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Las aguas canarias dejan de ser sumideros de carbono: el mar emite más CO2 del que absorbe desde hace tres años

La ola de calor marina de 2023 aumentó las temperaturas del océano en 0,5 grados y la inercia ha ocasionado que, aún en invierno, los termómetros no acaben de volver a la normalidad

Dos personas otean el mar en playa Jardín, en Puerto de la Cruz

Dos personas otean el mar en playa Jardín, en Puerto de la Cruz / María Pisaca

Verónica Pavés

Verónica Pavés

La Laguna
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Las aguas canarias han empezado a emitir más dióxido de carbono (CO2) del que es capaz de asumir. ¿La culpable? Una ola de calor marina que afectó a las Islas en 2023 –el año más caluroso de la serie histórica– que, pese a disiparse, ha provocado una "inercia" en los termómetros impidiendo que desciendan del todo y los científicos desconocen, por el momento, si el océano volverá a su estado normal. Esta situación está teniendo consecuencias ya palpables en los ecosistemas marinos que empiezan a ser menos apacibles para las especies endémicas y mucho más atractivos para las exóticas, algunas de ellas tóxicas.

En 2023 océano isleño sufrió una ola de calor marina sin precedentes, que duró más de 400 días y que elevó las temperaturas  hasta máximos históricos. Ese mismo año, Canarias vivió el periodo más cálido desde que existen registros, con una temperatura media de 20,1 grados y solo un cuarto de la precipitación esperada. Esta situación coincidió con la aparición del fenómeno de El Niño (ENSO) en el Pacífico. En 2023, los termómetros marcaron una temperatura mínima de 19,4 grados y casi 27 grados de máxima en el mar. Estas cifras eran dos grados superiores a lo que se había registrado en años anteriores en una normalidad atravesada por el cambio climático.

"Durante los inviernos sucesivos no ha descendido la temperatura tanto como debiera". Así lo confirma Melchor González Dávila, químico marino del grupo Quima de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), en una entrevista a EL DÍA, durante la celebración de las V Jornadas Un viaje al futuro sostenible de CanBio, donde se han presentado los resultados de este proyecto que estudia desde hace varios años los impactos del cambio climático en los ecosistemas de Canarias. Una vasta investigación en la que participan las dos universidades públicas, el Gobierno de Canarias y Loro Parque Fundación.

Un invierno a 19,4 grados

En concreto, según explica González Dávila, en invierno la temperatura del mar en Canarias no superaba, normalmente, los 18,8 grados. "Ahora nos estamos situando sobre los 19,4 grados", destaca el investigador. Aunque pueda resultar una cifra irrisoria, es al contextualizarlo cuando se puede entender su gravedad. "Hasta ahora, la temperatura del mar aumentaba a un ritmo de 0,3 centésimas al año y en los últimos tres años lo ha hecho aun ritmo de 0,3 grados". "Es una barbaridad", insiste.

Según los datos abiertos de la red Raprocan, proyecto del Instituto Español de Oceanografía (IEO), a día de hoy la temperatura superficial del mar en Canarias se encuentra en 19,29 grados

Este aumento de las temperaturas ha llevado consigo un notable incremento de las concentraciones de dióxido de carbono en el mar, que ha alcanzado su límite como sumidero de CO2. "El mar alrededor de Canarias ya no actúa como sumidero, sino como fuente de dióxido de carbono", revela González. Cabe recordar que el mar, junto a los bosques y el suelo, son los sistemas naturales más importantes para absorber el dióxido de carbono sobrante en el planeta.

Esto supone que la acifidicación del océano se ha acelerado con respecto a las previsiones iniciales sobre el impacto que tendrá el cambio climático en Canarias.

Efectos en la biodiversidad

"La acidificación oceánica –el aumento de las concentraciones de CO2 que provoca un cambio en su pH– es el impacto silencioso del cambio climático en el océano, porque básicamente no lo vemos", define Aridane González, oceanógrafo la ULPGC. Pese a no poderse ver, el aumento de esta acidificación sí que deja unas palpables consecuencias.

"Afecta a todo lo que tenga que ver con el carbonato en el océano", incide González, esto incluye organismos que cuentan con conchas calcáreas, como los corales, las gorgonias o las gerardias. "Un océano más acidificado es un océano donde a esos organismos les cuesta mucho más formar los esqueletos carbonatados y, por lo tanto, corre peligro de incluso de desaparecer", insiste el oceanógrafo.

Por otro lado, este cambio en las condiciones del mar abre la puerta a las especies invasoras, exóticas y algunas tóxicas. "Desaparecen especies que son de interés general para los ecosistemas canarios", explica González. Algunas de estas son tan importantes como las algas pardas del género Cytoseira y, según González, "prácticamente no se ven".

Como insiste, esto tiene efectos en el desarrollo de la economía azul –una de las piedras angulares de la estrategia científica de Canarias– con efectos en la agricultura, la pesca y el desarrollo de infraestructuras en el mar. "Las plantas de desalación, por ejemplo, tienen un rango óptimo para la temperatura y el cambio de pH afecta a la calidad de las membranas. "Un océano más caliente también afecta a la seguridad y a la vulnerabilidad social de Canarias en este sentido", concluye el investigador.

El punto de no retorno

Los océanos son los mayores sumideros naturales, ya que son capaces de absorber casi el 50% del carbono emitido a la atmósfera a través de organismos como el plancton, los corales y las algas. Este tipo de estructuras son fundamentales para equilibrar las emisiones de la quema de combustibles fósiles, industriales y ganadería.

Es precisamente el cambio climático antropogénico lo que puede llevarlos a un límite de no retorno, es decir, a no volver a ejercer ese papel fundamental como sumideros. Precisamente, esto es lo que este grupo de investigación empezará a estudiar a partir de ahora. "Gracias a las series temporales podremos reconstruir cómo ha cambiado esa absorción de carbono en el mar canario y ver si, efectivamente, el océano de Canarias ha alcanzado ese punto de no retorno", concluye González.

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