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Problema

El problema de dónde enterrar los residuos radiactivos: Japón busca enviarlos a 2.000 kilómetros de distancia

Finlandia ha construido el primer depósito geológico profundo del mundo

La isla se encuentra a  unos 2.000 kilómetros de distancia de Tokyo

La isla se encuentra a unos 2.000 kilómetros de distancia de Tokyo / AFP

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

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Las centrales nucleares del planeta son cada vez más seguras y el riesgo de un accidente catastrófico como el de Chernóbil en 1986 es realmente reducido, aunque no inexistente. Sin embargo, otra cosa diferente son los residuos radiactivos que generan estas instalaciones. Se trata de basura muy peligrosa para el ser humano y que tiene una vida, a veces, de miles de años. ¿Dónde enterrarla adecuadamente para que no haya emisiones accidentales?

En Japón, después del accidente de la central de Fukushima, en 2011, están estudiando llevar esos residuos a una remota isla desierta del Pacífico, a casi 2.000 kilómetros de Tokio, donde quedarían enterrados, según informaron las autoridades.

La energía nuclear parece estar resurgiendo a nivel mundial, pero encontrar lugares de almacenamiento permanente para los residuos generados, que pueden conservar su peligrosidad incluso durante 100.000 años, supone un enorme desafío. Nadie quiere tenerlos cerca.

Bidones con residuos radiactivos

Bidones con residuos radiactivos / Pixabay

Japón no es la excepción a este resurgir nuclear, ya que está apostando por la "máxima utilización de la energía nuclear" de forma segura, según su política energética, 15 años después del desastre de Fukushima.

El gobierno nipón quiere realizar un estudio preliminar en Minamitorishima, la isla más oriental de Japón en el Pacífico, para determinar si es apta para albergar una instalación.

Sin población civil y prohibida a turistas

Minamitorishima es propiedad estatal y allí no viven civiles, además de estar prohibida para los turistas. Cuenta con "una masa de tierra no utilizada capaz de albergar una instalación" de este tipo, declaró el ministro de Industria, Ryosei Akazawa.

La isla tiene forma triangular, está rodeada por un atolón de coral, y también presenta algunas "características científicamente favorables", añadió el ministro.

La elección de este emplazamiento se produce después de descartar el principal territorio japonés, a pesar de que ya se habían realizado sondeos en tres lugares de dos de las cuatro islas principales de Japón, densamente pobladas: dos en Hokkaido y otra en Kyushu.

Minamitorishima, con una superficie aproximada de 1,5 kilómetros cuadrados, es la primera candidata elegida por el gobierno central.

En enero, Japón reanudó la mayor central nuclear del mundo en la región central de Niigata por primera vez desde el desastre de Fukushima en 2011.

Finlandia ha construido el primer depósito geológico profundo del mundo

Finlandia ha construido el primer depósito geológico profundo del mundo / Agencias

Mientras tanto, Finlandia ha construido el primer depósito geológico profundo del mundo para guardar residuos nucleares: se trata de la instalación de Onkalo, donde los residuos se aislarán a 400 metros bajo tierra.

La situación en España

Pero ¿cuál es la situación en España? La mayor parte de los residuos radiactivos generados en España (cerca del 95%) son residuos de muy baja, baja o media actividad y se almacenan de forma definitiva en el almacén centralizado de El Cabril, en Hornachuelos (Córdoba), que inició su operación en octubre de 1992. Es decir, todos los residuos generados en España terminan yendo a parar a ese único almacén, salvo la pequeña cantidad de los catalogados como de alta actividad, que o bien van a parar a Francia o se acumulan en las piscinas de las propias centrales.

El sistema de almacenamiento en El Cabril se basa, fundamentalmente, en la interposición de barreras de ingeniería (contenedores y celdas de hormigón) y barreras naturales y artificiales (capas de cobertura) que aíslan de forma segura los residuos radiactivos durante el tiempo necesario para que se conviertan en sustancias inocuas. El problema es que ese tiempo puede prolongarse durante milenios.

Planta de El Cabril, en la provincia de Córdoba

Planta de El Cabril, en la provincia de Córdoba / Enresa

Ahora bien, mientras están funcionando, las centrales nucleares generan residuos que requieren la existencia, allí mismo, de instalaciones temporales intermedias en la que ese material pierda la mayor parte de su energía residual antes de ser depositado en un almacenamiento definitivo.

“Los elementos combustibles irradiados extraídos del reactor nuclear en cada parada de recarga se almacenan inicialmente, de forma temporal, bajo agua en la piscina de acero y hormigón construida al efecto dentro de las instalaciones de la central nuclear”, explica el Foro Nuclear.

Si se satura la capacidad de almacenamiento de la piscina, los elementos combustibles irradiados se trasfieren a contenedores en seco (fabricados en hormigón y acero) que se depositan sobre la losa de hormigón armado de la que consta el denominado Almacén Temporal Individualizado (ATI), que se localiza físicamente dentro del emplazamiento de la central.