30 mar 2020

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EFECTOS PSICOLÓGICOS

Cómo gestionar la ecoansiedad de los niños por la crisis climática

Los psicólogos aconsejan escuchar las preocupaciones de los más pequeños y darles información clara

Los expertos aconsejan escuchar las preocupaciones de los pequeños y dejar que expresen sus sentimientos

Miriam Lázaro / Valentina Raffio

Un grupo de niños se manifiesta frente al parlamento de Helsinki

Un grupo de niños se manifiesta frente al parlamento de Helsinki / Markku Ulander Lehtikuva (AFP)

"A los niños les angustia pensar en cómo será su futuro bajo los efectos de la crisis climática. Son muchos los menores que sufren ecoansiedad cuando empiezan a entender la gravedad de la situación", explica la psicoterapeuta Caroline Hickman, de la Climate Psychology Alliance. "Es normal que se sientan abrumados. Encienden la televisión y ven imágenes catastróficas. En los colegios cada vez se habla más del tema. En internet hay mucha información. Ven que a su alrededor hay muchos compañeros, también muy jóvenes, empiezan a manifestarse. Pero también ven que hay soluciones lógicas que no se aplican. Y eso les genera aún más angustia y rabia", argumenta la experta, quien ha dedicado la última década a investigar las secuelas psicológicas del desastre ambiental en niños desde la Universidad de Bath, en Reino Unido.

La explicación es sencilla. Los más pequeños tienen una concepción de la justicia muy fuerte. Y, a diferencia de los adultos, ni esconden ni disimulan sus emociones. "Los adultos aceptan que la vida es injusta y por eso mismo dejan de quejarse. Pero los niños no. Si sienten que están viviendo una injusticia y tienen que enfadarse se enfadan", argumenta la psicoterapeuta. Hickman explica que es completamente normal que los infantes reaccionen emocionalmente ante la destrucción de un bosque por un incendio o la extinción de especies animales. Y, de la misma manera, también es comprensible que la nueva generación de activistas adolescentes se muestre mucho más radical e inconformista. "Los niños tienen un fuerte sentido de la empatía. Y no solo entre ellos, sino también con el planeta", relata. De ahí que la crisis climática despierte en ellos un amplio abanico de emociones que va desde la incertidumbre a la ansiedad, pasando por la rabia y la exasperación.

La angustia crece con el avance de la emergencia climática / Miriam Lázaro / ZML

Confusión y sentimientos abrumadores

"Los niños viven el tema del cambio climático de manera muy intensa. Incluso hay algunos que se lo toman de manera un poco catastrofista y sufren", explica Pilar Costa, docente de quinto de primaria en la escuela Ítaca de Barcelona. En su clase, niños y niñas de unos diez años discuten a menudo sobre los efectos de la crisis climática y, ante las cámaras, enseñan orgullosos unas cartulinas en las que han dibujado el futuro del planeta bajo los efectos del cambio climático. Señalando los coloridos recortes de periódicos y revistas, los pequeños especulan con inocencia, incertidumbre y cierta confusión sobre su porvenir.

"Bienvenido al mundo en el que no quieres vivir", se lee en uno de los carteles creados por los pequeños. "Hay cosas que mejor que no estén en el planeta, como los robots o los coches", explica una de las alumnas. "Si seguimos así hará cada vez más calor y tendremos que cambiarnos de planeta", añade otro. Entre los más pequeños, la confusión se une a la angustia, creando sentimientos aún más abrumadores. "Los niños son conscientes del estado de emergencia y no entienden que no se actúe diferente para solucionar el problema", contesta su profesora.

"Los niños viven el tema del cambio climático de manera muy intensa"

Pilar Costa

Profesora en la escuela Ítaca

Cómo hacer frente a los síntomas de angustia

La psiquiatra Elizabeth Haase, una de las expertas interpeladas por la Asociación Americana de Psicología (APA), argumenta que el temor de los niños sobre el cambio climático se debe a su incapacidad de entender cómo será su futuro bajo los efectos de la crisis climática. En uno de los capítulos del informe sobre salud mental y crisis climática de la institución, Haase analiza las secuelas psicológicas en infantes que han vivido fenómenos meteorológicos. Los pequeños que han sufrido el efecto de violentas tormentas, huracanes o inundaciones muestran síntomas de estrés postraumático, como episodios de pánicopesadillasdesarrollo de fobias o de un comportamiento obsesivo compulsivo. Por ejemplo, muchos de los niños en edad preescolar que sufrieron el huracán Sandy desarrollaron pánico al agua, a la lluvia, a las olas e incluso a las bañeras por miedo a ahogarse.

Ante esto, los expertos sugieren hablar con claridad a los niños para que aprendan a gestionar estas emociones. Hickman, quien durante años ha tratado a niños de las Maldivas que sufren ecoansiedad, explica que la sinceridad es clave. "Hay que contarles la verdad. Pero, para que no se abrumen, quizás hay que dosificar la información y explicarla paso a paso", argumenta. "Tenemos que escuchar las preocupaciones de los más pequeños, dejar que expresen sus sentimientos y estar ahí para aclarar cualquier duda que puedan tener", concluye la psicoterapeuta. 

"Hay que contarles la verdad. Pero quizás hay que dosificar la información y explicarla paso a paso"

Caroline Hickman

Psicoterapeuta de la Climate Psychology Alliance