Hito tecnológico
El primer gran carguero movido por velas: así fue su travesía inaugural
Contratiempos inesperados no empañaron el éxito de un sistema que se aplica a buques cada vez más grandes

El buque, en plena navegación antes de perder la vela de popa / Neoline

El ‘Neoliner Origin’ es el mayor buque de carga movido a vela que existe actualmente, al ser capaz de transportar 6.300 toneladas de peso muerto. Sus 136 metros de eslora lo convierten en un verdadero gigante. Sin embargo, es también un símbolo y emblema del futuro del transporte marítimo, pues gracias a su innovador sistema de propulsión puede ahorrar hasta el 80% de emisiones que efectúa un barco convencional de estas características.
El primer trayecto del ‘Neoliner Origin’ tuvo lugar hace unos días, al enlazar Europa y Canadá, y ese hito supuso el primer paso de la descarbonización masiva del transporte marítimo. Hay que tener en cuenta que el 80% de las mercancías que viajan por el mundo se transportan en barco, con lo que este sector representa aproximadamente el 3% de las emisiones globales de CO2. De hecho, si el transporte marítimo fuera un país, sería el sexto mayor emisor de todo el mundo.

Imagen de una de las velas semirrígidas / Neoliner
El buque va provisto de dos grandes velas semirrígidas de carbono y fibra de vidrio, así como un motor diésel-eléctrico de reserva. En total, tiene una superficie vélica de 3.000 metros cuadrados, con una velocidad de 11 nudos. Su espacio de carga es de 1.200 metros lineales en tres cubiertas.
Una tormenta destroza parte de una vela
El viaje de dos semanas comenzó sin contratiempos, y solo había que usar el motor a una capacidad del entre el 20% y el 50%, según el capitán, Antonin Petit. Pero a los tres días aparecieron problemas. Debido a una fuerte tormenta, el panel superior de su vela popa se resquebrajó y quedó fuera de servicio, lo que obligó a continuar el viaje con las velas de proa y usando también el motor.

Entrada del espacio de carga del barco / Neoliner
A pesar de este contratiempo, que obligará a la empresa a revisar el diseño de las velas, los cálculos preliminares de la tripulación afirmaban que el trayecto entre Francia y Baltimore había reducido el consumo de combustible casi a la mitad respecto al de un carguero convencional. Y ello, usando solo una vela de las dos con que el buque iba equipado inicialmente.
Experiencia prometedora
Se trata de una experiencia pionera que demuestra las posibilidades de este tipo de propulsión. Sin embargo, los expertos admiten que aún hay muchos desafíos por delante. Para empezar, pese a la aparatosidad de este buque, de 136 metros de eslora, este tamaño no es nada comparados con los gigantescos barcos de 400 metros que cruzan el Canal de Suez todos los días.
Pero es una forma de abrir un camino que no tiene vuelta atrás. Las progresivas mejoras que se introduzcan en el diseño de las velas semirrígidas y también en los motores están llamadas a hacer que cada vez más barcos y de mayor tamaño vayan recortando drásticamente sus emisiones.
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