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EL GRAN PREMIO DE ARAGÓN

De la sonrisa de Márquez, a la desolación de Lorenzo

El 'paddock' de MotoGP asiste a un hecho insólito e inexplicable: la misma moto, la Honda, acaba primera con Márquez y ¡última!, con Lorenzo

El campeón aspira a lograr su primera 'pelota de partido' en Motorland, mientras el piloto mallorquín sigue sin adaptarse a la moto campeona

Emilio Pérez de Rozas

Marc Márquez y Jorge Lorenzo, el día de la presentación del flamante equipo Repsol-Honda.

Marc Márquez y Jorge Lorenzo, el día de la presentación del flamante equipo Repsol-Honda. / REUTERS / SUSANA VERA

La situación no puede ser más esperpéntica. Y no solo para el pentacampeón mallorquín Jorge Lorenzo, no. Tampoco, por supuesto, para el heptacampeón catalán Marc Márquez. Ni siquiera para la campeonísima fábrica Honda, que creyó haber conseguido el mejor ‘dream team’ de la historia de la categoría reina, tampoco para ellos, tampoco. Simplemente para el aficionado, para el espectador habitual de las carreras, para aquellos que siguen el Mundial de MotoGP y ven que la misma moto, la Honda RC213V, puede concluir el primer ensayo del Gran Premio de Aragón, que se celebra en Motorland (Alcañiz), en la primera posición de la tabla, con un tiempo estratosférico de Márquez (1.46.869 minutos, casi récord de la pista), y en ¡la última!, en manos de Lorenzo (1.51.034), es decir, a 4.165 segundos. Era para frotarse los ojos.

Luego, por la tarde, Lorenzo pasó del puesto 23 al puesto 20, tampoco fue una gran mejora, desde luego, pero redujo la desventaja con respecto al mejor crono en más de un segundo. La situación refleja un desconcierto tremendo en el boxe de Lorenzo y, sobre todo, un desencanto enorme en aquellos, especialmente Alberto Puig, que propiciaron la llegada de Lorenzo, por el papel que está realizando uno de los mejores pilotos de la historia del motociclismo, que, de seguir así, empieza a salpicar de polvo una vitrina que, hasta ahora, era inmaculada.

Demasiados problemas juntos

Mientras Márquez está a uno o dos pasos de lograr su octavo título mundial, con 26 años, y el sexto en siete años en MotoGP, Lorenzo sigue sufriendo, dice, las consecuencias de una temporada horrible (“bueno más, más, puesto que ya me sentí mal y lesionado en los últimos meses del 2018”) y, sobre todo, la inadaptación a la moto campeona del mundo. El desconcierto del mallorquín es tal que hoy, por vez primera en todo el año, ha hablado, incluso, de que Honda debería cambiar, con vistas a la próxima temporada, no solo el concepto de moto, no solo su manejabilidad y chasis “sino también el motor”.

Mientras Márquez ha dejado boquiabierto a todo el mundo con un tiempo increíble en el primer cuarto de hora del viernes y reconoce encontrarse en un gran momento de forma “y con el ritmo adecuado para intentar ganar, de nuevo, en Motorland”, Lorenzo afirma sentirse desolado, desconcertado, dolorido, física y mentalmente, “además de que mi ritmo deja mucho que desear; desde luego, no estoy contento con lo que he hecho, ni satisfecho y es duro, muy duro, reconocerlo”.

Jorge Lorenzo, en primer término, tratando de perseguir hoy, en Motorland, a Marc Márquez. / ALEJANDRO CERESUELA

En la fábrica alada, en el equipo campeón, en la escudería Repsol Honda, que aspiran, evidentemente apoyados solo en Márquez, a conquistar los tres cetros mundiales (pilotos, constructores y equipos), no parecen dispuesto a tomar decisión alguna sobre el desastre que se avecina con Lorenzo, que tiene aún, como todos los pilotos de la parrilla, un año más de contrato (2020). Todo parece indicar que nadie moverá un dedo para no proporcionar a Lorenzo un motivo legal para romper el contrato y poder cobrar el año que le resta.

El bicampeón Zarco, libre

Tampoco Lorenzo habla de su futuro, pese a haber asegurado, en Misano, que cumpliría el año que le queda, olvidada ya su intentona de tratar de fichar por el equipo satélite de Ducati, Pramac, con vistas al próximo Mundial. “El cambio que Honda hizo de la moto del año pasado a la de este año, tampoco me ha beneficiado. Luego vinieron las lesiones, todas muy duras. Y, sí, la adaptación está siendo muy dura, mucho más de lo que pensaba. Incluso he de reconocer que, ya antes de hacerme daño, tampoco estaba cerca de los de delante”.

Si Honda, de momento, no piensa mover un dedo; si Honda, de momento, está siendo llevada en volandas hacia un nuevo título o, quien sabe, si incluso triplete, por Márquez; si el mercado, al que se ha añadido el bicampeón de Moto2, el francés Johann Zarco, que acaba de abandonar KTM y aspira a la moto de Lorenzo, tiene pocos huecos que llenar y ofrecer; no hay duda que lo único que espera el ‘paddock’ de MotoGP es que Lorenzo renuncie al año que le resta de contrato con Honda y deje de sufrir, concluyendo una de las carreras más brillantes de la historia del motociclismo, con 68 victorias, 69 ‘poles’, 37 vueltas rápidas y 152 podios en 291 grandes premios. Y, por supuesto, cinco brillantísimos títulos: dos de 250cc (2006 y 2007) y tres de MotoGP (2010, 2012 y 2015), habiendo derrotado, nada más y nada menos, que a Valentino Rossi y Marc Márquez.