Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Descubrimiento

Este es el pequeño cangrejo que come y desintegra plástico del medio natural

Una investigación confirma que el cangrejo violinista es capaz de ingerir y descomponer fragmentos de este material artificial

El cangrejo violinista come y degrada plástico

El cangrejo violinista come y degrada plástico / inaturalist

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La contaminación plástica está tan extendida y es tan ubicua que ningún lugar del planeta Tierra escapa a ella. Por ello, la ciencia trata de buscar soluciones a esta plaga, a la espera de que las autoridades frenen la fabricación de plástico, algo que de momento aún está por llegar. En su afán por encontrar formas naturales de degradación del plástico, un grupo de investigadores colombianos de la Universidad de Antioquía ha descubierto que un pequeño cangrejo acuático es capaz de comer y descomponer pequeños fragmentos de plástico.

Con unos pocos centímetros de longitud, los pequeños cangrejos violinistas (Minuca vocator) logran la hazaña de ingerir y fragmentar partículas de microplástico, según han comprobado estos investigadores en experimentos realizados en los humedales donde habitan.

El estudio con los resultados de la investigación, publicados en la revista Global Change Biology, explica que se suministraron bolitas de plástico a una población de cangrejos violinistas en un manglar muy contaminado de la costa norte de Colombia. El propósito era comprobar qué hacían con este material artificial.

En esa parte del país, años de expansión urbana y agrícola han degradado los manglares, dando lugar a algunos de los niveles de contaminación por plástico más altos registrados en el mundo.

Pese a ello, los investigadores comprobaron que los artrópodos no solo prosperan en un ambiente tan hostil, sino que también fueron capaces de ingerir y descomponer las  partículas de plástico que se les suministraron, mezcladas con el sedimento. Los investigadores comprobaron de este modo que estos cangrejos pueden descomponer plásticos en cuestión de pocos días, es decir, mucho más rápido de lo que lo hacen la luz solar o la acción marina.

No solo en el laboratorio

Aunque los científicos ya habían comprobado en laboratorio que los cangrejos violinistas ingieren plástico, este es el primer estudio que ha confirmado que también lo hacen en la naturaleza, es decir, en su hábitat original.

Los autores del estudio seleccionaron cinco parcelas de un metro cuadrado en manglar urbano y las rociaron con 100 ml con microesferas de polietileno. Son diminutas partículas de plástico que emiten colores brillantes al iluminarlas con luz ultravioleta. Repitieron el proceso durante 66 días y después tomaron muestras del suelo y de 95 cangrejos.

"Queríamos saber cómo se distribuyen las microesferas entre los órganos principales y si la interacción del cangrejo con ellas provoca su fragmentación física en partículas más pequeñas", explica el investigador principal, el profesor José M. Riascos.

El estudio constató que los cangrejos habían acumulado microplásticos en una concentración 13 veces superior a la de los sedimentos. Estas partículas no se distribuían de forma homogénea entre los órganos, y la mayor cantidad se halló en el intestino posterior, donde se fueron fragmentando.

El equipo concluye que su aparato digestivo especializado, que tritura el alimento, junto con bacterias capaces de degradar plásticos, son las claves de este asombroso proceso. Además, se encontraron más partículas fragmentadas en las hembras que en los machos.

Riesgos asociados

Ahora bien, los investigadores advierten que esta sorprendente cualidad del cangrejo violinista podría tener un impacto ecológico asociado, ya que podría liberar nanoplásticos dañinos a través sus tejidos al ser capturados por sus depredadores, con lo que estos materiales después pasarían a la cadena alimentaria.

Por ello consideran necesario seguir investigando para determinar si estos fragmentos de microplásticos perjudican la salud de los cangrejos violinistas y si se transfieren a sus depredadores.

Los micro y nanoplásticos están cada vez más presentes en el organismo de los animales y del propio ser humano. De hecho, varios estudios creen que este material puede estar relacionado con problemas graves como cáncer, trastornos respiratorios e infarto.