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NUEVAS POLÍTICAS PARA OPTIMIZAR EL RECICLAJE

Hacia el «residuo cero»

El AMB impulsa nuevas medidas para fomentar la recogida selectiva de los desechos

ANNA ROCASALVA

Prueba piloto. Del sistema de depósito y devolución en la playa de El Prat.

Prueba piloto. Del sistema de depósito y devolución en la playa de El Prat.

Actualmente, la recogida selectiva de los desechos que se generan en el territorio metropolitano está estancada en un índice del 35%. El principal objetivo del AMB en esta materia es cumplir las directivas europeas a fin de reciclar el 50% de los desechos municipales y desarrollar una estrategia de "residuo cero". «De esta manera, también queremos reforzar un nuevo sistema basado en la economía circular y en el aprovechamiento de recursos», añade Eloi Badia, vicepresidente de Medio Ambiente del AMB. Esta voluntad requiere el compromiso de los municipios metropolitanos en la lucha por la reducción de los desechos generados, así como el fomento de la recogida selectiva.

La estrategia común pasa por ajustar la tasa metropolitana de gestión de residuos para premiar los buenos hábitos de separación; la aportación de subvenciones para los ayuntamientos metropolitanos que quieran mejorar la recogida selectiva y la prevención de los desechos; y la redacción de un nuevo programa metropolitano de gestión de residuos. Además, durante este verano se lleva a cabo una prueba piloto de implantación de un sistema de depósito de envases en la playa

Ajustar la tasa

Los habitantes del territorio metropolitano pagan hasta 65€ al año por la gestión de sus residuos. Esta tasa metropolitana para el tratamiento de los desechos se incluye en del recibo del agua. «Estamos trabajando para que la tasa metropolitana sea más visible e incentivadora para premiar los buenos hábitos», explica Joan Miquel Trullols, director de servicios de prevención y tratamiento de residuos del AMB. La idea es reducir la tasa a aquellos municipios que prevengan la generación de residuos e incentiven su separación en los hogares y en los entes no residenciales, como por ejemplo, los comercios y los hoteles.

No obstante, el primer paso es mejorar la visibilización de esta tasa dentro del recibo del agua para concienciar a la ciudadanía del coste que supone la gestión de los residuos y que pueda ver que las buenas prácticas se ven reflejadas en las facturas.

Subvenciones

El AMB ha puesto en marcha unas subvenciones destinadas a los municipios metropolitanos que cuentan con un presupuesto de 3,8 millones de euros para el 2017 y el 2018. Así, el ente metropolitano busca cofinanciar entre el 50% y el 90% de varios proyectos municipales directamente relacionados con el fomento de políticas de "residuo cero". Son un ejemplo de ello, todas aquellas iniciativas municipales que apuesten por sistemas de individualización en la recogida de los desechos, como el método puerta a puerta; los mecanismos que vinculen la generación de residuos con su generador, como los contenedores cerrados con llave identificativa; o las actuaciones específicas sobre los grandes productores de residuos, como los comercios.

«También priorizaremos aquellos proyectos destinados a mejorar la recogida selectiva de la materia orgánica - aclara Trullols - porque es la principal fracción de los residuos y es la recogida que más ha retrocedido en los últimos tiempos». Asimismo, habrá un seguimiento de los proyectos municipales y una valoración de las actuaciones para comprobar que se alcanzan los objetivos marcados.

Plan metropolitano

La redacción de un nuevo programa metropolitano de gestión de residuos se elaborará durante este año 2017 para que el Consejo Metropolitano pueda aprobarlo a principios de 2018. «Para ello, planteamos un proceso de participación pública que represente toda la sociedad civil, universidades, empresas, organizaciones, administraciones locales, el área metropolitana y la Agencia de Residuos de Catalunya», explica Eloi Badia. Uno de los aspectos a debatir será cómo afrontar el reto de alcanzar los objetivos europeos de recoger selectivamente el 50% de los residuos para el año 2020.

Si el enfoque de los dos planes anteriores había sido garantizar la capacidad y la calidad del tratamiento de los residuos aportados por los ayuntamientos a las instalaciones metropolitanas, el próximo plan se centrará en cómo, desde el AMB, se puede incidir sobre los municipios para que avancen hacia el cumplimiento de los objetivos de recogida selectiva y prevención de residuos. «Lo abordaremos con distintos grupos de trabajo y valoraremos la contribución del nuevo plan a otros aspectos de interés ambiental como el cambio climático», comenta Badia.

Todo el programa se enmarcará dentro de la visión de la economía circular para garantizar que todos los residuos tengan una vida útil de nuevo. «Porque, a fin de cuentas, también se trata de hacer un cambio conceptual de modelo económico», concluye el vicepresidente de Medio Ambiente del AMB.