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TASA METROPOLITANA DE TRATAMIENTO DE RESIDUOS

Separar residuos sale a cuenta

El AMB apuesta por la TMTR para incentivar la recogida selectiva en la metrópolis

Planta de residuos de Gavà-Viladecans  

Planta de residuos de Gavà-Viladecans   / ROBERT RAMOS

El pasado 2017, la ciudadanía metropolitana generó 447 kg de residuos por persona; un total de 1,4 millones de toneladas. 
Una de las competencias del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) es la de tratamiento de residuos. Ello significa que gestiona plantas de tratamiento de separación de envases, toda la red de “deixalleries”, plantas de compostaje, incineradoras y ecoparques, entre otros. «Todo esto tiene un coste, que en el 2017 se situó en 153 millones de euros, y se financia en un 85% gracias a una tasa metropolitana que pagan los contribuyentes», explica el vicepresidente de medioambiente del AMB, Eloi Badia. 

¿QUIÉN PAGA QUÉ?

Dicha tasa es la TMTR (Tasa Metropolitana de Tratamiento de Residuos), que pagan todos los domicilios metropolitanos y también todas las actividades comerciales del territorio en concepto de tratamiento de residuos. La TMTR se abona a través del recibo del agua, pero su valor oscila dependiendo de varios factores.

En primer lugar, los importes varían en función del índice de recogida selectiva de cada municipio. Cuanto más alto sea este porcentaje, menos paga la ciudadanía del municipio en cuestión en concepto de TMTR. «Por ejemplo, los municipios que tienen mejores niveles de recogida selectiva pueden llegar a pagar entre 20 y 30€ anuales por hogar mientras que los que los peores superan los 60€», afirma el jefe del Servicio de Programas y Estudios del AMB, Víctor Mitjans.

Este sería el caso de Tiana y Torrelles de Llobregat, cuyo importe anual de la TMTR por vivienda está en 35,13 y 20,86 euros respectivamente, porque Tiana se sitúa en un 76,7% de recogida selectiva y Torrelles en un 62,9%. No obstante, el valor de la tasa también varía en función de la cantidad de residuos generados; y, como los habitantes de Tiana generan 505,59 kg de desechos por habitante, mientras que los de Torrelles 401,96, estos últimos pagan menos. 

Asimismo, la TMTR la pagan tanto los domicilios particulares como las actividades económicas, aunque aplicando baremos de cálculo diferentes. En cuanto al consumo particular el importe se calcula en función del consumo medio de agua del año anterior. «Se ha optado por esta forma de cálculo porque se entiende que a más personas viviendo en un mismo domicilio, mayor es el gasto de agua y, en consecuencia, más residuos se generan en esa casa», comenta Mitjans. En el caso de las actividades económicas se establecen diferentes categorías y tarifas en función del tipo y cantidad de residuos producidos, y la TMTR se sitúa entre los 150 euros anuales que puede llegar a pagar, por ejemplo, un despacho, hasta los más de 1.500 euros de un restaurante. 

BONIFICACIONES

Durante el año 2018 se han introducido una serie de cambios en la tasa, haciéndola más justa, incentivadora y social. En cuanto a la vertiente social, se ha incorporado una bonificación del 100% de la TMTR a las familias vulnerables, ampliando el concepto de pobreza energética al conjunto de servicios del hogar, y se que estima beneficiará entre 15.000 y 20.000 familias. «El importe total subvencionado rondará los 800.000 €»,afirma Badia.

Además el nuevo modelo de aplicación de la TMTR, ha recalculado la tasa de acuerdo con el principio de “quien más contamina, más paga” y ha creado un sistema de incentivos para que los 36 municipios metropolitanos mejoren la recogida selectiva. Así, si un municipio mejora su recogida selectiva, el ahorro que obtenga el AMB será transferido a este municipio.

A parte de las bonificaciones sociales, también existen bonificaciones ambientales por el uso de la red metropolitana de centros de recogida, bonificaciones que ya se aplican desde hace años. El requisito que deben seguir los usuarios es obtener el Carnet de Deixalleries, presentando un recibo reciente del agua que vinculará el titular al domicilio bonificado. La bonificación se aplica a la anualidad siguiente y es proporcional al uso: por ejemplo, quien va a la “deixalleria” dos veces al año consigue un 1% de rebaja, mientras que quien va 15 o más veces disfrutará del tipo máximo del 14%. En definitiva: «quien separa y recicla más, paga menos», concluye Badia.

El futuro de los sistemas de recogida 

«Actualmente no disponemos de ningún otro método que no sea medir los resultados globales de un municipio y repartirlos proporcionalmente entre todos los contribuyentes, ya sea domiciliarios o comerciales», explica el jefe del Servicio de Programas y Estudios del AMB, Víctor Mitjans, en referencia al valor de la TMTR. No obstante, «el AMB apuesta por ir hacia sistemas de recogida selectiva cada vez más individualizados para que la tasa sea más justa y promueva el mejor comportamiento ambiental», agrega.

Este es el caso de los municipios de Tiana o Torrelles, que han empezado a aplicar el sistema de recogida puerta a puerta, en el que los ayuntamientos han establecido un calendario y cada día de la semana se puede sacar un tipo de residuos concreto. De esta forma se llega a unos niveles de recogida selectiva de entre un 60% y un 80% y se reduce considerablemente la cantidad de desecho del contenedor gris. Por ejemplo, «los más habitual es que cuatro días a la semana se pueda sacar la materia orgánica, un par de días los envases, un día el cartón y el papel, y todo lo demás otro día - comenta el vicepresidente de medioambiente, Eloi Badia- Y la lógica indica que, que si se separa bien, se genera muy poco desecho (contenedor gris)». 

La recogida puerta a puerta es un sistema donde la recogida deja de ser anónima y se vincula a un portal y a un domicilio. Se sabe quién la ha sacado y si lo hace bien o mal. Y el ciudadano o comercio, se siente más observado y tiende a comportarse mejor. Estos tipos de recogida, permiten individualizar mejor la tasa. Y, precisamente, esta es la idea. Se trata de ir hacia sistemas de recogida selectiva cada vez más individualizados para que la tasa sea más justa y promueva el mejor comportamiento ambiental. Esto está relativamente extendido a nivel catalán, en  municipios pequeños, con unos urbanismos más horizontales. No obstante no tiene porque excluir a las grandes ciudades ya que una capital como Milán tiene un servicio puerta a puerta,por ejemplo.

Otro sistema es el contenedor inteligente, que se abre mediante un dispositivo que permite vincular a la persona con sus residuos para saber cuándo y para qué utiliza el contenedor. Ya hay dos municipios metropolitanos que usarán este sistema de recogida a partir de finales de año, El Papiol y Sant Just Desvern, que han recibido subvenciones del área metropolitana para implantar este sistema, y será la primera prueba a nivel metropolitano.

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