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Consumo responsable

Primera cumbre mundial sobre “alimentación consciente” en Bután: la importancia de saber qué estamos comiendo

Más de 60 países y representantes de la ONU reflexionarán sobre la necesidad de ir más allá de la simple producción de alimentos

Mercado de frutas y verduras en Paro (Bután), donde tiene lugar la conferencia

Mercado de frutas y verduras en Paro (Bután), donde tiene lugar la conferencia / wanderon

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

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Reparar el sistema alimentario mundial, totalmente desequilibrado por los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, requerirá algo más que inversiones económicas y agricultura intensiva, según los organizadores de una cumbre pionera que se celebra esta semana en Bután. Se trata de un encuentro que adopta un enfoque totalmente diferente de los tradicionales y apuesta por recuperar la conexión espiritual con la comida.

Delegados de más de 60 países y de la ONU se reunirán durante los próximos cinco días en la localidad de Paro, en este pequeño país del Himalaya, para la primera "cumbre mundial sobre alimentación consciente", que congregará a gobiernos y agricultores, expertos en mindfulness y terapeutas de yoga.

Tshering Tobgay, primer ministro de Bután, declaró: "La alimentación se encuentra en la confluencia de muchos de los problemas que definen nuestra época: el hambre, la mala nutrición, la pobreza, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y, cada vez más, la seguridad alimentaria, que también se ve afectada por los conflictos y la inestabilidad geopolítica. Nuestro mensaje central es simple: transformar nuestros sistemas alimentarios requiere un cambio tanto interno como externo", ha declarado al diario británico The Guardian.

La forma en que comemos marca tanto nuestra salud como la del planeta

La forma en que comemos marca tanto nuestra salud como la del planeta / Agencias

La alimentación consciente es el eje central de estas conversaciones, en las que se promoverán prácticas regenerativas y conocimientos indígenas. «La consciencia puede estimular la compasión, la empatía, la resiliencia, la creatividad y una conexión más profunda con la naturaleza», declaró Tobgay. «Esto no significa anteponer la espiritualidad a la ciencia, sino reconocer que nuestros valores y mentalidades influyen en cómo se utilizan la ciencia, las políticas, las finanzas y la tecnología», advierte.

Los impactos de la crisis climática se han hecho sentir cerca de las fronteras de Bután con el desastre ocurrido la semana pasada en su vecino Nepal, donde el derrumbe de un glaciar provocó inundaciones y deslizamientos de tierra que causaron cientos de muertos.

Más allá de producir alimentos

Con la llegada del "super El Niño", el Programa Mundial de Alimentos ha advertido de que este año y el próximo 50 millones de personas podrían verse al borde de la hambruna. Es probable que se produzca escasez de alimentos y un aumento en los precios de los productos básicos en todo el mundo. Además, esto ocurre después de un verano en el hemisferio norte en el que las cosechas se han visto devastadas por la sequía, el calor intenso y los incendios forestales.

Jerry Spooner, de Regenerative Vanua, una ONG del Pacífico, afirmó que estas amenazas pondrán a prueba los sistemas alimentarios mundiales. “La oportunidad que nos ofrece Bután reside en ir más allá del debate sobre cómo producir más alimentos y, en cambio, centrarnos en cómo construir sistemas alimentarios que regeneren los ecosistemas, fortalezcan las comunidades, celebren la cultura y mejoren nuestra resiliencia colectiva.”

La cumbre quiere destacar la importancia de ser conscientes de lo que comemos y sus consecuencias

La cumbre quiere destacar la importancia de ser conscientes de lo que comemos y sus consecuencias / Agencias

El primer ministro Tobgay afirmó que la gente debe expresar los valores que desea ver reflejados en la producción y el consumo de alimentos, en lugar de depender de que las empresas y los gobiernos dicten las decisiones alimentarias. «Los sistemas alimentarios, en última instancia, están determinados por las decisiones humanas, las instituciones, los incentivos, las relaciones y los valores», declaró.

Los agricultores y la población rural suelen estar a merced de los mercados y las fuerzas globales. «Con demasiada frecuencia, las políticas se elaboran para estos grupos», concluyó Tobgay.

Ser consciente del origen de la comida

La cumbre se centrará no en discursos políticos grandilocuentes ni promesas vacías, sino en fomentar un cambio interior, con la ayuda de "maestros espirituales" como los practicantes de mindfulness. “Los alimentos se han convertido en una mercancía en los mercados mundiales y, como consecuencia, se tratan con descuido, lo que genera una gran proporción de desperdicio y una alimentación poco saludable; estas actitudes deben revertirse”, afirmó Tobgay.

La agricultura y ganadería industriales nos sumergen en una espiral nociva e insalubre

La agricultura y ganadería industriales nos sumergen en una espiral nociva e insalubre / Agencias

"El cambio externo abarca la agricultura, los mercados, las finanzas, las políticas públicas y el consumo", dijo. "La consciencia solo tiene valor si influye en nuestras decisiones y cambia nuestra forma de actuar. Por ejemplo, un enfoque consciente de la producción cuidaría tanto de la tierra como del agricultor regeneraría los suelos, en lugar de agotarlos. Protegería el agua. Reduciría la contaminación y la deforestación, y reconocería la dignidad y el bienestar de las personas que producen los alimentos que nos sustentan".

El propio Tobgay comienza cada día a las 5 de la mañana con un tazón de avena y un plátano, que come sentado junto a un pequeño arroyo que pasa cerca de su casa. “Escucho a los pájaros que ya están despiertos a esa hora, escucho el arroyo y el agua”, dijo.

Cualquiera podría intentar comer conscientemente, añadió. Muchas culturas tienen la tradición, antes de las comidas, de reflexionar sobre los alimentos, su origen y preparación, y dar gracias. Revivir estas prácticas no llevaría casi nada de tiempo, pero podría ser uno de los primeros pasos hacia una revolución en la forma en que tratamos al planeta y a los demás.

Fuente: Información