Mobile World Congress

Tecnología para salvar vidas: el MWC proyecta la innovación sanitaria catalana

  • Start-ups impulsadas por joven talento catalán como The Blue Box o The Smart Lollipop permiten diagnosticar enfermedades de forma ágil para prevenirlas

Judit Giró Benet, fundadora y directora ejecutiva de The Blue Box

Judit Giró Benet, fundadora y directora ejecutiva de The Blue Box / Dyson

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Carles Planas Bou
Carles Planas Bou

Periodista

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Usar la innovación tecnológica para salvar vidas es algo que el Mobile World Congress (MWC) lleva propugnando desde hace años, pero en plena crisis sanitaria por la pandemia del covid-19 su impulso se ha convertido en una necesidad vital. Estos días el congreso tecnológico que acoge Barcelona y l’Hospitalet de Llobregat ha dejado ver muestras de como el talento catalán está siendo pionero en el desarrollo de proyectos que pueden marcar la salud del futuro.

Es el caso de The Blue Box, un dispositivo ideado por la ingeniera biomédica Judit Giró Benet que permite detectar el cáncer de mama a través de muestras de orina. A diferencia de las mamografías, su uso no es doloroso para las mujeres ni supone un procedimiento irradiatorio e invasivo que pueda propagar su tumor. "Muchas mujeres no se las hacen porque les causa demasiado dolor y eso es un problema", explica en una conversación telefónica con 'El Periódico'. El dispositivo, que se comercializará por unos 50 euros, se podrá usar en casa sin necesidad de conocimientos médicos ni técnicos, como ya sucede con los tests de fertilidad.

Aunque su uso es sencillo su funcionamiento es tan complejo como revolucionario. Dentro de esa caja de plástico azul hay seis sensores químicos que reaccionan a ciertos metabólitos presentes en la orina y que están asociados al cáncer de mama. Esos sensores mandan una señal a la nube, donde un algoritmo de Inteligencia Artificial lee y clasifica la muestra para analizarla con un 95% de fiabilidad. En tan solo 40 minutos, los resultado del análisis llegan al móvil del paciente.

"Si hay ciertos perros que pueden oler el cáncer, nosotros podemos reproducir electrónicamente ese sistema", explica Giró, de tan solo 24 años de edad. Así, los sensores de la caja operan como una nariz superdesarrollada mientras que el algoritmo de la nube mimetiza, de forma automatizada, el funcionamiento de un cerebro. Cuantas más mujeres usen The Blue Box más se perfeccionará su algoritmo para detectar con mayor precisión tumores en fases iniciales.

Giró ideó ese novedoso método como su tesis de investigación en la Universitat de Barcelona. Durante su desarrollo su madre sufrió cáncer de mama. Y es que ocho de cada diez mujeres han desarrollado tumores en las glándulas mamarias o lo harán, lo que lo convierte en el tercer tipo de cáncer con un mayor impacto en la población. "Muchas veces las patologías que afectan únicamente a las mujeres son olvidadas", lamenta. The Blue Box no lo hace y da así una respuesta tecnológica y científica a un problema sanitario urgente.

Actualmente, este proyecto basado en California está buscando financiación a través de rondas de inversión y de micromecenazgo mientras inicia los estudios clínicos e investigación en Catalunya. Tras ese periodo dedicarán dos años a pasar los controles regulatorios de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos. Después, en 2024, lanzarán el producto que, esperan, "cambie la manera en como la sociedad combate el cáncer". Celebrada internacionalmente, la idea de Giró fue reconocida el pasado noviembre con el premio James Dyson.

Piruletas para detectar enfermedades

Otra visión catalana que está ganando atención es The Smart Lollipop, una piruleta inteligente que permite diagnosticar, prevenir y hace seguimiento de enfermedades a través de la saliva. “Queremos hacer fácil lo difícil, convertir una experiencia tan invasiva para los más pequeños como es un análisis de sangre en algo más ágil y sencillo”, explica Diana Ballart, directora ejecutiva y confundadora de esta joven start-up.

El objetivo de este proyecto está en la detección del colesterol infantil pero prevén abrir el foco para diagnosticar otras enfermedades globales como la celiaquía o la malaria. “Se podrá usar sin necesidad de tener mucha formación y transportar fácilmente para que llegue a países subdesarrollados”, añade Ballart. El target de The Smart Lollipop son los niños, pero no descartan ampliar el producto para pacientes adultos o de la tercera edad.

Diana Ballart, directora ejecutiva y cofundadora The Smart Lollipop

/ Foment del Treball

Su caso es un ejemplo de la importancia que el ecosistema emprendedor catalán tiene para dar forma a ideas disruptivas. Y es que ese proyecto nació a finales de 2017 en el IFEST, una competición en la que hasta 7.000 emprendedores compiten para idear en tan solo tres horas soluciones a distintos retos. The Smart Lollipop ganó esa edición y recibió una beca de Imagine Creativity Center para viajar por Europa desarrollando esa idea, que aterrizó el año siguiente en el 4YFN.

Desde entonces, el proyecto ha ido creciendo. Gracias a la financiación pública han podido dedicarse a la investigación. Este lunes se pone en marcha su primera ronda para captar inversión privada y el próximo año se iniciarán los ensayos clínicos y la regularización del producto, que esperan que pueda salir al mercado para finales de 2023. “En el mundo de los emprendedores la comunidad es básica para crear un vínculo”, explica Ballart, celebrando el regreso del MWC. “Una tarde en 4YFN te ahorra todo un mes para conseguir contactos”.

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Otras start-ups catalanas orientadas al sector salud han acudido estos días a los salones del Mobile para dar a conocer sus proyectos y captar la atención de potenciales inversores. Es el caso de Immersium Studio, una spin-off de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) que crea experiencias de realidad aumentada para mejorar la formación de profesionales de distintos sectores.

Sus videos interactivos de 360 grados están sirviendo a la Fundación Donation and Transplantation Institute de transplantes de órganos para enseñar a comunicar malas noticias. El 4YFN también les sirvió para acceder a un crédito europeo que les ha permitido formar a más de 20.000 profesionales sanitarios de todo el continente, en 23 idiomas, sobre como reaccionar ante el covid. “Las UCI se han visto sobre pasadas y muchos profesionales sanitarios han tenido que adquirir esa experiencia en medio de la emergencia”, señala Luis Villarejo, director ejecutivo de Immersium Studio. “Nosotros hacemos que puedan hacerlo sin jugársela en la vida real”.