"No hay dolor más profundo que el dolor de una madre"

Basilia Ramal, madre de Dani Pedrosa, el piloto que más lesiones ha sufrido de MotoGP, no deja de pensar en Maria Horrach, la madre de Luis Salom

Basi Ramal, madre de Dani Pedrosa, en la puerta del hospitality de Repsol en Montmeló

Basi Ramal, madre de Dani Pedrosa, en la puerta del hospitality de Repsol en Montmeló / EMILIO PÉREZ DE ROZAS

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EMILIO PÉREZ DE ROZAS / BARCELONA

El ‘paddock’ del Mundial de motociclismo se ha despertado con el mismo ruido de ayer. El camión del equipo SAG Team sigue cerrado a cal y canto. Muchos lucen pequeños crespones negros en sus camisas y camisetas. Quienes más dolor demuestran y andan desconectadas de todo son las madres de los pilotos. Roser Alentá, la mamá de Marc y Àlex Márquez, reconoce apenas haber dormido en el hotelito que hay junto al Circuit. “Nada más producirse el accidente pensé en Maria y ya no me la he quitado de la cabeza”, cuenta Roser. Maria es, cómo no, María Horrach, la madre del fallecido piloto mallorquín Luis Salom, de 24 años, que ayer sufrió un tremendo accidente en la ya mortal curva 12 del trazado catalán.

EL DOLOR DE LAS MADRES

Si alguien sabe de dolor en este ‘paddock’, de mucho dolor, de demasiada incertidumbre y sufrimiento es Basilia ‘Basi’ Ramal, la madre de Dani Pedrosa (Sabadell, 29 de septiembre de 1985), que lleva 250 grandes premios en el Mundial y un montón de lesiones marcadas en su cuerpo. Muchas, más que nadie. “No hay dolor más profundo que el dolor de una madre, eso solo lo sabemos las madres”, explica Basi, mientras desayuna con unas amigas en el hospitality de Repsol. “Lo que más me gustaría ahora sería estar al lado de Maria porque ha de ser terrible, horrible, dolorosísimo, es más, no tiene consuelo alguno, haber perdido a un hijo de la manera que lo ha perdido ella”, continúa contando Basi.

La madre de Pedrosa quisiera enviarle a Maria “toda la fuerza del mundo para poder soportar tanto dolor”. Basi reconoce que cuando vio caer a Luis pensó “¡ojalá solo se haya roto algo, pues podrán curarlo. Los momentos más duros tras un accidente son los instantes de incertidumbre en los que, no solo no sabes lo que ha ocurrido, sino que ves todo el lio que se forma alrededor de tu hijo. Ahí se te hace un nudo en el estómago, buscas refugio donde puedes y cruzas los dedos para tener, de nuevo, suerte”.

PENSAR EN LA MUERTE

“Somos decenas las madres que tenemos a nuestros hijos corriendo en el Mundial y, por tanto, somos decenas las madres que sufrimos”, cuenta Basi, que reconoce que ellos, sus hijos, también son conscientes de que se juegan la vida “aunque, evidentemente, piensan mucho menos que nosotros en ello, pues de lo contrario no podrían correr”. “Bueno, en realidad, si piensas en la fatalidad, si la tienes muy presente, no saldrías a la calle pues te puede ocurrir cualquier cosa”, añade la madre de uno de los tres pilotos más veteranos del ‘paddock’ de MotoGP.

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“Nuestros hijos, especialmente aquellos que llevan ya muchos años en el Mundial, son muy profesionales y están muy preparados para correr y es evidente que, si pensasen que les puede pasar algo así, no podrían pilotar a 350 kilómetros por hora”, insiste Basi. “Es evidente que cuando uno escoge esta profesión y sus familias lo asumen, la posibilidad de que te ocurra una desgracia así está siempre presente en tu vida, forma parte del paquete y lo único que puedes hacer es tratar de no pensar en ello”.

ÁNIMOS A MARIA

Basi Ramal insiste en transmitir sus condolencias y, sobre todo, su pensamiento y fuerza a Maria Horrach, la madre de Luis Salom. Maria no se separaba de su hijo ni un solo minuto ni un solo metro. “Es normal que todas las madres presentes en el Circuit nos pusiésemos, en ese instante y durante toda la noche, en la piel de Maria, porque somos las únicas que podíamos saber, experimentar, vivir su dolor”.