Investigación
Sorprendente descubrimiento: las plantas pueden oír el sonido de la lluvia y crecer así más rápido
Las semillas expuestas al repiqueteo de las gotas germinan con más rapidez, según comprueba un experimento

Gotas de lluvia sobre una hoja / Agencias

La próxima vez que te arrulle el suave repiqueteo de la lluvia detrás de la ventana, piensa en cómo sonaría esa misma lluvia si fueras una pequeña semilla bajo las gotas que caen sobre ti. ¿Sentirías la misma calma? De hecho, ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) en EEUU han descubierto que no: algunas semillas pueden activarse con el simple sonido de la lluvia. En experimentos con semillas de arroz, el equipo descubrió que el sonido de las gotas al caer las despertaba de su estado latente, estimulándolas para germinar más rápidamente que aquellas semillas que no estuvieron expuestas a las mismas vibraciones sonoras.
Los hallazgos del equipo, publicados en la revista Scientific Reports, constituyen la primera evidencia directa de que las semillas y plántulas pueden percibir sonidos en la naturaleza. Sus experimentos consistieron en sumergir semillas de arroz en agua poco profunda, donde también suele germinar. Los investigadores sospechan que muchos tipos de semillas similares también pueden responder al sonido de la lluvia.

Planta germinando en la tierra / Pixabay
Descubrieron que, cuando una gota de lluvia golpea la superficie de un charco o el suelo, genera una onda sonora que hace vibrar el entorno, incluyendo las semillas sumergidas. Estas vibraciones pueden ser lo suficientemente fuertes como para desprender los estatolitos de la semilla, que son diminutos orgánulos sensibles a la gravedad ubicados en ciertas células de la semilla. Cuando estos estatolitos se mueven, su movimiento es una señal para que las semillas y plántulas crezcan y germinen.
El sonido acelera el crecimiento
"Lo que este estudio demuestra es que las semillas pueden percibir el sonido de maneras que les ayudan a sobrevivir", afirma el autor del estudio, Nicholas Makris, profesor de ingeniería mecánica en el MIT. "La energía del sonido de la lluvia es suficiente para acelerar el crecimiento de una semilla", añade.
Makris y la coautora del estudio, Cadine Navarro, exalumna de posgrado del Departamento de Estudios Urbanos y Planificación del MIT, sospechan que el sonido de la lluvia es similar a las vibraciones generadas por otros fenómenos naturales como el viento.

El sonido de las gotas cayendo acelera la germinación, según el estudio / Pixabay
Las plantas son sorprendentemente perceptivas. Para sobrevivir, han evolucionado para detectar y responder a los estímulos de su entorno. Algunas se cierran de golpe al tocarlas, mientras que otras se curvan hacia adentro al exponerse a olores tóxicos. Y, por supuesto, la mayoría responde a la luz, abriéndose al sol para crecer.
Makris, cuyo trabajo se centra en la acústica en diversas disciplinas, sintió curiosidad cuando Navarro le hizo preguntas sobre semillas y sonido. Se preguntaban: ¿Podría el sonido ser suficiente para sacudir los estatolitos y estimular el crecimiento de una semilla? Y, de ser así, ¿qué sonidos de la naturaleza podrían ser lo suficientemente fuertes como para producir tal efecto?
"Revisé el trabajo realizado por colegas en la década de 1980, quienes midieron el sonido de la lluvia bajo el agua. Si lo comprueban, verán que es mucho mayor que en el aire", dice Makris. "Esto se debe a que el agua es más densa que el aire, por lo que la misma gota genera ondas de presión más grandes bajo el agua. Así, si eres una semilla que se encuentra a pocos centímetros del impacto de una gota de lluvia, las presiones sonoras que experimentarías en el agua o en el suelo serían equivalentes a las que sufrirías a pocos metros de un motor a reacción en el aire", explica.

Plántulas de tomate en plena germinación / Pixabay
Makris y Navarro sospechaban que estas ondas sonoras inducidas por la lluvia podrían ser suficientes para sacudir los estatolitos y, posteriormente, estimular el crecimiento de la semilla.
Entre un 30% y un 40% más rápido
Para comprobar esta idea, los investigadores realizaron experimentos con semillas de arroz, que crecen de forma natural en campos poco profundos. Fue así como descubrieron que los grupos de semillas expuestas al sonido del agua germinaban entre un 30 % y un 40 % más rápido que los grupos que no estaban expuestos al sonido de la lluvia, pero que se encontraban en condiciones idénticas.
También observaron que las semillas más cercanas a la superficie percibían mejor el sonido de las gotas y crecían más rápido, en comparación con las que estaban más sumergidas o alejadas.
Estos experimentos demostraron que existe una conexión entre el sonido de una gota de agua y la capacidad de crecimiento de una semilla. Los investigadores proponen que las semillas que pueden percibir la lluvia podrían tener una ventaja biológica: si están lo suficientemente cerca de la superficie como para responder al sonido de la lluvia, probablemente se encuentren a la profundidad óptima para absorber la humedad y crecer de forma segura hasta la superficie.
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