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Granja de vacas en Catalunya.

RAMON GABRIEL

QUÉ HACER

Soluciones contra el cambio climático (6): tirar menos comida

La alimentación produce el 30% de las emisiones. Cambiar la producción y el consumo de comida ayudaría al clima y también a la salud.

Michele Catanzaro

Una tercera parte de la comida que se produce en el mundo nunca llega a la boca de un consumidor. En los países pobres, se estropea durante el almacenamiento y el transporte. En los ricos, se tira voluntariamente porque no tiene un aspecto perfecto o porque se compra más del necesario. Cada vez que eso ocurre, se están malgastando semillas, agua, energía, tierra, fertilizante, trabajo e inversión que han servido para producirla.

Los gases de efecto invernadero generados en cada paso de la producción, y por la comida podrida, se habrían podido ahorrar. La pérdida de comida causa el 8% de las emisiones globales. "Es casi equivalente a las emisiones del transporte por carretera", escriben las investigadoras Natalia Panadero y Anna Bach, de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Mejorar las infraestructuras alimentarias en los países pobres y establecer limites nacionales al despilfarro en los ricos, ahorrarían buena parte de esos gases. Cambiar el sistema alimentario en general es una de las seis grandes estrategias identificadas en un manifiesto contra el cambio climático firmado recientemente por 11.000 científicos. Este sistema representa una tercera parte, aproximadamente de las emisiones causantes del cambio climático, según un estudio del 2019 de la FAO.

Algunas técnicas agrícolas podrían ayudar, como por ejemplo, la labranza mínima (limitar el movimiento de tierra para secuestrar más carbono), el silvopastoreo (críar ganado en espacios arbolados), o usar mejores piensos (para reducir los gases de fermentación en el estómago de los animales).

Menos carne

Otra medida importante es comer más vegetales y menos carne. Se necesitan 10 kilogramos de proteína vegetal para obtener uno de vaca. O sea, se necesita más tierra de la que se usaría para la misma cantidad de proteína vegetal.
Esta tierra se obtiene deforestando, es decir eliminando sumideros de carbono. Además los fertilizantes usados para producir el pienso emiten óxido de nitrógeno y la digestión de los animales emite metano.

"La adopción de una dieta basada en verduras, fruta, legumbres y cereales reduciría los gases relacionados con la alimentación en casi un 50%. No es obligatorio eliminar los productos de origen animal, pero sí reducir su consumo», escriben Panadero y Bach.

Eso requiere reducir los subsidios a la ganadería, prestigiar los alimentos vegetales y adoptarlos en la contratación pública, generando así un modelo. De ello se beneficiaría el clima, pero también la salud y otros aspectos del medio ambiente, como la gestión del agua.