Investigación
Adoptar una dieta sin carne reduce en un 55% los gases de efecto invernadero de la alimentación
La comida es la responsable de la tercera parte de todas las emisiones producidas por la humanidad

La dieta sin carne es un importante beneficio medioambiental / Unsplash

Los alimentos pasan por diferentes etapas hasta que llegan a nuestra mesa, ya que deben producirse, procesarse, transportarse, distribuirse, prepararse, consumirse; pero, muchas veces, también es necesario eliminarlos. En cada una de estas etapas se producen gases de efecto invernadero que atrapan el calor del Sol, contribuyendo al cambio climático. Se calcula que más de un tercio de todas las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el hombre se relaciona con los alimentos.
Pero no todo lo que comemos tiene la misma huella sobre el clima. Un estudio publicado en Current Developments in Nutrition muestra que adoptar una dieta vegana baja en grasas reduce las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la alimentación en un 55% y la demanda energética acumulada en un 44%, unas reducciones verdaderamente drásticas logradas en tan solo 12 semanas.
La investigación, dirigida por Hana Kahleova, experta reconocida internacionalmente en nutrición y metabolismo, analizó datos dietéticos de un ensayo clínico aleatorizado en adultos con diabetes tipo 1.

El ganado vacuno, una de las principales fuentes de emisiones de efecto invernadero / Agencias
«Esto no es un modelo teórico ni una previsión», afirmó Kahleova. «Son datos reales de un ensayo clínico que demuestran que cambiar nuestra alimentación puede reducir de forma rápida y significativa el impacto ambiental, al tiempo que mejora la salud metabólica».
Una intervención clínica con impacto planetario
Los participantes que siguieron una dieta vegana baja en grasas —basada en frutas, verduras, cereales integrales y legumbres— lograron una reducción del 55% en las emisiones de gases de efecto invernadero y del 44% en la demanda energética acumulada. En cambio, no se observaron variaciones en el grupo de control, que consumió una dieta que incluía productos de origen animal.
Estas reducciones se debieron principalmente a la eliminación de la carne y los productos lácteos, que son los componentes de la dieta moderna que requieren mayor consumo de recursos. La carne de vacuno es, además, la que encabeza la lista de emisiones a la atmósfera.
Una coincidencia llamativa
Más allá de los resultados ambientales, la misma dieta vegana produjo mejoras clínicamente significativas en participantes con diabetes tipo 1, entre ellas, una reducción de las necesidades de insulina, una mejor sensibilidad a dicho medicamento, una pérdida de peso y un menor nivel de colesterol.

Alimentos con más emisiones de efecto invernadero / ONU
«Este estudio pone de relieve una poderosa coincidencia que rara vez vemos en medicina», afirmó Kahleova. «El patrón dietético más protector para la salud metabólica es también el más sostenible para el planeta. Esta convergencia representa una gran oportunidad para médicos, responsables políticos y sistemas de salud».
Un tercio de todas las emisiones
Los sistemas alimentarios representan aproximadamente un tercio de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, lo que convierte el cambio dietético en una herramienta fundamental —y a menudo infrautilizada— para la mitigación del cambio climático.
A diferencia de muchas intervenciones climáticas que requieren infraestructura a gran escala o cambios en las políticas, los cambios en la dieta pueden implementarse de inmediato a nivel individual y extenderse a toda la población.

La alimentación vegana reduce el impacto sobre el clima / Agencias
«Esta es una solución excepcionalmente práctica», añadió Kahleova. «Los profesionales de la salud ahora cuentan con evidencia de ensayos aleatorizados —no solo datos observacionales— de que las intervenciones dietéticas pueden brindar beneficios climáticos medibles en cuestión de semanas».
Los expertos admiten que la carne y los lácteos pueden ser fuentes importantes de micronutrientes y proteínas, en concreto, dentro de aquellos países con rentas más bajas donde las dietas carezcan de diversidad. Sin embargo, en la mayoría de países con rentas elevadas, este cambio a una alimentación basada en frutas y verduras fomentaría una mejor salud a la vez que disminuiría notablemente nuestro impacto ambiental si la comparáramos con una dieta media basada en carnes animales.
Un nuevo estándar para la ciencia de la nutrición clínica
Si bien la mayoría de los estudios sobre nutrición se centran exclusivamente en los resultados de salud, esta nueva investigación integra parámetros clínicos, metabólicos y ambientales, lo que refleja un cambio creciente hacia un enfoque sistémico en la medicina.
Al demostrar que una sola intervención puede mejorar simultáneamente la salud metabólica, la carga para el sistema de salud y la sostenibilidad ambiental, el estudio establece un nuevo referente para futuras investigaciones clínicas.
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