Ir a contenido

LLUVIA DE ELOGIOS SOBRE EL BICAMPEÓN

Àlex, el pequeño de los Márquez que se hizo grande

El entorno del nuevo campeón de Moto2 reconoce que la calidad y pilotaje del 'hermanísimo' ha salido a flote este año gracias al ambiente del equipo

"Àlex lo tiene todo para ser un gran piloto de MotoGP, pero ojalá podamos disfrutar de él un año más en Moto2", dice Olivé, jefe del Estrella Galicia

Emilio Pérez de Rozas

Julià Márquez, con sus hijos, Marc y Àlex, de niños con sus motos de montaña.

Julià Márquez, con sus hijos, Marc y Àlex, de niños con sus motos de montaña. / EL PERIÓDICO

“¿Àlex un diesel y Marc, gasolina pura? Eso le he oído decir muchas veces a Emilio (Alzamora, manager de ambos hermanos), pero yo creo que lo que pasa es que Marc es un salvaje, como dice él, un pura sangre y Àlex es un piloto brutal, fantástico, muy perfecto, que lo quiere todo en su sitio para arriesgar, para poder ganar. Àlex es un tipo colosal, extraordinario, de verdad, que se merece todo lo bueno que le pasa y que le venga”.

Gille Carrillo es el mecánico de confianza de Àlex Márquez (Cervera, Lleida, 23 de abril de 1996), el nuevo bicampeón del mundo, el muchacho que hoy se ha convertido en flamante campeón del mundo de Moto2, el ‘hermanísimo’ que ha vuelto a añadir aún más alegría a la localidad de Cervera (Lleida), que pronto, muy pronto, vivirá otra rúa sonada, sonadísima, ruidosa, festiva, como la que Marc y Àlex protagonzaron en el invierno del 2014, cuando el grandote ganaba, con una mano (más o menos como este año) su segundo cetro de MotoGP y el ‘peque’ se coronaba rey de Moto3.

"Àlex es una esponja. Escucha, asimila, piensa, reflexiona y, concentrado en lo suyo, es un grandísimo piloto"

Emilio Alzamora

Manager de los hermanos Márquez Alentá

“Yo, insisto”, sigue contando Alzamora tras coronar, de nuevo, a uno de sus chicos. Se diría, aunque él, el jefe, jamás lo reconocerá que Àlex es uno de sus ojitos derechos. “Àlex es, en efecto, un diesel, mientras que Marc es más impulsivo en todo, pero los dos son enormes profesionales y, sobre todo, están dispuestos a escuchar, a oir consejos, a aprender y, sobre todo, a mantener una disciplina férrea para poder llegar a los circuitos en condiciones de poder ganar o, al menos, intentarlo”.

Marc Márquez siempre ha protegio, siempre, a su hermano Àlex. / EL PERIÓDICO

Emilio Alzamora reconoce que la creación este año de un equipo humano a la medida de Àlex ha sido fundamental. “Àlex tiene la preparación, la mentalidad, la velocidad, la experiencia y el talento que se requiere para ser uno de los candidatos al título, pero yo creo que le faltaban gente a su alrededor, de todo índole, no solo papá Julià y yo, que creyesen ciegamente en sus posibilidades y le estimulasen en la dirección correcta”. Alzamora se refiere, sin duda, a persona como Joan Olivé, director del equipo Estrella Galicia 0,0 Marc VDS; David García, su jefe técnico; Rubén Castelles, el asistente personal de Àlex; y también, también, Berta Brau, su responsable de comunicación. “Àlex necesitaba su familia del circuito, esa que ayuda a Marc a compartirlo todo y creo que lo hemos conseguido. Este título, al menos, ha sido fruto de toda esa concordia y buen rollo, créame”.

"Marc es salvaje, en el buen sentido de la palabra. Àlex es fino, metódico, lo necesita todo en su sitio"

Guille Carrillo

Mecánico de confianza de Àlex Márquez

“Todos congeniamos desde el primer día, eso es cierto”, cuenta Olivé, expiloto y ahora coordinador de todo lo que ocurre en el ‘team’ donde también esta Xavi Vierge, otro gran piloto y compañero de Àlex. “Yo, desde el primer momento que Emilio me ofreció el puesto, confié ciegamente en Àlex porque me parece una persona extraordinario y un piloto preparadísimo”, añade Olivé.

El jefe de la escudería, que no le pierde ojo a nada, reconoce que “Àlex es muy distinto a Marc. A Marc lo veo más impulsivo, lanzado, más agresivo, mucho más decisivo y determinante a la hora de pilotar. Los dos, por supuesto, poseen esa sonrisa maravillosa de los Márquez Alentá, pero el pilotaje de Àlex es más fino, más de tiralíneas, más de ir siempre por la misma trazada, más redondo si se quiere”. Olivé reconoce que la capacidad de Àlex para ayudar a sus técnicos a poner la moto a punto “es muy superior a lo que la gente cree, pues es muy sensible y tiene un tacto exquisito”.

Marc y Àlex celebraron, en noviembre del 2014, con sus padres, Roser y Julià, su primer doblete. / REPSOL MEDIA

Olivé cuenta que Àlex es, como Marc, como Marc, una auténtica esponja. “Le gusta escuchar a todos. Yo creo que eso forma parte de la educación que han recibido de Julià y Roser y, claro, cómo no, del asesoramiento de Emilio, que cree mucho en la idea de que esto, pese a ser un deporte individual, se prepara en equipo. Olivé no lo dice, claro, pero teme que le quiten a Àlex ya mismo para que dé el salto a MotoGP, aunque tiene contrato para seguir corriendo en Moto2 el año que viene. “Yo, desde luego, veo a Àlex como un gran piloto de MotoGP. Hace un par de años, no lo veía preparado. Ahora está listo para el salto. Será muy bueno, mucho. Este año, en Moto2, se necesitaba, se requería, un pilotaje de MotoGP para sacarle todo el rendimiento al nuevo motor Triumph y Àlex lo ha logrado. Y un dato más: todo el mundo cree que MotoGP es pilotar esas bestias y no, no, no solo es eso, es también la manera de trabajar con tus ingenieros a lo largo de todo el fin de semana y Àlex está listo para esa difícil empresa. Lo tiene todo para ser un gran piloto de MotoGP, pero ojalá podamos disfrutarlo, un año más, en Moto2”.

David García, el técnico que ha ayudado a ser bicampeón a Àlex, va más allá a la hora de definir al nuevo y flamante campeón de Moto2. “Lo mejor de Àlex es su tremenda capacidad de concentración. Cuando consigue evadirse de todo y centrarse en su pilotaje, en su trabajo, en ir cómodo sobre la moto, en disfrutar pilotando, es muy fuerte, mucho. Sinceramente y ahora que ha conseguido el título puedo decirlo: tiene mucho más talento del que le suponía. Sabía que era un piloto rápido, que era todo un campeón, que había ganado carreras, pero me ha sorprendido. Y no olvidemos su físico, de auténtico atleta. Bueno, como el de Marc”.

Àlex, sentado junto a David García; de pie, Naoya Taneko; frente a él, con la mano en la boca, Joan Olivé; detrás, al fondo, Emilio Alzamora y, a la espalda del bicampeón, su asistente Rubén Castells y Berta Brau. / ALEJANDRO CERESUELA

Carrillo, que hace rato ha dejado de celebrar el título, está, sin duda, más emocionado que nadie. Guille ha sido vital en las fiestas de los títulos de Marc. Carrillo fue quien, vestido de smoking, casi de crupier, le dio el taco a Márquez para que metiera la bola 8 en Buriram, Tailandia, con la que celebró su octavo título mundial. Pero Guille es de Àlex y orgulloso que está de ello. “Àlex es un ser encantador. Muy profesional, muy metódico, muy familiar, que necesita sentir que la gente que está a su lado le quiere y él quererlos a todos. Él necesita trabajar formando una piña con el equipo y este año ha sido asi”.

"Tiene mucho más talento del que le suponía. Y, sobre todo, un enorme poder de concentración"

David García

Técnico del nuevo bicampeón del mundo

Carrillo, que revisa una y mil veces la Kalex del jefe con la misma precisión que Jordi Castellá mantiene la Honda RC213V de Marc perfecta, a punto de competir (y ganar), asegura, bañado en cava, que “trabajar con los dos hermanos es un auténtico placer. Àlex es un tipo muy sensible sobre la moto y puedo asegurarle que no hay piloto que suministre mejor y más precisa información a los ingenieros de Kalex, nuestra marca, que Àlex. A todos ellos les encanta como les cuenta las cosas Àlex y les ayuda mucho a mejorar la moto. Yo siempre he creido que, antes de salir a la pista, antes de ser un gran piloto, antes de tener la posibilidad de ganar, debes ser un buen informante para tus ingenieros, de lo contrario será casi imposible poner en tus manos la moto ideal para que lo intentes”.

Hemos llegado hasta Berta Brau, periodista, que cambió el micrófono y los reportajes en televisión por ser la responsable de comunicación del equipo Estrella Galicia 0,0 Marc VDS, la máquina perfecta con la imagen adecuada. Y Berta, cómo no, adora a Àlex. Lo adora (aunque no lo dice, ni hace falta, se le nota en el rostro) como lo adoraría una hermana. Es más, Berta tiene cosas de hermana, bueno, en este caso de ‘hermanísima’, con Àlex. Como, por ejemplo, sus clases de inglés, perdón, de perfeccionamiento del inglés, tan importante para un piloto que aspira a correr en MotoGP. Pues bien, Berta no deja de ayudar a Àlex a hablar cada vez mejor el idioma del ‘paddock’, perdón, del mundo.

Marc y Àlex llenaron Cervera (Lleida) de amigos, en noviembre del 2014. Ahora, repetirán. / ALEJANDRO CERESUELA

“Lo voy a decir así, de sopetón, porque sino reviento: es un placer trabajar con este muchacho, un auténtico placer. Bueno y con Xavi (Vierge), claro, pero ahora nos toca el campeón”, empieza diciendo Brau. “Es un chico que enseguida te acoge, que te hace sentir cómoda, que intenta que todos nos sintamos bien a su alrededor, porque él también lo necesita. Con él, todo es más natural. Es muy familiar y, sí, es muy Márquez y muy Alentá, por supuesto”.

"Es un placer trabajar con él. Es muy listo, observador, detallista, muy, muy de fiar y profesional. Tremendo"

Berta Brau

Jefa de prensa del equipo Estrella Galicia 0,0 Marc VDS

Berta defiende la claridad con la que Àlex te plantea las cosas y, sobre todo, estar siempre a tu disposición para lo que necesites. “Escucha mucho. Es muy listo, muy observador, se fija en todo y cuida todos los detalles. Muy profesional, mucho, en eso coincido con Guille. Es la misma persona en la victoria que en la derrota. Y tiene algo que a mí me parece providencial: jamás echa la culpa a nadie en la derrota. Cuando la carrera no sale bien no busca excusas y si él ha fallado, es el primero que lo reconoce. En eso es ejemplar, la verdad. Nunca, jamás, lo paga con los demás”.