Mobile World Congress 2026
Kate Darling, experta en robots: "La gente se va a enamorar cada vez más de las máquinas"
EL PERIÓDICO charla con la directora del equipo de investigación de Robótica, Ética y Sociedad del Instituto RAI en Cambridge en el marco del Talent Arena, evento satélite del Mobile World Congress

La experta en robótica Kate Darling participa en una charla en el Talent Arena, en la Plaça d’Espanya, donde aborda los retos sociales y tecnológicos de la inteligencia artificial y la robótica. / Zowy Voeten

A Kate Darling (1982) le gusta ir acompañada de un pequeño robot en forma de dinosaurio. No es una excentricidad, sino un mensaje. "Mi intención es demostrar a la gente que tratamos esta tecnología como si estuviera viva, aunque sabemos que solo es una máquina", explica.
Darling es una de las voces más autorizadas del mundo para hablar de robótica. Tras 14 años investigando la relación entre humanos y robots en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT), ahora lidera el equipo de investigación de Robótica, Ética y Sociedad del Instituto RAI en Cambridge.
Doctora en ciencias suizo-estadounidense, esta experta ha sido también una de las cabezas de cartel del Talent Arena, el evento satélite del MWC dirigido al talento del futuro. EL PERIÓDICO ha podido sentarse a charlar con ella el impacto social, ético y legal de los humanoides cada vez más presentes en nuestra vida.
¿En qué fase sitúa la robótica? ¿Ha empezado ya su normalización y adopción masiva?
Los robots, en parte gracias a todos estos nuevos avances en IA, se están volviendo más robustos, fiables y seguros como para estar en espacios con personas. Y eso supone un gran cambio, porque antes los robots estaban en fábricas, detrás de paredes y jaulas, alejados de las personas por motivos de seguridad. Pero estamos entrando en una nueva era y, en mi opinión, lo mejor en lo que podemos invertir es en que esta sea una era de interacción entre humanos y robots.
Solemos abordar el debate sobre los robots desde una visión apocalíptica. ¿Es ese miedo irracional?
Los robots y la inteligencia artificial nos fascinan porque, en parte nos proyectamos en esas tecnologías. En la sociedad occidental, la ciencia ficción es en gran parte distópica, ya que trata sobre la llegada de los robots, su dominación y nuestros temores al respecto. No es así en todo el mundo, hay partes con narrativas más optimistas.
Siempre comparamos los seres humanos con esas tecnologías.
Sí, y me molesta porque es analogía errónea que también conduce al desarrollo de tecnología destinada a sustituir a las personas. Y eso es aburrido y miope. No deberíamos recrear algo que ya tenemos. En su lugar, podríamos crear algo diferente, que ayude y complemente a las personas, que pueda hacer cosas que nosotros no. Es crucial que cambiemos esa narrativa, también en la ciencia ficción.
Comparar a los humanos con robots o la IA nos conduce al desarrollo de tecnología destinada a sustituir a las personas
¿Cómo?
A lo largo de la historia hemos utilizado a los animales como herramientas y productos y algunos de ellos han sido compañeros. Creo que vamos a hacer exactamente lo mismo con los robots y la IA. Los animales son entidades que pueden sentir, pensar, tomar decisiones autónomas y aprender, pero no hacen lo que hacemos los humanos. Tienen habilidades diferentes y hemos sabido aprovecharlas en nuestro beneficio. Si pensamos en estas tecnologías como un aliado en lugar de como un sustituto, eso puede cambiar algunas de las conversaciones que estamos teniendo. Pero lo importante es que estén diseñadas teniendo en cuenta nuestras tendencias sociales.
Tendencias como proyectarnos en ellos. ¿Por qué seguimos cayendo en esa misma trampa?
Creo que no podemos evitarlo porque, en cierta medida, es algo biológico. Estamos programados para antropomorfizar, para vernos a nosotros mismos en el mundo que nos rodea, y especialmente cuando algo imita señales que reconocemos. Lo hacemos constantemente con los animales, proyectando emociones que pueden existir o no, pero también lo hacemos con estas máquinas porque imitan un lenguaje de señales que asociamos muy fuertemente con nosotros mismos, o porque, en el caso de los robots, el movimiento autónomo es algo a lo que nuestro cerebro responde con fuerza proyectando intenciones.
Si pensamos en estas tecnologías como un aliado en lugar de como un sustituto, eso puede cambiar algunas de las conversaciones que estamos teniendo
¿Podemos superar esa fase?
Creo que no va a desaparecer. A medida que haya más robots y sistemas avanzados de IA que imiten nuestras señales a nuestro alrededor, los trataremos más como seres vivos y nos proyectaremos más, no menos. Solo deseo que al hacerlo no limite nuestra creatividad a la hora de pensar en cómo utilizar la tecnología.

La experta en robótica Kate Darling participa en una charla en el Talent Arena, en la Plaça d’Espanya, donde aborda los retos sociales y tecnológicos de la inteligencia artificial y la robótica. / Zowy Voeten
Durante mucho tiempo, la gente se reía de las personas que se enamoran de robots, pero con la explosión de casos relacionados a los asistentes de IA ya no hace tanta gracia.
Tenemos que tomárnoslo en serio porque esto va a ocurrir cada vez más. La gente va a tener cada vez más relaciones de este tipo con las máquinas, proyecciones de agencia y conciencia, y sensibilidad, porque las máquinas son muy buenas imitando eso. Y creo que debemos ser muy conscientes en el diseño tecnológico e incluso en la regulación y la gobernanza, porque la gente se va a enamorar de estas máquinas. Mucha gente.
La gente se olvida de que cuando se establece una relación con un robot, la establece con la empresa que lo fabrica. Y la empresa puede tener incentivos o motivos lucrativos que no coincidan con lo que es mejor para ti. Por eso necesitamos que intervenga la ley de protección al consumidor para alinear los incentivos, de modo que se diseñen en beneficio del usuario y no de otra persona.
Trataremos a robots y la IA igual que a los animales: como herramientas, productos o compañeros
¿Pueden servir los robots para ayudar a quienes se sienten solos?
La soledad es una epidemia sanitaria mundial. Afecta realmente a la salud física de las personas, así como a su longevidad, a todo. Sabemos por las investigaciones que los robots y la IA podrían ser muy útiles en este sentido, no como sustitutos de los seres humanos, sino como algo que ayuda a apoyar a las personas, de la misma manera que las mascotas y la terapia con animales también han sido de gran ayuda.
El director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, ha dicho que la IA podría acabar con la mitad de los puestos de trabajo administrativos de nivel básico en un plazo de cinco años. Si los robots asumen no solo las tareas pesadas, sino también las creativas y de servicio, ¿debemos preocuparnos por ese impacto laboral?
Deberíamos preocuparnos, pero no por la tecnología en sí misma, sino por la economía política que impulsa el uso que se le da. Podríamos optar por invertir en tecnología que ayude a las personas a hacer mejor su trabajo. Si, en cambio, optamos por intentar automatizar el trabajo de las personas, obtendremos un mundo muy diferente.
Gran parte de esos incentivos están impulsados por la economía política en general, y eso es algo muy difícil de abordar y cambiar. En Estados Unidos, por ejemplo, existe una cultura que trata a los trabajadores como mercancías reemplazables, pero si podemos cambiar eso y tener esa conversación, creo que eso conducirá a un futuro diferente y a mejores inversiones en tecnología.
En Estados Unidos existe una cultura que trata a los trabajadores como mercancías reemplazables
¿Qué robots ya sirven a ese propósito?
Hay un dispositivo médico llamado PARO, que es un robot con forma de cría de foca, muy mono. No hace gran cosa, solo responde al contacto de las personas y les da la sensación de estar cuidando algo. A veces, a la gente le preocupa que esté tratando de sustituir el cuidado humano. Pero lo que realmente hace este robot es sustituir la terapia con animales en contextos en los que no podemos utilizar animales reales, por motivos de higiene, seguridad y otras razones, pero podemos utilizar el robot y es muy eficaz.
La clave está en encontrar nuevos casos de uso.
Sí, y no solo en la robótica social, sino en cualquier lugar, incluso en un almacén, una fábrica o un entorno muy estructurado, donde los robots pueden ser muy útiles para tareas repetitivas y estructuradas. Todavía hay cosas que los humanos hacen mucho mejor, como lidiar con situaciones inesperadas. Y si somos capaces de pensar de forma creativa sobre cómo combinar la experiencia de los robots y los humanos, al final conseguiremos una mayor productividad y fábricas y almacenes mejores y más seguros.
Pero ahora mismo, los incentivos son obtener beneficios a muy corto plazo, y creo que eso lleva a la gente a no pensar de forma tan creativa sobre cómo estructurar estos entornos de manera que se combinen ambas habilidades.
Creo que es un error que se diseñe tecnología para competir con los humanos
Un robot no se agota, no se estresa y no tiene días malos. ¿Qué impacto psicológico puede tener para los empleados trabajar con máquinas que marcan un ritmo inalcanzable?
Creo que es un error que se diseñe tecnología para competir con los humanos y no creo que la gente reaccione bien ante ello. Pero si se diseña para complementar a los empleados, para ser más productivos y estar más seguros, entonces creo que se acogerá con agrado. Sin embargo, no sé si la tecnología se está diseñando con eso en mente.
La promesa histórica de la robótica era que trabajaríamos menos para vivir más. ¿Vamos en esa dirección o en la contraria?
Siempre me río cuando en EEUU la gente dice: «Oh, la robótica llevará a la semana laboral de cuatro días». No, no será así. El capitalismo y la cultura estadounidense no funciona así. Se esperará que todo el mundo trabaje más.
Por eso creo que necesitamos una protección laboral más fuerte y una economía política diferentes que nos lleven en una dirección en la que realmente se fomente y se recompense el tiempo libre de las personas. Como en Europa, donde existe la creencia cultural de que las personas necesitan tiempo para descansar y que las vacaciones son importantes. Así que, a menos que cambiemos la cultura, no creo que la tecnología vaya a tener ese impacto.
En España se ha planteado reducir la jornada laboral a 4 días por semana, así que quizás este podría ser un entorno propicio.
Podría ser, pero no se trata solo de que, si creamos la tecnología, todo el mundo tendrá más tiempo. Es una elección política.
Si pudieras imaginar dónde estará la robótica dentro de 5 o 10 años, ¿cuál sería el mejor escenario?
No se trata de sustituir las habilidades humanas, sino de aprender a trabajar juntos y combinar las habilidades únicas de los humanos con las habilidades únicas de los robots. Creo que en los próximos cinco años veremos más robots en lugares de trabajo estructurados que puedan estar cerca de las personas. Actualmente, en la mayoría de las fábricas, los robots y las personas no trabajan en el mismo espacio. En los próximos diez años, mi esperanza es que puedan incluso entrar en nuestros hogares y que podamos tener robots de compañía reales. Eso sería increíble.
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