Enigma animal
¿Veneno o enfermedad? Una polémica envuelve la misteriosa muerte de 18 elefantes en Kenia
Los agricultores locales rechazan que los tomates hallados en el estómago de los animales puedan ser la causa

Un guardia forestal, junto a uno de los ejemplares muertos en los últimos días / Efe
El misterio y la polémica envuelven la muerte de al menos 18 elefantes en el famoso ecosistema de Amboseli, en el sur de Kenia, en un caso que las autoridades atribuyen a un envenenamiento por cianuro, versión cuestionada por guardabosques y comunidades locales, que apuntan a una posible enfermedad aún desconocida y elevan la cifra de paquidermos muertos.
Un elefante mutilado yace en el suelo del santuario de Kimana después de que las autoridades le practicasen una autopsia tras una muerte que tardó días en llegar y estuvo acompañada de una parálisis parcial, destino que ya han sufrido una veintena de paquidermos de la zona desde el 24 de junio.
Mantos de nubes cubren el monte Kilimanjaro, al otro lado de la frontera con Tanzania, el más alto de África y perfectamente visible en un día despejado, como si el propio ecosistema estuviese de luto por una enigmática tragedia que afecta principalmente a hembras adultas y a sus crías.
«Este es uno de los casos. Creemos que hemos perdido 20 en casi dos meses, lo cual es muy triste. Es un incidente que aún no hemos esclarecido», lamenta el jefe de operaciones de las tierras comunitarias de Olgulului, Patrick Papatiti, mientras enseña a Efe los restos del cuerpo.
Posible envenenamiento
El Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS, en inglés) ha informado en las últimas semanas de que las pruebas de laboratorio que ha realizado a los cadáveres muestran indicios de envenenamiento por un pesticida con componentes de cianuro usados en cultivos de la zona.

Un elefante en la saban africana / Agencias
Periodistas de Efe tuvieron acceso a las imágenes tomadas por el KWS de uno de los estómagos de los elefantes, en las que se pueden ver restos de tomates, que son plantados por las comunidades locales.
Sin embargo, los propios agricultores rechazan esta explicación y niegan los envenenamientos, al argumentar que otros animales salvajes, su ganado y ellos mismos consumen estos frutos, sin que hasta ahora se hayan registrado otras muertes similares.
«Esto ha sido refutado por un organismo gubernamental que controla las plagas y todos los químicos que se usan para rociar verduras» cuyos expertos fueron a Amboseli, asegura Papatiti.
«Hicieron sus investigaciones y no pudieron rastrear (ningún producto) hasta las granjas de la zona», añade, al apuntar como explicación alternativa a una posible enfermedad que aún no se ha detectado y que afecta solo a los elefantes.
Además, reivindica que las comunidades locales han protegido y convivido con los animales salvajes «durante generaciones», pese a haber perdido familiares y propiedades por sus acciones.
«Ni siquiera nosotros entendemos la razón por la que mueren estos elefantes. Llevamos mucho tiempo cultivando. Si fuera algo malo, nos habría dañado a nosotros. Desde que somos niños comemos este tomate y no nos hace daño. Y nuestras vacas también lo comen», explica un hombre masái que trabaja en estos cultivos.

El elefante africano se enfrenta a un fuerte declive / Agencias
Por su parte, el portavoz del KWS, Duncan Juma, declara que «respetan» estas discrepancias con sus conclusiones, guiadas «por la evidencia científica y los resultados de las investigaciones» y que aún no se han dado por concluidas.
Diferentes organizaciones conservacionistas preguntadas al respecto no quisieron pronunciarse, en medio de la polémica desatada por el tema.
Un ecosistema «para el mundo entero»
Esta Reserva de la Biosfera, así reconocida por la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), tiene una gran importancia para la comunidad local tanto por ser un «valioso tesoro» como una «fuente de ingresos» para las familias, según Papatiti.
«No se trata solo de un elefante, sino de un recurso que ha beneficiado a la comunidad desde siempre», señala.
Kenia se enfrentó entre 1979 y 1989 a un «alarmante declive» de población de estos paquidermos a causa de la caza furtiva para la obtención del marfil, lo que redujo su número de 170.000 a 16.000 ejemplares, según datos del KWS.
Sus principales amenazas en África son la pérdida de sus hábitats y la caza furtiva incentivada por la demanda del marfil, procedente sobre todo de algunos países asiáticos.
En 1989, los Estados partes de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) incluyeron al elefante africano y prohibieron el comercio internacional de marfil.
Pero esto no ha impedido que el número de estos animales en África haya disminuido un 60% durante los últimos 50 años, lo que empujó a declararlos en peligro de extinción.
A pesar de ello, el ecosistema de Amboseli, uno de los más visitados de Kenia y que incluye una población de elefantes de aproximadamente 1.500 ejemplares, según el proyecto de investigación Amboseli Trust for Elephants, ha resistido, con un crecimiento «constante» de sus paquidermos desde la década de 1970. Por todo ello, Papatiti concluye que su protección es «importante para el mundo entero».
Fuente: Información
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