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Contaminantes

Entran en vigor las limitaciones a los ‘químicos eternos’ en el agua potable de la UE

La Unión Europea dice que sus nuevas medidas ayudarán a "proteger la salud pública"

El agua potable del grifo cuenta desde ahora con más protección

El agua potable del grifo cuenta desde ahora con más protección / Agencias

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

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Los compuestos químicos sintéticos que se introducen en todo tipo de materiales de uso cotidiano, conocidos comoquímicos eternos’ o PFAS, están también presentes en el agua que bebemos. Para atajar esta creciente amenaza, han entrado en vigor en la UE una serie de restricciones que persigue proteger la salud de los ciudadanos.

Las nuevas restricciones proporcionan a los Estados miembros reglas y herramientas para proteger la salud pública. Las nuevas medidas, en vigor desde el 12 de enero, suponen la primera vez que los niveles de PFAS (sustancias per y polifluoradas) se controlan de forma sistemática.

Esto significa que todos los países de la UE deben analizar los niveles de contaminación para garantizar el cumplimiento de los nuevos valores límite establecidos en la Directiva refundida sobre el agua potable, que fija el estándar legal que el agua destinada al consumo humano debe cumplir para ser considerada segura y limpia.

¿Qué son los químicos eternos?

Los PFAS forman un grupo de más de 10.000 compuestos sintéticos detectados prácticamente en todo el planeta, desde la cumbre del Everest hasta el interior de la sangre humana.

Se conocen comúnmente como ‘químicos eternos’, porque pueden tardar más de 1.000 años en degradarse de forma natural. Los PFAS se utilizan sobre todo para hacer los productos resistentes al agua y a la grasa, como utensilios de cocina antiadherentes, ropa y envases de alimentos.

Los PFAS están presentes en numerosos artículos de uso cotidiano

Los PFAS están presentes en numerosos artículos de uso cotidiano / Agencias

Sin embargo, la exposición crónica a estos compuestos se ha vinculado a la aparición de ciertos cánceres, a una menor fertilidad y a problemas del sistema inmunitario. Científicos han advertido anteriormente que estas sustancias fabricadas por el ser humano pueden inhalarse o ingerirse, e incluso absorberse a través de la piel. En Europa, se estima que 12,5 millones de personas viven en comunidades cuya agua potable está contaminada con PFAS.

La ofensiva de la UE contra los PFAS

Con las nuevas normas, los países de la UE deben vigilar los niveles de PFAS en el agua potable e informar a la Comisión Europea de sus resultados. La Comisión afirma que este sistema de notificación es más sencillo que el de la anterior Directiva sobre el agua potable y reduce la cantidad de datos que hay que recopilar.

Si se superan los valores límite, los Estados miembros deben actuar para reducir el nivel de PFAS y proteger la salud pública, además de informar a la población. "Estas medidas pueden incluir el cierre de pozos contaminados, añadir etapas de tratamiento para eliminar los PFAS o restringir el uso de suministros de agua potable mientras continúe la superación de los límites", señala la Comisión.

La nueva regulación obliga a mayores controles en el agua potable

La nueva regulación obliga a mayores controles en el agua potable / Agencias

La ofensiva llega poco después de que Francia prohibiera la venta, la producción o la importación de cualquier producto que contenga químicos eternos para el que ya exista una alternativa. La primera versión de esta ley incluía prohibir las sartenes antiadherentes, pero se eliminó posteriormente tras informaciones sobre presiones intensas del fabricante francés Tefal.

"La contaminación por PFAS es una preocupación creciente para el agua potable en toda Europa", afirma Jessika Roswall, comisaria de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva.

"Con límites armonizados y una vigilancia obligatoria ya en vigor, los Estados miembros disponen de las reglas y herramientas para detectar y abordar con rapidez los PFAS y proteger la salud pública".