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Honor llega al MWC 2026 con “robots con alma” y el móvil que se mueve solo

La marca presenta Robot Phone, Magic V6 y su primer robot humanoide en un evento que marca su salto de la IA digital a la física

Robot Phone.

Robot Phone.

Pilar Enériz

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Barcelona
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Honor ha convertido su paso por el Mobile World Congress (MWC) 2026 en una auténtica declaración de intenciones: su apuesta por la inteligencia encarnada. Bajo el lema “Augmented Human Intelligence” (AHI), la compañía ha llevado al extremo la integración entre hardware, software y emociones humanas. El resultado: un móvil que se mueve por sí solo, un robot con gestos humanos y una nueva generación de dispositivos impulsados por IA que buscan potenciar, y no reemplazar, al usuario.

El protagonista indiscutible ha sido el Robot Phone, un híbrido entre smartphone y autómata que abre un nuevo capítulo en la relación entre personas y tecnología. “Queremos construir inteligencia que sienta, se mueva y actúe en el mundo físico”, resumió James Li, CEO de Honor, durante la presentación en el recinto de Fira Gran Via, cuyo estand se transformó en un laboratorio futurista de experimentación.

Un móvil que se mueve y “baila”

Robot Phone combina las capacidades de un teléfono inteligente con movimiento robótico, percepción espacial y lenguaje corporal. No se limita a obedecer comandos o mostrar datos en pantallas: el dispositivo puede seguir con la cámara el movimiento de una persona, asentir, negar con la “cabeza” e incluso bailar al ritmo de la música, gracias a un sistema de micromotores de precisión.

Esta integración entre robótica y telefonía marca un giro en el sector. Su sistema gimbal 4DoF de tres ejes, miniaturizado mediante ingeniería de materiales de alto rendimiento, permite estabilizar la cámara, girar automáticamente y seguir objetos o rostros con fluidez cinematográfica. Además, su cámara de 200 megapíxeles, junto con el modo AI SpinShot, otorga al usuario control total del ángulo de grabación, como si manejara un dron, pero desde la palma de la mano.

Según la compañía, el objetivo no es solo mejorar la experiencia fotográfica, sino explorar un tipo de IA más corporal, capaz de comportarse y reaccionar como un asistente tangible. “Hablamos de dispositivos que interactúan con el entorno, que te miran, te siguen y entienden tu espacio físico”, precisó Li.

El salto hacia la robótica de consumo

Más allá del teléfono, Honor ha sorprendido con la presentación de su primer robot humanoide, inspirado en los principios del mismo Plan Alpha que articula su estrategia: Alpha Phone, Alpha Store y Alpha Lab. Este autómata marca el intento de la firma china de llevar su dominio del smartphone al terreno de la robótica cotidiana, con aplicaciones que van desde la asistencia en compras hasta tareas de inspección laboral.

A diferencia de los robots industriales o los modelos experimentales vistos hasta ahora, el enfoque de Honor pasa por integrar la IA personal con un entendimiento del usuario ya existente en su ecosistema digital. El resultado es una especie de “extensión física” del asistente móvil. El robot puede reconocer a su propietario, adaptar el tono y gestos a su estado de ánimo e interactuar con naturalidad, sin necesidad de reprogramación.

Con esta propuesta, se sitúa en una frontera que hasta ahora parecía exclusiva de laboratorios como los de Tesla o Boston Dynamics: la transición del móvil inteligente al robot doméstico inteligente.

Magic V6 y las otras joyas del ecosistema

Aunque el protagonismo fue para la robótica, HONOR no perdió de vista el terreno que mejor domina. El Magic V6, nuevo plegable flagship, lleva al límite el diseño ultrafino y la autonomía gracias a una batería de silicio-carbono de 6.660 mAh integrada en un cuerpo de apenas 8,75 mm. Su pantalla interior de 7,95 pulgadas y brillo de 6.000 nits lo colocan entre los dispositivos más avanzados del mercado.

La compañía también anuncia el MagicPad 4 y el MagicBook Pro 14, ambos diseñados para integrarse con el resto del ecosistema mediante herramientas de IA que facilitan la multitarea y la sincronización entre dispositivos. Así, el usuario puede pasar contenido del teléfono a la tableta o al portátil sin cortes, en un entorno que busca ser “tan fluido como el propio pensamiento”, según el equipo de desarrollo.

De la IA digital a la IA encarnada

El MWC 2026 ha servido a Honor para consolidar un nuevo mantra: la IA centrada en el ser humano. Si durante años las marcas compitieron por quién ofrecía más potencia de procesamiento, ahora la batalla se libra en el terreno de la empatía tecnológica. Coloca el foco no en automatizar, sino en ampliar lo humano: máquinas que entienden gestos, tonos y contextos.

Robot Phone y su hermano humanoide son, en esencia, los primeros pasos hacia ese horizonte. “Estamos construyendo una civilización de silicio y carbono que no sustituye al ser humano, sino que lo acompaña”, proclamó Li ante un auditorio que oscilaba entre la fascinación y el escepticismo.

Una nueva era para la relación con las máquinas

Con estos lanzamientos, la firma acelera su transición de fabricante de smartphones a ecosistema cognitivo. Si su visión se materializa, el teléfono del futuro no solo sabrá lo que pensamos, sino también cómo nos movemos y cómo nos sentimos.

Barcelona, otra vez, ha sido el escenario de un capítulo clave en la historia de la inteligencia artificial: el momento en que los móviles empezaron a moverse solos.