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Contaminación

Confirman que los microplásticos impulsan la resistencia a los antibióticos

Descubren cómo este residuo favorece la implantación de bacterias resistentes a los medicamentos

La contaminación por plástico aumena la resistencia a los antibióticos

La contaminación por plástico aumena la resistencia a los antibióticos / Unsplash

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J. L. Ferrer/Redacción

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La contaminación por plástico es una de las crisis ambientales más graves que afronta la humanidad. Este residuo es ya omnipresente en todo el planeta, desde las profundidades de los océanos hasta las cumbres del Himalaya y la Antártida. Al mismo tiempo, otro de los grandes problemas sanitarios y ambientales es la capacidad de las bacterias patógenas para resistir uno o más antibióticos, una emergencia de salud pública que causa alrededor de 5 millones de muertes anuales en todo el mundo.

«La resistencia a los antibióticos es una amenaza para la humanidad», afirma Tim Walsh, profesor de la Universidad de Oxford y director de biología del Instituto Ineos Oxford de Investigación Antimicrobiana del Reino Unido, en declaraciones al portal Mongabay. «Matará a más personas [cada año] que la tuberculosis, el VIH y la malaria, y si no se combate, podría superar al cáncer como la principal causa de muerte», añade.

Hasta hace muy poco, estas dos crisis globales, la contaminación por plásticos y la resistencia antimicrobiana, eran consideradas problemas separados y diferentes por los científicos y las autoridades.

Los microplásticos favorecen la adherencia de bacterias resistentes a los antibióticos

Los microplásticos favorecen la adherencia de bacterias resistentes a los antibióticos / Shutterstock

Ahora, sin embargo, una investigación ha demostrado que, en realidad, son dos temas estrechamente ligados entre sí. Ello es así porque los residuos plásticos son colonizados rápidamente por microorganismos, creando un nuevo tipo de ecosistema denominado “plastisfera”. Y las bacterias que viven en la plastisfera están desarrollando una mayor resistencia a los antibióticos y, además, a un ritmo sin precedentes.

Comprobado en laboratorio

En 2025, investigadores de la Universidad de Boston (EEUU) descubrieron que la bacteria Escherichia coli expuesta a microplásticos desarrollaba una mayor resistencia a cuatro antibióticos comunes en comparación con las bacterias no expuestas a ellos.

Tras solo 10 días de exposición a microplásticos, la resistencia de la bacteria a los antibióticos se disparó, alcanzando 100 veces el nivel inicial, según Neila Gross, la investigadora doctoral que dirigió el estudio. "Esto fue muy, muy preocupante".

Las pruebas en laboratorio han arrojado resultados inquietantes

Las pruebas en laboratorio han arrojado resultados inquietantes / Agencias

Los investigadores aún están desentrañando cómo y por qué los microplásticos aumentan la resistencia antimicrobiana. Una pieza clave del rompecabezas es la forma en que las bacterias se comportan al colonizar una superficie. Aunque solemos pensar en las bacterias como solitarias, cuando crecen en una superficie se adhieren entre sí y forman una comunidad compleja conocida como biopelícula.

Las bacterias de la biopelícula secretan un material protector gelatinoso compuesto de proteínas, carbohidratos y ADN, que les ayuda a permanecer adheridas a la superficie y las protege contra sustancias nocivas, incluidos los antibióticos. “Es una barrera física, como una armadura, y las bacterias se alojan en medio de ella”, explica Gross a Mongobay.

Las bacterias que forman biopelículas tienen más probabilidades de desarrollar resistencia a los antibióticos que las bacterias aisladas, en parte porque el gel protector bloquea la mayoría, pero no todos, los antibióticos que intentan penetrar. Esto significa que las bacterias se exponen a los antibióticos en concentraciones lo suficientemente altas como para desencadenar una respuesta defensiva, pero no lo suficiente como para eliminarlas por completo. Al igual que un tratamiento antibiótico incompleto, esta exposición a bajas concentraciones predispone a las bacterias a desarrollar resistencia.

Aquí es donde entran en juego los microplásticos: no solo proporcionan una superficie sobre la que se pueden formar biopelículas, sino que las promueven activamente. La investigación de Gross ha demostrado que las bacterias forman biopelículas más densas y gruesas en las microesferas de plástico que en el vidrio. Además, los microplásticos parecen favorecer a las bacterias con mayor capacidad para formar biopelículas. Al impulsar la formación de biopelículas más fuertes y estables, los microplásticos crean el entorno perfecto para el desarrollo de la resistencia a los antibióticos.

Fuente: Información