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La muerte de Luis Salom no se debió a un fallo mecánico ni a un bache de la pista

La investigación de la FIM se inclina por una distracción del piloto mallorquín y un cúmulo de mala suerte

EMILIO PÉREZ DE ROZAS / BARCELONA

Luis Salom, en una imagen de archivo. / MIGUEL LORENZO

Luis Salom, en una imagen de archivo.
Las imágenes de una cámara de vigilancia muestran el accidente de Salom.

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Ni fallo mecánico o técnico en la moto, ni bache ni anomalia del Circuit de Catalunya. Un mes y medio después y, pese al comentario lanzado por Valentino Rossi y Jorge Lorenzo el mismo día del accidente mortal de Luis Salom, de 24 años, en el sentido de que «algo le ha pasado a la moto», el informe de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM), firmado por el británico Danny Aldridge (director técnico del Mundial), descarta, tal y como adelantó en exclusiva la web de EL PERIÓDICO a primera hora del jueves, un fallo mecánico en la Kalex del piloto mallorquín del SAG Racing Team.

El informe, que ha contado con la colaboración del telemétrico español, Lluís Lleonart Gómez, escogido por la familia Salom, descarta también que un bache a la entrada de la fatídica curva 12 de Montmeló fuese, tal y como incomprensiblemente denunció el equipo tres días después, el causante de la caída y muerte del joven piloto.

La documentación hecha pública por la FIM no habla, evidentemente, de distracción, despiste o descuido de Salom, pero toda la descripción y análisis de lo ocurrido en esa curva, instantes antes de la caída, describen a un Salom al que se le acumuló el trabajo, se despistó en el momento más crítico de la maniobra y acabó perdiendo el control de su Kalex tras frenar bruscamente en el punto donde, supuestamente, debía iniciar la inclinación de su moto.

La caída, que según todos los indicios, aunque el informe no lo dice, se produjo a 150 km/h., se debió a la pérdida del control del tren delantero de su Kalex por parte de Salom, que, finalmente, acabó perdiendo la vida por auténtica mala suerte, ya que la moto, al rebotar en las defensas neumáticas, se convirtió en un una hélice mortal, que acabó golpeándole.

El informe de la FIM, tal y como adelantó el jueves EL PERIÓDICO, afirma, en efecto, que el manilar derecho, el del gas, parecía suelto, aflojado «pero, seguro, que fue por culpa de la caída». También dice que la llanta trasera sufrió un impacto impresionante, pero después de la caída, es decir, la rueda trasera no fue lo que provocó la caída de Salom. Tanto la rueda delantera como trasera estaban a la presión adecuada: 1.4.

DESCRIPCIÓN DE LA CAÍDA

Lleonart Gómez, que analizó con detenimiento la vuelta del accidente y la comparó con la vuelta rápida de Salom ese mismo día, llega a la conclusión de que, en el instante de la caída, el mallorquín iba unos 4 kilómetros por hora más lento que en su vuelta rápida, pero su frenada fue muy brusca, casi violenta, y 7 u 8 metros más tarde de lo normal, ya casi con la curva encima.

El telemétrico intuye, según relata en el documento, que Salom miró hacia atrás y pudo despistarse pues, cuando volvió a mirar al frente, ya fuera de la trazada habitual, vio la curva encima, frenó bruscamente (el equipo ya reconoció, el mismo 5 de junio, que la telemetría de la moto demostraba una frenada el doble de fuerte de lo habitual en ese punto), perdió el control del tren delantero de su Kalex y se cayó.

A partir de ahí, la suerte le giró la cara a Salom, que fue víctima del tremendo impacto de su moto y de un sinfín de fracturas y heridas.

Temas: Moto2 Luis Salom