Contaminación
La UE acuerda restringir los químicos tóxicos que hay en el agua que bebemos
Se implantan nuevas limitaciones para PFAS, microplásticos, pesticidas y otros compuestos dañinos

Los químicos tóxicos del agua estarán más restringidos / Shutterstock

La presencia de químicos tóxicos en el agua que bebemos es motivo de preocupación por parte de las autoridades europeas, que han decidido dar una nueva vuelta de tuerca para limitar estos compuestos. La Unión Europea (UE) ha aprobado estos días actualizar las listas de contaminantes en el agua con el fin de ajustarlas a los últimos dictámenes científicos, así como endurecer la supervisión y control de las aguas superficiales y subterráneas en los Estados miembros.
Tras un acuerdo alcanzado por las instituciones europeas en septiembre del pasado año y después de casi tres años de negociaciones, el Consejo Europeo ha adoptado formalmente nuevas medidas contra la contaminación química de las aguas, que implicarán la adaptación de tres textos legislativos: la Directiva Marco del Agua, la Directiva sobre las Normas de Calidad Ambiental y la Directiva sobre las Aguas Subterráneas.
Con la nueva normativa, se añaden a las listas de contaminantes del agua nuevas sustancias con efectos nocivos documentados para el medio ambiente y la salud humana. Entre otros elementos, se incluirá un «nuevo y estricto estándar de calidad a nivel de la UE» para la suma de 25 PFAS (sustancias químicas permanentes) en aguas superficiales, incluido el ácido trifluoroacético (TFA).
El peligroso Bisfenol A
La actualización incluye asimismo una gama de productos farmacéuticos (como analgésicos), pesticidas, y el Bisfenol A, un plastificante y componente de los envases de plástico.

Numerosos compuestos químicos preocupantes están en el agua / Agencias
Al margen de la ampliación de la lista, se aplicarán nuevas normas de supervisión y control en aguas superficiales y subterráneas más estrictas. Para facilitar futuras revisiones, la directiva añade indicadores de microplásticos y resistencia a los antimicrobianos a las listas de vigilancia del agua de la UE, que ayudan a rastrear sustancias de creciente preocupación.
Además, se refuerzan las obligaciones de seguimiento y presentación de informes para los países de la UE, que también podrán utilizar tecnologías de teledetección y observación de la Tierra para el seguimiento de mezclas químicas en aguas superficiales.
También deberán informar sobre la calidad biológica y química, así como sobre el estado general de las masas de agua.

Protesta contra los PFAS / Agencias
Para la Comisión Europea, la actualización de la normativa sobre el agua «aumentará la resiliencia hídrica de la UE y supondrá una importante contribución a la ambición de cero contaminación».
«Al establecer estándares de calidad más estrictos para nuestros ríos, lagos y aguas subterráneas, no solo protegemos la resiliencia de nuestros ecosistemas, sino que también garantizamos el acceso a agua potable y salvaguardamos la salud de los ciudadanos de la UE de hoy y de las generaciones futuras», dijo Maria Panayiotou, ministra de medio ambiente de Chipre, país que asume este primer semestre la presidencia rotatoria del Consejo de la UE.
Plazos de la norma: “Demasiado largos”
La decisión ha sido aplaudida, aunque con matices, por Carlos de Prada, coordinador de la plataforma Hogar sin Tóxicos y uno de los mayores expertos en contaminación química de España.
“En principio es positivo que se incluyan medidas de control para contaminantes como 24 sustancias PFAS en las aguas superficiales. Entre ellos, el TFA (ácido trifluoroacético) cuyas concentraciones están creciendo espectacularmente en todo el planeta”, manifestó a Prensa Ibérica.

Las aguas deberán ser objeto de mayor control / Shutterstock
“Sin embargo, algo criticable son los plazos enormemente largos que se conceden para que se cumplan esas nuevas normas de calidad de las aguas en relación con tales sustancias. Hasta 2039 no tendrán que materializar el control efectivo de esas sustancias en el agua. Desde luego, lo deseable habría sido que tal control se materializase antes. Retrasar más de diez años que se cumplan esos requisitos de calidad de las aguas no es de recibo”, añadió de Prada, autor del libro de reciente aparición ‘Cómo comer sano en un mundo tóxico’.
También lamentó el alcance limitado de la norma en cuanto al número de sustancias afectadas: “Aunque es bienvenida la inclusión de nuevas sustancias en los listados de sustancias a controlar, hay que comentar que muchas de las sustancias tóxicas realmente presentes en las aguas siguen sin estar controladas. La lista de contaminantes es limitada y está desactualizada. Conviene recordar, por ejemplo, el informe del Centro Helmholtz que halló más de 500 sustancias nocivas en los cursos de agua de toda Europa”.
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