Ir a contenido

Colabora:

«La moto eléctrica es idónea para la movilidad urbana sostenible»

El secretario general de ANESDOR, José María Riaño, explica cómo está el sector de la electromovilidad

Anna Rocasalva

El secretario general de la asociación ANESDOR en su despacho de Madrid.

El secretario general de la asociación ANESDOR en su despacho de Madrid. / ARCHIVO ANESDOR

Riaño es el secretario general de ANESDOR, la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas. ANESDOR representa el 96% de las empresas del mercado español y se encarga de la representación institucional en ámbitos de importancia estratégica para el sector como la movilidad, el medioambiente, la homologación de los vehículos y el seguimiento de informaciones estadísticas.

Háblenos de la movilidad sostenible, mejor el coche o la moto?

La moto es idónea para los retos de la movilidad urbana sostenible. Ocupa tres veces menos que un coche en circulación y cinco veces menos aparcada. Se filtra entre el tráfico liberando espacio en los atascos para el resto de los usuarios de la vía. En términos económicos, es el vehículo motorizado más barato. No sólo en la compra sino en el mantenimiento y en los consumos. Y también es más eficiente en términos de CO2 porque gasta menos combustible.

¿Cómo evoluciona el mercado de la moto eléctrica?

Durante el primer semestre del año se han matriculado 1.227 motos eléctricas en el conjunto del estado (suma de motocicletas y ciclomotores), que significa un crecimiento del 50% respecto al 2016. Sin embargo, siguen siendo pocas unidades y sólo representan una cuota del 1,6% del mercado total de motos. En Catalunya, la representatividad es mayor porque de las 1.227 motos eléctricas, 411 se han vendido a Catalunya.

¿Cómo se vive esta situación desde el sector empresarial?

Las motos eléctricas son una realidad en el mercado español pero las cuotas de representatividad son bajas. Muchas empresas están esperando a que el mercado sea un poco más jugoso: que se superen algunos retos como el despliegue de una mayor infraestructura de recarga y que se dé un contexto de incentivos que reactiven el consumidor para dirigir su elección hacia un vehículo eléctrico.

¿Qué es lo que preocupa a un posible comprador?

El consumidor quiere saber si la moto eléctrica satisfacerá las necesidades que ha cubierto tradicionalmente con un vehículo de combustión. Un primer obstáculo es la red de recarga, relacionado con la autonomía del vehículo, que conecta con la tecnología de las baterías y al rango que te ofrezca de uso. Otro punto clave es que estos vehículos son recientes e innovadores, por lo que son más caros que los tradicionales, y el consumidor tiene que ver ventajas que le compensen el precio. Aquí es donde juega un papel decisivo la administración. En primer lugar, para facilitar la infraestructura de recarga pública, y en segundo lugar, para crear incentivos para el consumidor.

Actualmente, existen distintas subvenciones...

El mapa de incentivos para el cliente es muy heterogéneo. Existen ayudas estatales, en el marco del Plan MOVEA; ayudas de la Generalitat; ayudas a los municipios desde el Área Metropolitana de Barcelona… Pero, probablemente, el consumidor tendrá dificultad para conocer toda esta información porque no hay una integración de las políticas de los distintos niveles administrativos. Por otro lado, todos estos planes no suelen tener continuidad en el tiempo. Y la continuidad es un tema fundamental para que estos incentivos sean efectivos.

¿Qué depara el futuro de la moto eléctrica?

Es difícil hacer una previsión del mercado eléctrico. Lo que no cabe duda es que hay un mercado actual y que determinadas necesidades de transporte ya se están satisfaciendo con los vehículos eléctricos. Eso se demuestra en el crecimiento actual, que año a año, va duplicando las cifras. El desarrollo es indudable.