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Espacios protegidos

Doñana revive por las lluvias de 2025, pero su biodiversidad acuática sigue en peligro crítico

La Memoria anual de la Estación Biológica del CSIC revela que la inundación excepcional de la marisma el año pasado benefició a la vegetación y la reproducción de aves, anfibios e insectos acuáticos

Marismas de Doñana el 3 de febrero de 2025.

Marismas de Doñana el 3 de febrero de 2025. / EP

Ramón Díaz

Ramón Díaz

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El parque nacional de Doñana vivió un año hidrometeorológico excepcional en 2024-2025, caracterizado por precipitaciones muy por encima de la media que llevaron a la marisma a duplicar sus días de inundación. Sin embargo, este respiro puntual es un espejismo que no logra ocultar una tendencia profunda y preocupante: el colapso de las comunidades de peces autóctonos y el avance implacable de especies exóticas invasoras en los ecosistemas acuáticos del humedal.

La Memoria 2025 presentada por la Estación Biológica de Doñana (CSIC) revela que la recuperación observada es frágil y reversible. El informe destaca que el pasado ciclo hidrológico fue "húmedo", con una precipitación acumulada de 675,95 mm, un 28,7% superior a la media de los últimos 30 años.

Este volumen de lluvias, concentrado especialmente en el mes de marzo, provocó que el hidroperiodo promedio de la marisma alcanzara los 157 días, "prácticamente el doble del valor promedio histórico de 79 días". La laguna de Santa Olalla, emblemática y peridunar, no llegó a secarse durante todo el verano, rompiendo la dinámica de sequías continuadas de años anteriores.

Una situación "desoladora"

No obstante, esta aparente bonanza contrasta con la situación "desoladora" que describe el capítulo dedicado a la ictiofauna."Doñana se está convirtiendo en un lugar progresivamente más inhóspito para los peces", debido principalmente a la escasez de agua por la sobreexplotación del acuífero y a las sequías prolongadas, recoge el informe.

Bandadas de moritos en la marisma de Doñana, inundada tras las abundantes lluvias del mes de marzo de 2024.

Bandadas de moritos en la marisma de Doñana, inundada tras las abundantes lluvias del mes de marzo de 2024. / C. Davila / SEO:BirdLife

Los datos del seguimiento son concluyentes: en los últimos 20 años, la presencia de peces en los cuerpos de agua de Doñana se ha hecho cada vez menos frecuente. Pero lo más grave es que "allá donde haya peces habrá especies invasoras". El informe precisa: "A lo largo de las dos últimas décadas prácticamente todos los lugares que albergaron peces en Doñana tenían alguna especie de pez invasor".

La comunidad científica del CSIC solo detectó tres especies nativas en la marisma durante 2025 (anguila, lisa y lubina) y una en las lagunas sobre arenas (la colmilleja). La anguila europea (Anguilla anguilla), en peligro crítico de extinción, sufre un "colapso global desde 1980" y su presencia en Doñana sigue haciéndose "cada vez más rara".

Especies invasoras

El salinete (Apricaphanius baeticus), un endemismo ibérico, estuvo a punto de desaparecer y solo se localizaron "dos pequeños núcleos" en 2025, descritos como "unos últimos reductos que aportan algo de esperanza, pero que no parecen ser suficientes". Simbólica es la desaparición total de peces en el arroyo de La Rocina, que ha perdido especies emblemáticas como el espinoso (Gasterosteus aculeatus).

Frente a este declive, las especies introducidas dominan el paisaje acuático. La gambusia (Gambusia holbrooki), el cangrejo rojo americano (Procambarus clarkii), el pez gato negro (Ameiurus melas) y diversas especies de carpines son ubicuas. El informe alerta de que la situación es probable que vaya empeorando con la posible llegada de otras invasoras ya presentes en el entorno, como el siluro.

Personal de la ICTS Doñana realizando muestreos en la marisma.

Personal de la ICTS Doñana realizando muestreos en la marisma. / JM Vidal Cordero / EBD CSIC

Este fenómeno no es ajeno a las perturbaciones en el medio físico. A pesar de las lluvias, 2025 fue un año extremadamente cálido. La temperatura media anual (19,12ºC) fue la segunda más alta de la serie histórica, que comienza en 1978, y los últimos cuatro años se encuentran entre los cinco más cálidos de este registro. El verano tuvo 11 días con temperaturas máximas iguales o superiores a 40°C.

Un contraste crítico

Además, el informe subraya un contraste crítico: mientras la marisma recibió una inundación excepcional, solo el 36% de las lagunas peridunares –dependientes de la recarga del acuífero– se inundaron. Este acuífero, "hoy muy mermado por la sobrexplotación", arrastra varios años de sequía y sufre extracciones constantes, lo que limita severamente la recuperación de estos humedales interdunares.

El panorama en otros grupos no es uniforme. Los anfibios, con 11 especies presentes, mostraron una notable recuperación en 2025, detectándose todas ellas. La mayor disponibilidad de hábitats reproductivos inundados permitió, por ejemplo, que el sapo de espuelas estuviera presente en el 100% de las localidades muestreadas sobre arenas. No obstante, el informe advierte de la alta variabilidad interanual de este grupo y de la necesidad de revisar los protocolos de seguimiento para obtener una evaluación más robusta.

Vista de las marismas de la aldea almonteña de El Rocío (Huelva) junto al Parque Nacional de Doñana.

Vista de las marismas de la aldea almonteña de El Rocío (Huelva) junto al Parque Nacional de Doñana. / EFE / Julián Pérez

La memoria también pone el foco en la expansión de especies invasoras en el medio terrestre, como la hormiga argentina (Linepithema humile) en los alcornoques de la Pajarera, y en la progresiva colonización por vegetación xerofítica de hábitats prioritarios como los estanques temporales mediterráneos, debido a la menor frecuencia de inundación.

"Una tormenta perfecta"

El informe concluye con una reflexión amarga sobre la eficacia de las figuras de protección. "Lo que resulta llamativo del declive de los peces continentales en Doñana es que ha ocurrido en un área con el máximo grado de protección", señala el texto.

O sea que la protección "no ha servido para evitar su colapso" debido a factores externos como la merma en la cantidad y calidad de las aguas por los usos agrícolas y urbanos del entorno, la colmatación de la marisma, la llegada de especies invasoras y fenómenos globales como el cambio climático.

"Una tormenta perfecta parece haberse cernido sobre los peces continentales de Doñana y el Bajo Guadalquivir, llevando a la pérdida de poblaciones y especies en un entorno que a priori debería haber garantizado su conservación" recoge el informe.

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