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Soluciones naturales

Despliegue de cajas-nido en el Mar Menor para combatir las plagas agrícolas

Se quieren potenciar especies de aves y murciélagos que atacan a los roedores y a las orugas

El carbonero común, capaz de ingerir grandes cantidades de orugas defoliadoras

El carbonero común, capaz de ingerir grandes cantidades de orugas defoliadoras / Pixabay

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

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Las soluciones basadas en la naturaleza son siempre las mejores para atacar las plagas y cuidar de los cultivos. El uso de pesticidas soluciona un problema, pero a cambio crea tres o cuatro más, y bastante graves. Por ello, cada vez más agricultores optan por métodos que consisten, simplemente, en restablecer los equilibrios ecológicos perdidos. Una forma barata y sencilla de atacar las plagas.

Es con esta filosofía que nació el programa AgriConCiencia, apoyado por el Ministerio para la Transición Ecológica, dedicado a poner en práctica este tipo de soluciones agrícolas naturales en la zona del Mar Menor (Región de Murcia). De este modo, se han instalado en los últimos meses unas 300 cajas nidos para atraer aves y murciélagos en los agro-sistemas objeto de actuación del proyecto, tales como cultivos de cítricos, cebada, secano y hortícolas.

Instalación de una de las cajas nido

Instalación de una de las cajas nido / ANSE

Tras la realización de censos previos para conocer la comunidad de aves que existe en el entorno, se han instalado estas cajas-nido destinados a acoger diferentes especies de aves cuyas poblaciones se encuentran en declive y que se pueden ver altamente beneficiadas por este tipo de refugios. Pero este es solo uno de los objetivos del programa, puesto que, sobre todo, se trata de usar dichas aves como cuidadoras de los cultivos de la zona.

Las especies a las que se pretende dar cobijo tienen una dieta que se basa en el consumo de roedores, como la lechuza o el mochuelo, y a otras de tipo insectívoro, como son la carraca, abubilla, carbonero común o murciélagos fisurícolas (murciélago enano, murciélago de borde claro y murciélago de Cabrera).

Una pareja de carboneros come 50.000 orugas al año

Existen estudios que muestran el efecto del carbonero común como controlador de plagas de orugas, especialmente orugas defoliadoras de lepidópteros, llegando a consumir una pareja de estas aves, en cada temporada de cría, unas 50.000 orugas.

También se ha demostrado que una hembra de murciélago enano durante la lactancia puede consumir entre 1.000 y 3.000 mosquitos/noche. Por su parte, una lechuza es capaz de comer entre 1 y 3 roedores/noche, por lo que una pareja reproductora caza 16-18 roedores/noche.

Agricultores que participan en el programa

Agricultores que participan en el programa / ANSE

“Estas Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) resultan de gran interés en los agro-sistemas de la cuenca del Mar Menor, al potenciar múltiples servicios ecosistémicos como el control de plagas, lo que permite reducir el uso de pesticidas. Estas medidas ayudan además a regenerar el equilibrio natural, aportando beneficios para la salud pública y la sanidad vegetal”, explica la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), impulsora de la iniciativa.

Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es

Esta entidad destaca que, a lo largo de esta primavera, estas cajas nido han sido ocupadas con éxito por parte de carboneros (Parus major) y cernícalos (Falco tinnunculus), lo que “pone de manifiesto la eficacia de estos refugios”. En total, se han instalado 200 cajas nido para carboneros y otros páridos, 14 para rapaces nocturnas y 89 refugios para murciélagos fisurícolas.

Los murciélagos también son grandes controladores de plagas

Los murciélagos también son grandes controladores de plagas / inaturalist

AgriConCiencia es un proyecto de carácter experimental que tiene como objetivo demostrar las mejores prácticas agrícolas con soluciones basadas en la naturaleza en la cuenca vertiente del Mar Menor (Campo de Cartagena) en el que participan la Asociación Interprofesional de Limón y Pomelo (AILIMPO), la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC), la Universidad de Murcia (UMU) y la Fundación Estrella de Levante. Al proyecto se asocian productores que ponen a disposición sus explotaciones para testar las prácticas.