MOTOGP

Así fue como Alex Márquez se convirtió en 'magnífico'

El 'hermanísimo' tapa un montón de bocas con una explosión digna del mejor novato, con dos podios, en agua y seco, que le acreditan como gran piloto

"¿El secreto? no volverse loco de inicio. No tocar nada de la moto hasta que yo no fuese el auténtico Alex", señala el piloto del 'team' Repsol Honda

Alex Márquez, con uno de sus perros, en su gimnasio de Cervera (Lleida). 

Alex Márquez, con uno de sus perros, en su gimnasio de Cervera (Lleida).  / ALEJANDRO CERESUELA

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Fue una apuesta (como tantas otras) de Alberto Puig, ‘team manager’ del equipo Repsol Honda, poseedor aún de la Triple Corona de MotoGP (título de pilotos, constructores y escuderías) y una de las cinco personas que más ha hecho por el éxito del motociclismo español en las últimas décadas.

Puig, a quien le llovieron críticas por fichar a Alex Márquez, podría ahora (pero no lo hará) girar unas cuantas facturas a expertos, managers, representantes, gurús, ingenieros y periodistas que cuestionaron su decisión. Alex va camino de convertirse en el ‘rookie’ del año y ya ha demostrado que está ahí, en la élite de MotoGP, no por ser el ‘hermanísimo’ sino porque es ‘buenísimo’. En solo 11 carreras, este bicampeón de Moto3 y Moto2 se ha convertido ya en uno de los 'magníficos', candidato a la victoria.

Y, cómo no, todo proceso tiene su frase y, en este caso, no es otra que la emitida, vía twitter, por Marc Márquez, ocho veces campeón del mundo, en la tarde del 11 de octubre: “Hola a todos/as, soy el hermano de Alex Márquez”. El ‘canibal’ daba la bienvenida a su reino a Alex.

La felicidad de Puig

“No voy hablar de las barbaridades que se han dicho sobre mí y el fichaje de Alex por Honda”, comenta Puig, visiblemente orgulloso “por Honda, por Alex y por la familia Márquez, no por mi”, de que todo haya ido como habían soñaban. “Lo dije, Honda fichaba a todo un bicampeón. Y punto. No puedo llegar a entender como nadie reparó en que, en la actual parrilla de MotoGP, solo hay tres pilotos que hayan sido capaces de ganar los títulos de las dos categorías precedentes antes de dar el salto a la cilindrada reina y, ¡vaya!, resulta que son Valentino RossiMarc Márquez…y Alex Márquez”.

Puig explica que con Alex todo es sencillo y fácil. “Solo hay que confiar y esperar. Este chico tiene todo lo bueno de un Márquez, es decir, profesionalidad, pasión, intensidad, entrenamiento, descanso, inteligencia, información, metodología, pausa, prueba-error, y todo lo suyo, es decir, todo lo que aporta Alex: sentido común, paciencia, colaboración, exigencia, complicidad, confianza, escuchar y decidir”. Puig asegura que Honda no ha hecho nada excepcional para Alex.

"Si quieres ganar con la Honda, debes superar el miedo a caerte y pilotar con coraje. Si lo superas, como ha hecho Alex, la moto te acerca al podio"

Alberto Puig

Team Manager del equipo campeón Repsol Honda

¿Por qué y cómo ha aprendido y estallado? “Sencillo o no tanto. Esta moto es una moto que se lleva con él corazón porque así la ha inventado Marc. El problema es que solo hay un Marc y, difícilmente, saldrá otro. Esta moto, si la quieres llevar de paseo como la Yamaha, no te salen los tiempos. ¡Imposible! Esta moto exige coraje, decisión. Esta moto pide pilotaje y un piloto valiente. ¿Valiente en qué?, en forzarla hasta que superas la barrera que ella te plantea. ¿Cuándo das el salto como acaba de hacer Alex?, cuando sobrepasas tu límite, el punto ese de miedo, de ¡me voy a caer! No todos los pilotos se han atrevido a acercarse y/o cruzar la barrera de la incertidumbre con esta moto. Y lo entiendo. Pero, aquellos que lo han intentado y no se han caído, han logrado un buen crono, han visto que la moto les ofrecía, a partir de entonces, la posibilidad de ganar. Si tú te atreves a forzar ese instante, la moto te recompensa con la victoria. La moto te plantea ese reto, si lo aceptas, si lo superas, ella te lleva hasta el podio”.

Un encanto de muchacho

Los hay, en medio de esta jungla de pasión, velocidad, incertidumbre y riesgo, que viven con una sonrisa permanente, aunque la disimulen. Por ejemplo, Ramon Aurín, el ingeniero de pista de Alex. “Es un encanto, educadísimo, una persona a la que vale la pena conocer, trabajar con él y ayudarle. Yo hacía años que no era tan feliz en mi trabajo y es gracias a Alex”.

Alex Márquez (Honda) celebra, puño en alto, su primer podio, en Le Mans, en MotoGP. / ALEJANDRO CERESUELA

Antes de reflexionar sobre el ‘método Alex’, Aurín no puede reprimirse al pensar lo que ha sido para Alex vivir siempre, siempre, al lado de Marc. “Es como si vivieses, entrenases, jugases y te midiesen a Messi. Pues Alex ha vivido con esa comparación toda la vida y, sin embargo, ahí está: bicampeón y oficial de Honda. Créame, para lograr todo eso al lado del monstruo, hay que ser muy buena persona, fuerte, profesional y un extraordinario piloto”.

Aurín cuenta que “hay cientos de pilotos velocísimos, pero solo unos pocos, unos elegidos, saben explicar por qué son veloces. Uno de ellos es Alex”. Y, claro para progresar, para ganar, para ‘campeonar’ en la selva de los 350 kms/h. o sabes explicar por qué eres rápido o ni mejoras ni ganas. “Alex tiene método y, sobre todo, jamás pierde la calma, jamás pierde la sonrisa, jamás grita, siempre cree. Sabe qué le va bien y qué no le gusta, qué le funciona y qué no. Y eso es miel para cualquier ingeniero”.

"Hay muchísimos pilotos veloces, muchos, pero muy pocos saben explicar por qué lo son. Alex, que es un encanto, es uno de ellos"

Ramon Aurín

Ingeniero de pista de Alex Márquez

El ingeniero de pista de Alex afirma, reforzando la tesis de Puig, que aquí no ha habido milagro alguno. “Bueno, sí, la magia que ha aportado Alex con sus manos y determinación”. Aurín asegura que ha sido Alex quien ha dirigido los trabajos, las mejoras, la evolución. “Los ingenieros tenemos dos indicativos para saber algo sin hablar con el piloto: el crono y la telemetría. Pero esas dos referencias te sirven de poco, de nada, si el piloto no te ofrece una información clara y concisa de qué siente, qué nota en la pista y como se comunica con la moto. Y Alex, en ese sentido, es puro sentido común y eficacia. Los comentarios de Alex son, exactamente, lo que refleja nuestra pantalla. La clava siempre y, con toda esa información, has de ser muy malo para no ayudarle, mucho”.

Alex Márquez se pasea con la sombrilla del Repsol Honda por Motorland. / ALEJANDRO CERESUELA

Algo tendrá que decir Alex ¿no? de esta explosión. “¿Qué ha ocurrido?, nada que no tuviéramos programado, de verdad. Vienes de Moto2, otro mundo, ni peor ni mejor, otra historia, otra moto, otros neumáticos, ¡Dios, otros frenos, que diferencia!, otro pilotaje, otra potencia. ¿Más?, entras en Honda, la moto campeona, hecha por alguien que la pilota a ciegas y arriesgando mucho, todo. ¿Más?, te encuentras con mil piezas y dos mil configuraciones distintas para escoger”.

"El momento clave es la frenada, debes forzar al máximo, cero miedo, meter la moto en la curva y hacerla derrapar de atrás. Si la mimas, ella te ayuda"

Alex Márquez

Piloto oficial del equipo Repsol Honda

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¿Solución?, se pregunta Alex: “Solo había una manera de intentar adaptarte, hacerte con la Honda, aprender a pilotarla y dar pasitos: no volverte loco. El éxito, pues, ha sido, no volverte loco de entrada. Y más: no pedir cambios, ni mejoras, ni nada extraño hasta que no me hubiese acabado la moto que tenía de entrada. Por eso, en los primeros entrenamientos y carreras, le pedí a Alberto (Puig) y Ramon (Aurín) que tuviesen paciencia, que no tocasen nada de la moto porque, antes de empezar a pedir, debía ser yo quien se colocase en el sitio, me hiciese con la moto, fuese el auténtico Alex y, una vez dominase la escena, podríamos empezar a pedir más y mejorarla. Como así ha sido”.

Alex le da la razón a Puig cuando dice que hay un momento en que descubres que, si eres capaz de dominar la Honda, de mimarla, de llevarla como ella quiere, la moto te acercara al podio. “Cuando con la Honda estás a un segundo y medio de la ‘pole’, tienes más problemas que si la llevas al límite; cuando vas rápido, es una moto que te da la mitad de problemas y movimientos. Cuando asumes el riesgo que ella te pide, la Honda te acerca al podio, no te falla ¿Cuándo es el momento crítico, el instante en que sientes que ya es tuya?, en la frenada, en la entrada en curva, ese instante es crítico y de enorme respeto. Has de confiar ciegamente en la rueda delantera, apurar la frenada, ausencia de miedo y, una vez dentro de la curva, hacerla derrapar. En ese instante, sientes que es tuya y te atreves a todo”.