27 sep 2020

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PANDEMIA Y RESIDUOS

¿Está resurgiendo el plástico?

El uso de protecciones, mamparas, envases y monodosis alarma a expertos y activistas

Los datos del contenedor amarillo no aclaran si la pandemia ha disparado esos residuos

Michele Catanzaro

Contenedores de reciclaje en la Calle Atlántida, en la Barceloneta.

Contenedores de reciclaje en la Calle Atlántida, en la Barceloneta.

Un hombre aguanta un palo con decenas de máscarillas colgando, en una playa de la Isla de Soko, cerca de Hong Kong. Esta imagen lanzó la alarma sobre el impacto ambiental de los equipos de protección personal (EPIs) - que tienen un importante componente de plástico - cuando el covid-19 arrasaba en China, en febrero. 

El virus ha disparado el consumo de EPIs también en Catalunya. Su irrupción es en parte culpable de que en abril los hospitales produjeran 1.800 toneladas de residuos sanitarios, frente a las 275 habituales, según Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya. 

Hay indicios de repunte en otras clases de plásticos. "El aumento del comercio electrónico, el consumo doméstico de comida preparada, el miedo a las bolsas reutilizables, la sensación de higiene de los envases de plástico: todo contribuye", observa Ethel Eljarrat, investigadora del IDAEA-CSIC en Barcelona, experta en compuestos químicos contaminantes. La desescalada también conlleva el uso de mamparas de metacrilato y de monodosis de aceite y vinagre. 

Sin datos concluyentes

Sin embargo, no hay datos concluyentes sobre el uso de plástico durante la crisis del covid-19. "El reciclaje de envases a través del contenedor amarillo asciende un 15% desde el inicio del estado de alarma", reza una nota de principios de abril de Ecoembes, la entidad responsable del reciclaje de envases en España. 

Los expertos ponen matices a este número. En primer lugar "en el contenedor amarillo, además de las botellas de plástico, hay latas de atún y de cerveza, tetrabricks, etcétera", afirma Tost. La Agència de Residus de Catalunya ha detectado un incremento parecido en el contenedor amarillo, la única fracción que ha crecido durante la el confinamiento, mientras el volumen total de residuos ha bajado. 

En segundo lugar, "el aumento del 15% es respecto al año pasado, no respecto a antes de la crisis. Esto podría ser el resultado de una tendencia consolidada de mejora en la recogida selectiva", observa Víctor Mitjans, jefe de estudios y programas de ecología del Área Metropolitana de Barcelona (AMB). 

Es que muchas tendencias se mezclan de forma inextricable en lo que ha ocurrido. Mascarillas, guantes y cascos para los pies se ven por las calles, pero no hay un registro de su cantidad. Se ha comido más en casa, lo que habría aumentado el uso de envases no retornables, pero quizás también su mejor reciclaje. En ciudades grandes los residuos han bajado, pero en las pequeñas han subido, porque se han convertido en sitios de trabajo. 

"Hay que informar bien a la sociedad para que no caiga en el pánico y no pierda la concienciación sobre el plástico", opina Eljarrat. Esta investigadora apunta al uso de mascarillas reutilizables y a evitar los guantes si no son imprescindibles, y observa que unos plátanos envueltos en plásticos no son más higiénicos que unos a granel