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Calentamiento global

La inacción ante el cambio climático cuesta millones de vidas cada año, alerta un informe

El calor ha estado relacionado con un promedio de 546.000 fallecimientos anuales entre 2012 y 2021

Un termómetro marca 47ºC en Murcia.

Un termómetro marca 47ºC en Murcia. / EFE / Juan Carlos Caval

Ramón Díaz

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La incapacidad para frenar el cambio climático y la persistente dependencia de los combustibles fósiles están cobrando un inmenso costo humano, con millones de vidas perdidas anualmente. Es la conclusión central de informe de ‘Lancet Countdown on Health and Climate’ de 2025, un análisis exhaustivo elaborado por más de setenta instituciones académicas y agencias de la ONU.

El documento revela que las consecuencias sanitarias y económicas de la demora en la acción climática se están agravando a un ritmo acelerado. La evidencia es abrumadora: doce de los veinte indicadores clave de salud han alcanzado niveles sin precedentes.

El fracaso colectivo para reducir emisiones y adaptarse a los impactos ya inevitables intensifica las amenazas para la salud y los medios de subsistencia en todos los rincones del planeta. La crisis se manifiesta de múltiples formas. La tasa de muertes relacionadas con el calor ha aumentado un 23% desde la década de 1990.

Calor extremo e incendios forestales

Esto se traduce en un promedio de 546.000 fallecimientos anuales entre 2012 y 2021. El año 2024, el más caluroso jamás registrado, expuso a los más vulnerables –los menores de un año y los mayores de 65– a más de un 300% de días adicionales de olas de calor en comparación con el promedio anual entre 1986 y 2005.

Pero el calor extremo es solo una parte de un panorama más siniestro. Las condiciones más cálidas y secas avivan el riesgo de incendios forestales, cuya contaminación por humo se asoció con un récord de 154.000 muertes en 2024.

Campos de Orihuela afectados por la sequía.

Campos de Orihuela afectados por la sequía. / EFE :/ Morell

Paralelamente, los fenómenos hidrológicos extremos, como lluvias torrenciales –causantes de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra– y sequías, aumentaron en más del 60% de la superficie terrestre mundial. Estos extremos climáticos no solo son una amenaza directa, sino que también afectan la productividad de los cultivos, interrumpen las cadenas de suministro y socavan la seguridad alimentaria global.

Enfermedades infecciosas

El informe también subraya cómo el cambio climático está alterando el mapa de las enfermedades infecciosas. El potencial de transmisión del dengue, una enfermedad viral potencialmente mortal, ha aumentado casi un 50% a nivel global desde la década de 1950, expandiendo su área de influencia a regiones que antes eran menos propicias para el mosquito que lo transmite.

La raíz de este problema multifacético se encuentra en el sistema energético global. Las demoras en la adopción de energías limpias, junto con la quema continua de combustibles fósiles, no solo calientan el planeta sino que envenenan el aire. Esto supone millones de muertes adicionales cada año.

Los sistemas alimentarios insostenibles, caracterizados por dietas poco saludables y de alta huella de carbono, son otro eslabón crítico. En 2022, se registraron 11,8 millones de muertes relacionadas con la dieta en todo el mundo. Los autores del informe subrayan que esta cifra podría evitarse en gran medida mediante una transición hacia sistemas alimentarios más saludables y respetuosos con el clima.

Un impacto devastador

El impacto económico de la inacción frente al cambio climático es devastador. En 2024, la exposición al calor implicó una pérdida récord de 639.000 millones de horas potenciales de productividad laboral a nivel global. Las pérdidas de ingresos asociadas equivalieron a 812.000 millones de euros, una cifra que ronda el 1% del PIB mundial.

La brecha entre las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las reducciones necesarias para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París sigue creciendo.

La brecha entre las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las reducciones necesarias para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París sigue creciendo. / EFE / Ryan Tong

En un contrasentido alarmante, mientras los gobiernos destinan fondos multimillonarios a paliar estos daños, también continúan subsidiando la causa del problema. Tras el aumento en los precios de los combustibles fósiles, los gobiernos gastaron en conjunto 826.000 millones de euros en subsidios netos a esos mismos combustibles en 2023, una cifra que triplica el compromiso financiero prometido para apoyar a los países vulnerables en la COP29.

Una brecha creciente

"El último informe de Lancet Countdown muestra que el mundo sigue muy lejos de lograr sus objetivos para prevenir el cambio climático. La brecha entre las emisiones globales de gases de efecto invernadero y las reducciones necesarias para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París ha seguido creciendo", alerta James Milner, coautor del informe.

"Ahora tenemos evidencia más clara que nunca de que el cambio climático está perjudicando directamente la salud de las personas. Muchos de los impactos en la salud que vemos hoy, como las muertes por calor extremo, no habrían ocurrido sin el cambio climático provocado por el ser humano", expone Kris Murray, coautor del estudio.

"La acción contra el cambio climático sigue siendo una de las mayores oportunidades de salud del siglo XXI, además de impulsar el desarrollo, estimular la innovación, crear empleos y reducir la pobreza energética", remata Tafadzwa Mahbhaudi, coautor del informe.

Algunos cambios positivos

Frente a este diagnóstico severo, los expertos subrayan que, aunque el mundo está lejos de cumplir los objetivos del Acuerdo de París, aún existen oportunidades para abordar la crisis climática y, al mismo tiempo, mejorar la salud de las personas.

Calle inundada por las lluvias torrenciales en Girona.

Calle inundada por las lluvias torrenciales en Girona. / EFE / Robin Townsend

El informe destaca algunos cambios positivos, como la reducción del 16% en las emisiones de gases de efecto invernadero del sector sanitario global entre 2021 y 2022, y los máximos históricos en generación de energía renovable.

Se estima que, gracias a la reducción del uso de carbón y al consecuente aire más limpio, se previenen 160.000 muertes prematuras cada año, especialmente en países de altos ingresos.