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Cinco cosas que los gatos pueden hacer (y los perros no)

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Un gato le hace carantoñas a un perro.

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Vega S. Sánchez

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Hace unas semanas, el papa Francisco pronunció unas palabras que generaron gran polémica en el debate social sobre la natalidad: el Pontífice lamentó que muchas familias prefieran "tener un gato o un perro antes que un hijo".

Lo cierto es que la cifra de perros y gatos no para de crecer y solo en Europa el número de perros se ha triplicado casi un 200% en ocho años, hasta alcanzar los 73 millones censados en la UE a finales de 2022, según la Real Sociedad Canina de España (RSCE).

En España, en 2023 se registraron 9,3 millones de canes domésticos y en Barcelona, el Ajuntament anunció que, por primera vez en la historia, el número de perros en la ciudad superaba al de los niños: 172.971 ante 165.482 menores (hasta los 12 años).

Casi 6 millones de gatos domésticos

La cifra de gatos, por su parte, es algo menor: en 2023, se estima que hay aproximadamente 5,9 millones de ejemplares en España, según datos de Statista. Esta cifra se refiere solo a los gatos domésticos, sin tener en cuenta los callejeros.

Sea como fuere, lo cierto es que perros y gatos, los animales domésticos por excelencia, forman parte de muchos hogares españoles. Y más, teniendo en cuenta que su esperanza de vida no deja de aumentar: según datos proporcionados por la empresa del sector farmacéutico-veterinario Labiana, la esperanza de vida de los perros se ha duplicado en las últimas cuatro décadas y los gatos domésticos ahora viven el doble que sus homólogos salvajes.

Aparte de su esperanza de vida y que sean los animales domésticos por excelencia, gatos y perros tienen muchas cosas en común. Pero también muchas cosas que les hacen diferentes.

Cerebro más humano

Para empezar, los gatos tienen más memoria a largo plazo que los perros, sobre todo cuando aprenden algo haciéndolo. Y es que el cerebro de un gato se parece en un 90% al de un ser humano: tenemos más similitudes con ellos que con los perros.

Y eso es quizás lo que hace que los gatos puedan hacer cinco cosas que los perros no:

Los gatos pueden maullar de 100 formas diferentes e, incluso, pueden imitar el llanto de un bebé para demandar comida o atenciones. Algunos perros tienen habilidades increíbles y pueden imitar también llantos, pero son los menos. Lo cierto es que un perro apenas emite 10 tipos de ladridos o sonidos diferentes, una décima parte de lo que hacen los gatos. Además, existe el ronroneo, un sonido único que los gatos emiten cuando están contentos, relajados o incluso cuando sienten dolor, como una forma de consuelo. Los perros tienen su propia forma de comunicar felicidad, pero el ronroneo es exclusivo de los gatos y no hay ningún equivalente en el mundo canino.

Los gatos tienen la capacidad de saltar grandes alturas, hasta cinco o seis veces su propia altura sin esfuerzo. Gracias a su excelente equilibrio y agilidad, también pueden girar su cuerpo en el aire para aterrizar de pie desde casi cualquier altura. De ahí viene el dicho de que un gato siempre cae de pie y se explica el mito de que tienen siete vidas. Esta habilidad de incluso girar en el aire, conocida como reflejo de enderezamiento, es posible gracias a la flexibilidad de su columna vertebral y la capacidad de mover sus patas de forma independiente. Los perros son ágiles y pueden saltar varias veces su propia altura, algunos hasta tres veces la misma, según la American Kennel Club. Pero no son capaces de contorsionarse en el aire como un gato para caer de pie.

Los perros suelen ver bien en la oscuridad, pero los gatos tienen una visión nocturna superior. Esto se debe a una estructura en sus ojos llamada tapetum lucidum, una capa de tejido azulada que se localiza en la retina o detrás en la coroides. Su función es reflejar la luz hacia el interior del ojo e incrementar así la luz disponible para los fotorreceptores, lo que mejora considerablemente su capacidad para ver en condiciones de poca luz. Esto les permite mejorar la visión nocturna hasta casi cerca de un 40% y moverse con confianza en la oscuridad, una habilidad que los perros no tienen en el mismo nivel.

Aunque los perros también tienen un buen control sobre sus orejas, los gatos tienen la capacidad de rotarlas casi 180 grados para captar sonidos de diferentes direcciones. Esto les da una audición más precisa y les ayuda a detectar presas o posibles amenazas con mayor facilidad.

Las garras de los gatos son retráctiles, lo que significa que pueden sacarlas cuando las necesitan (para cazar, defenderse o trepar) y ocultarlas el resto del tiempo. Esto les permite mantener sus garras afiladas y en buen estado. Los perros no pueden retraer sus garras, por lo que siempre están expuestas y suelen desgastarse con el tiempo.

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