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EL NUEVO PROFESOR DE MOTOGP

Àlex Márquez: "Si te comparan con Marc, siempre pierdes"

El 'hermanísimo' presenta el campus de jóvenes valores, en Rufea (Lleida), disfrutando de sus primeros días de vacaciones encima de la moto

"Marc está bien, dolorido, pero animado y, además, ha ganado algunos días de ventaja con respecto a la operación del pasado año", señala Àlex

Emilio Pérez de Rozas

Àlex Márquez (Honda, MotoGP), hoy, en su campus con niños en el circuito de Rufea (Lleida).

Àlex Márquez (Honda, MotoGP), hoy, en su campus con niños en el circuito de Rufea (Lleida). / ALZAMORA COMPETICIÓN

El actual campeón del mundo de Moto2Àlex Márquez, ha presentado hoy la quinta edición del Allianz Júnior Motor Camp, en el circuito de Rufea (Lleida), donde se ha convertido en monitor de lujo de los 20 niños y niñas participantes en el campus hasta mañana. Su hermano Marc, ocho veces campeón del mundo de motociclismo, no ha podido estar en esta ocasión al lado de su hermano por motivos médicos.

Los 17 niños y 3 niñas procedentes de España, Países Bajos, Reino Unido y Alemania llegaron al campus el miércoles, y llevan dos días entrenándose bajo las indicaciones de los pilotos. “Cada año resulta más difícil elegir a los participantes del Allianz Junior Motor Camp; algunos tienen un nivel muy alto y no es fácil quedarse sólo con unos pocos”, explicaron los pilotos.

“El Allianz Junior Motor Camp es uno de los eventos más esperados por nuestra compañía. Ver a los jóvenes talentos del motor aprendiendo, mejorando cada día y viendo cómo Alex y los otros monitores se centran también en inculcarles la importancia de la prevención y la seguridad es muy satisfactorio”, ha afirmado Cristina del Ama, Directora General de Allianz Seguros.

Ante Marc, siempre pierdes

Ni que decir tiene que Àlex, que lamentó la ausencia de su hermano Marc, habló largo y tendido sobre su nueva situación en el Mundial, el premio de estar en el equipo campeón de MotoGP la próxima temporada y, sobre todo, asumir ser el compañero de uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, su hermano Marc. “Es evidente que las comparaciones seguirán, pero siempre serán de fuera. En la escudería cada uno tiene sus objetivos y los míos, por supuesto, este año de novato son muy diferentes a los de Marc, que volverá a ser intentar repetir título. Una cosa tengo muy clara: todo el que se compare a Marc, saldrá perdiendo”.

Àlex habló de lo ilusionado que está con su debut en MotoGP. “La exigencia en MotoGP es tremenda, desde la primera a la última vuelta vas al límite, pero me siento preparado para ello. Es más, desde que Emilio (Alzamora, su manager) me dijo que había recibido la oferta de Alberto (Puig, director deportivo del equipo Repsol Honda) no me lo pensé un minuto y dije que sí, que quería probarlo y, desde el verano, me sentía preparado para dar el salto”.

Àlex Márquez, hoy, junto a los niños de su campus de motocross en Rufea (Lleida). / ALZAMORA COMPETICIÓN

En ese sentido, el ‘hermanísimo’ salió al paso de esos que dicen que ha asumido demasiado riesgo, aceptando ser el compañero de equipo del campeón y, sobre todo, aceptando pilotar una moto tan, tan, especial. “No estoy preocupado por esas cosas. Correr en MotoGP ya es un riesgo y, además, los pilotos no pensamos en eso. Tenemos respeto a la moto, claro que sí, pero estoy listo para entrenarme fuerte en invierno, hacer la mejor pretemporada que podamos y, ya en Catar, ver cuáles pueden ser los retos que debemos afrontar. Es una oportunidad preciosa y sé, perfectamente, lo que significa y a qué nivel tenemos que estar. Voy cumpliendo las fases: primero llegar al Mundial, luego ganar carreras y título, ya tenemos dos, que son muchos, y ahora intentar ser un buen piloto de MotoGP, cosa que hemos logrado en el mejor equipo del mundo”.

Primeros destellos

Àlex no quiso hablar de objetivos ni reales ni sueños. Y, desde luego, aseguró que Honda le ha dicho que lo que tiene que hacer es vivir con intensidad su primer año en MotoGP, no preocuparse del resultado y tratar de ir progresando y aprendiendo paso a paso. “Lo más importante es hacer una buena pretemporada y llegar con los deberes hechos, incluso los físicos, pues algo deberé cambiar en mi preparación y entrenamiento, para el primer test de Sepang, en Malasia, la primera semana de febrero”. Eso sí, sin querer hablar de objetivos, Àlex sí reconoció, con la boca pequeña, que “algún destello ya he visto en mi pilotaje y, cuando le me haga con el tacto de los frenos de carbono, creo que el salto será grande”.

Ante un reto como este, hay que entrenar más que nunca y, desde luego, por lo que a mí me refiere no voy a perder ni un minuto. Voy a trabajar duro, pues la moto es más física, ganar masa muscular, algo más de fuerza, pues el peso de la moto es muy parecido a Moto2.

Parte de los niños que participa, hoy y mañana, en el campus de Àlex Márquez. / ALZAMORA COMPETICIÓN

Y, sí, habló de su hermano Marc. “Es una que no esté aquí, pero el año pasado ya apuró la operación del hombro izquierdo para poder estar con los chicos y, luego, llegó muy justo, así que una semanita y media más de margen le irá muy bien. Está animado, bien y con algo de dolor, con calma pero insistencia”. Respecto a su convivencia diaria y durante los grandes premios, Àlex compartió lo ya manifestado por Marc. “Voy a tratar de aprender lo máximo posible de Marc, de su pilotaje, de su telemetría, pero también de los otros pilotos de Honda. Y, aunque parezca increíble, apenas hemos hablado y, por tanto, de momento, no me ha dado muchos consejos, no, que cambie la líneas de Moto2 por las de MotoGP, pero eso no hace falta que me lo diga, ya veo que si trazo igual, no me sale el tiempo”.

Disfrutar como un niño

Y, por último, cómo no, Àlex aseguró sentirse el muchacho más feliz del mundo al estar en este campus con los niños “porque es como volver a empezar; bueno, es más, son mis primeros días de vacaciones con niños que son esponjas y lo aprenden todo, todo, al minuto”. En ese sentido, dijo que, a veces, cuando habla con ellos “he de ser muy prudente pues les digo lo que pueden intentar hacer y ¡zas!, en la primera vuelta, ya lo han hecho, sea un salto más alto o una curva más cerrada. Es tremendo, se lo pasan en grande, juegan y, a menudo, ni siquiera tienen miedo a nada, ni son conscientes del riesgo. Bueno, claro, como éramos Marc y yo a su edad, unos locos”.