTOGP

El niño que nunca pidió una moto a los Reyes Magos

Joan Mir, campeón a los 23 años, no sabe explicar por qué empezó, más tarde que ningún otro compañero de parrilla, a correr en moto

"Tiene muchos puntos en común con Márquez, sobre todo su profesionalidad y determinación", señala Paco Sánchez, su representante

Emilio Pérez de Rozas

Joan Mir, el día que se proclamó, en octubre del 2017, campeón de Moto3.

Joan Mir, el día que se proclamó, en octubre del 2017, campeón de Moto3. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

El 10 de octubre del 2017, once días antes de proclamarse flamante campeón del mundo de Moto3, en Phillip Island (Australia), Joan Mir (Palma, 1 de septiembre de 1997) mostraba su extrañeza porque le comentase que la gente del ‘paddock’ estaba convencida de que él sería “el nuevo Marc Márquez”. “¿Lo dicen en serio? ¡me flipa!, me flipa mucho porque me están poniendo a la altura, o en los inicios, de pilotos que han sido mis ídolos, todos, todos, ponga usted el nombre que quiera. Y me flipa porque he sido de los chavales que ha empezado en esto más tarde, con más años o menos joven. Insisto, alucino que la gente diga “este Mir es el siguiente, el nuevo Márquez, o Lorenzo, o Pedrosa, o Viñales”. Me enorgullece, ¡claro que sí!, y me lo tomo muy positivamente, pero para mí solo significa que voy por el buen camino, solo eso. Que es muchísimo, por supuesto”.

Pues ya está aquí, Mir ha sido el piloto al que menos le ha costado ser campeón de la categoría reina. Hasta el mismísimo ‘canibal’, como apodan a MM93 en Italia, que rompió todos los récords de preocidad cuando fue campeón en el año de su debut en MotoGP, en el 2013, necesitó más carreras y más años que este joven mallorquín para ser campeón de MotoGP. Mir llegó al Mundial hace cinco años y ya es campeón; Márquez necesitó seis en la élite para hacerse con el trono. Claro que, luego, repetiría sin cesar, acumulando seis de los últimos ocho títulos en juego.

El piloto perfecto

En aquella misma charla, Mir me confesó que su retrato robot del piloto ideal tendría “la finura de Pedrosa, ese momento de locura fantástico de Márquez, la sabiduría de Valentino (Rossi), las manos de Lorenzo, la inteligencia de Dovizioso y la practicidad de Viñales”. Hay quien piensa, en efecto, que este muchacho, pura educación, bondad y sensibilidad, tiene un poco (o un mucho) de todo eso. Pero, según todos, lo que más tiene es sensatez, profesionalidad, hambre, trabajo y determinación.

“Es distinto a Marc, ¡claro que lo es!, pero tiene muchas cosas de Marc, su profesionalidad y determinación, pues ambos son dos tremendos y grandísimos campeones”, señala el abogado Paco Sánchez, representante de Mir. “¿Qué les une?, su dedicación plena a un solo objetivo: ser mejores cada día, ser competitivos, ganar. Y si para eso hay que hacer esto, esto y esto, o dejar de hacer aquello, lo hacen. Joan, como Marc, viven para y por MotoGP, de ahí que su vida esté organizada en esa dirección”.

Sánchez cuenta que Mir es familiar (aunque viva en Andorra y lejos de sus padres, Joan Mir y Ana Mayrata, que siguen en Mallorca), es íntimo, es sereno, tranquilo. Nada de casas inmensas, barcos o cochazos. Pocas redes sociales, poco móvil, mucho entretenimiento, Play, paseos, entrenamiento, charlas y vida sana. “Es, aunque no lo parezca, tremendamente reservado. Escucha mucho, mucho. Es una esponja y siempre decide él”.

Matrimonio con Suzuki

En efecto, como cuando pudo ir a Honda y decidió probar con Suzuki porque así crecía en MotoGP de la mano de una moto que también necesitaba tomarse su tiempo para ganar. “Ya se ve que decidió sabiamente pues, tal vez, en Honda, un equipo, una fábrica, una moto campeona, hubiese tenido que ganar desde el primer día. Aquí, en Suzuki, le han mimado y ha crecido al mismo tiempo que mejoraba la moto, ¡por supuesto que muy pocos creíamos que este sería el año!”, reconoce Sánchez.

El día que Joan Mir, en octubre del 2017, se proclamó campeón de Moto3, en Australia. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

Cuando le preguntas a Mir cómo empieza esto de las carreras, te encuentras con la perplejidad de que no sabe explicarlo…muy bien. “Esto empieza de muchas maneras, en muchos sitios y de ninguna forma. Quiero decir que no sé muy bien cómo empieza, desde luego no porque un niño llamado Juan quisiera tener una moto antes que un balón de fútbol y se la pidiera a los Reyes Magos, o porque, como relatan muchos de mis compañeros de parrilla, a lo primero que me subí, antes de caminar, fue a una moto de juguete. ¡Ni hablar! Esto empieza”, sigue contándote con extrañeza, “porque a mi padre le gustan las motos, sí, y a mi tío Guillermo, las motos de agua. Pero si por la familia fuese, yo debería ser campeón de stake, pues papá tiene una tienda en Palma que flipas. Pero, ya ves, Eva Perelló, la prima de papá, tuvo un romance con Jorge Lorenzo, y el primo de mi padre, Juan Perelló, tuvo de maestro a Chicho, el padre de Jorge, y yo acabé sintiendo curiosidad por ver cómo era la escuela de pilotaje de Chicho y ¡¡¡boooom!!! ahí me quedé”.

Vida sana en Andorra

Mir vive en su casa de Andorra con su compañera Alejandra López, entrenador de gimnasia deportiva y auxiliar veterinaria, más sus tres graciosos perros ‘Dakota’, ‘Kirby’ y ‘Bruno’. Tomas Comas, su preparador físico y asistente personal en los circuitos, no se separa de él y comparte, no solo las series de televisión y la Play, sino entrenamientos y duras sesiones en el gimnasio. Cuando se entrena en moto, Mir lo hace de la mano de Juan García, su mecánico personal, y en compañía de su amiguete Tito Rabat, que este año, desgraciadamente, abandonará MotoGP.

“Juan es muy reservado, mucho, aunque no lo parezca”, señala Comas. “Eso sí, es de mente muy abierta, lo comparte todo, tiene mil ojos en todas partes, observa, asimila y, luego, actúa. Le encanta charlar de todo e interesarse por todo. Y escucha mucho a los que saben de algo que a él le interesa. No le gusta, no, llevar la voz cantante y, como salió de casa con solo 16 años, es muy, muy, vivo y listo, mucho”.

Medirse con Marc Márquez

Comas coincide con Sánchez en el sentido de que para Mir lo deportivo prima por encima de lo económico. “Desde luego lo que no se creerá nunca Juan es el ombligo del mundo”. Mientras Sánchez afirma que Mir es pura MotoGP, Comas considera que también tiene una vida aparte de las carreras “aunque, sí, es cierto, todo lo que hace referencia a su preparación como dieta, descanso, entrenamiento, preparación mental, estrategia…se lo toma tremendamente en serio. Bueno, como debe ser”.

Este es, sí, el nuevo y flamante campeón del mundo de MotoGP (85 grandes premios, 27 podios y 12 victorias), al que, como él mismo reconoce, solo le falta “medirme, de tú a tú, con Marc Márquez, cosa que espero hacer la próxima temporada”. Y así volvemos al punto de partida de este perfil: en el 2017, ni siquiera él se creía que alguien, los más sabios del ‘paddock’, pudiesen decir, especular, intuir, adivinar, que sería el nuevo Marc Márquez. Pues ahí está, en lo alto del podio de MotoGP.

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