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Un año después, vuelven los rizos de mamá Salom

María Antonia Horrach, madre del desaparecido piloto mallorquín, recupera la sonrisa y mantiene vivo el recuerdo de Luis la semana del GP de Catalunya

Emilio Pérez de Rozas

Maria Antonia Horrach, madre de Luis Salom, a la izquierda en el funeral de su hijo, hace un año, y en un acto, el pasado sábado, en Palma.

Maria Antonia Horrach, madre de Luis Salom, a la izquierda en el funeral de su hijo, hace un año, y en un acto, el pasado sábado, en Palma. / EFE-CATI CLADERA / TOORU SHIMADA

“Yo sé lo que representaban para Luis esos rizos. Lo sé muy bien. Luis Salom no se subía nunca, ¡jamás!, a la moto sin acariciar antes la melena de su madre”, me contaba, hace exactamente un año, el 8 de junio pasado, en la abarrotada catedral de Palma, Jordi, uno de los primeros mecánicos que tuvo Salom en el Mundial, en 2009, cuando debutó en el equipo Jack&Jones.

Ahora, hoy, se cumple exactamente un año que María Antonia Horrach, esposa de José Luis Salom y madre del desaparecido Luis, apareció en la catedral palmesana con la cabeza totalmente rapada, al cepillo, después de haberse cortada, por completo, su preciosa cabellera negra de rizos retorcidos, frondosos, preciosos, para colocarlos entre los dedos de las manos del cuerpo de su hijo, antes de darle sepultura. Aquel gesto, que dejó estremecida a toda la catedral, aunque muchos se enteraron al día siguiente gracias a EL PERIÓDICO, recobra ahora actualidad al comprobar que María Antonia, a la que ya se le ha visto sonreir en público, luce, de nuevo, esos rizos que tenían hipnotizado a su hijo.

María se rapó y colocó sus frondosos rizos entre las manos del cuerpo de su hijo, minutos antes de darle el último adios, hace ahora justo un año

EL SUFRIMIENTO DE UNA MADRE

María Antonia no lo pasaba bien en los circuitos. Iba porque su hijo la quería junto a él, porque su hijo la necesitaba, porque quería compartir con ella su pasión por las carreras. “Luis sentía por su madre, lo mismo que Marc y Àlex sienten por Juliá, su padre”, me explicaba, el pasado sábado, en Mugello (Italia), Roser Alentá, la madre de los Márquez. “Lo quieren ahí, junto a ellos, aunque, tal vez, no les sirva de mucho. Les sirve verle, tenerlo al lado. Yo lo entiendo. Yo, cuando voy a un circuito, prefiero esconderme”. “Ellos escogieron esta profesión. Su padre se desvive por ellos y yo, aunque sufra, trato de llevarlo lo mejor que puedo”, me dijo Laura Ramón, esposa de Sito Pons, bicampeón del mundo de 250cc, madre de Axel y Edgar, pilotos de Moto2 y compañeros del fallecido Luis Salom.

María Antonio Horrach, que, la pasada semana, inauguró una calle con el nombre de Luis en Palma, acudió, el pasado sábado, con un semblante reluciente y sonriendo a ratos, a veces, al Memorial en recuerdo de su hijo que se celebró en el instituto Juníper Serra, de Palma. Allí, la madre de Salom, de quien mañana se inaugurará una exposición fotográfica en el Circuit de Catalunya, que, posteriormente, viajará al Palma Arena, recordó, por vez primera desde su muerte, la figura de su hijo. Y lo hizo con este discurso.

Maria Antonia Horrach

MADRE DE LUIS SALOM

"Os animo a poner objetivos a vuesta vida, a luchar por ellos. Luis disfrutaba haciendo felices a los que le rodeaban y podía hacerlo porque él era muy feliz"

ASÍ ERA LUIS SALOM

“En una de tantas entrevistas, le pidieron a Luís que se definiera. Y él respondió: “Soy un chico normal que corre en moto. No sé, mejor se lo preguntáis a mi madre”. Pues os voy a contar quién era Luis Salom”, arrancaba la misiva. “Luis era un chico sencillo, muy familiar, que amaba la vida y la vivía de una manera intensa. Ponía intensidad en todo lo que hacía. Disfrutaba haciendo felices a todos los que le rodeaban y podía hacerlo porque él era feliz. Siempre agradecido con todos los que le ofrecían su ayuda, siempre dispuesto a ayudar”.

María Antonia Horrach considera que Lluis era “un perfeccionista, no sólo en lo profesional sino también en lo personal. Un auténtico investigador de su profesión. Dedicaba muchas horas a aprender cada día un poco más sobre lo que le apasionaba. Analizaba cada curva, cada trazado observándose a él y a los demás, para saber dónde y cómo debía mejorar. Pero esto era, también, el reflejo de su vida personal. Siempre intentaba ser mejor en todos los aspectos de su vida”.

El Circuit de Catalunya, donde Luis falleció hace un año, inaugurará mañana una exposición de fotografías en recuerdo del joven mallorquín

RECORDANDO AL JOVEN PILOTO

Para la madre del joven piloto mallorquín, que perdió la vida en un tremendo accidente, a la edad de 24 años, “Luis era una persona trabajadora, constante, honesto consigo mismo y con los demás. Agradecido, generoso, humilde y, sobre todo, feliz. Nunca dejaba de sorprenderme y, a la vez, causarme admiración, por sus acciones, por el respeto que sentía hacia sus compañeros de profesión, su equipo, sus seguidores. La manera en la que sabía afrontar tanto los éxitos como las derrotas. Siempre estuve, estoy y estaré orgullosa de él. Por esos valores, por todo lo que consiguió gracias a su esfuerzo y su constancia, por el gran carisma que poseía y por esa felicidad que nos regalaba segundo a segundo. Luis tuvo un sueño y luchó por él. Os animo a poner objetivos a vuestra vida, a soñar y a luchar por esos sueños sin olvidar los valores básicos y fundamentales de la vida, que os ayudarán a conseguir vuestras metas”.

Maria Antonia Horrach ha pedido a todos los que, de una u otra manera, en una faceta u otra de su vida, en los circuitos o fuera de ellos, conocieron a su hijo, que le escriban unas líneas definiéndole, contando su experiencia con Luis, pues la madre del 'Mexicano', símbolo que muchos pìlotos lucen en el Mundial (por ejemplo, Maverick Viñales, lider de MotoGP, lo lleva en su mono, justo detrás del cuello), pretende publicar un libro con estos recuerdos y sus fotografías.

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