25 oct 2020

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REIVINDICACIONES INTERSECCIONALES

"En la condena que supone el cambio climático, ser mujer es un agravante"

El movimiento verde integra la perspectiva violeta en su lucha para transformar el sistema

"No hay justicia climática sin justicia de género", argumentan las expertas durante la COP25

Valentina Raffio

Un grupo de mujeres recoge algas en la orilla del océano Índico, en Zanzibar, uno de los ecosistemas más amenazados por la crisis climática

Un grupo de mujeres recoge algas en la orilla del océano Índico, en Zanzibar, uno de los ecosistemas más amenazados por la crisis climática / Patricia Martinez (EFE)

La lucha del movimiento verde por salvar el planeta adquiere matices violetas cuando se trata de recordar el papel de las mujeres en un momento en el que la crisis medioambiental va de camino de transformarlo todo. Y es que ellas son uno de los colectivos más expuestos a las consecuencias del cambio climático y, a la vez, uno de los sectores en los que se deposita la esperanza para una transición justa e inclusiva. Por eso mismo este martes, entre las actividades de la Cumbre del Clima de Madrid (COP25), la igualdad de género y la equidad han destacado como uno de los temas estrella de debate en paralelo a las negociaciones políticas.

"En la condena que supone la crisis climática, ser mujer es un agravante", ha sentenciado Cristina Monge, asesora técnica de ECODES, durante una de las ponencias organizadas por la delegación española en la cumbre. "Los cambios sobre el clima y los recursos naturales afectan a todos, pero hacen más daño a los colectivos vulnerables. Para las niñas de países en vías de desarrollo la situación medioambiental está poniendo en riesgo su salud, educación y acceso a servicios", ha añadido. En esta misma línea, Isabel Yordi, responsable de género y salud de la OMS, ha agregado: "No podemos olvidar que el género es un determinante social en cuestiones de salud pública, desigualdades y derechos humanos. Por eso mismo creo que la transición a la que nos está forzando el cambio climático puede ser una oportunidad para transformarlo todo, también para las mujeres". "No podemos dejar a nadie atrás, ni a las mujeres ni a las personas con discapacidad ni a ningún otro colectivo vulnerable ", ha recalcado Ana Peláez, alta comisionada en cooperación internacional y solidaridad de la Fundación ONCE.

La mirada ecofeminista

"Sí, las mujeres somos víctimas de la crisis climática. Pero también somos protagonistas del proceso de resiliencia", ha añadido la filósofa Alicia Puleo, quien ha apelado al ecofeminismo como solución ante la crisis climática. "Tenemos que cambiar la mirada que tenemos sobre la naturaleza, abandonar la idea de dominación y violencia y sustituirla por valores históricamente asociados a las mujeres como el cuidado del prójimo", ha explicado. "Hay que integrar los valores transformadores del feminismo en los espacios de debate político. Ahora es el momento de sumar todas las soluciones y las perspectivas para hacer frente a los retos de la crisis climática", ha comentado Bridget Burns, de la Women's Environment and Development Organization. Muestra de ello, según la experta, la lucha interseccional que ahora lideran las nuevas generaciones ecologistas y en la que confluyen ideas anticapitalistas, feministas y animalistas, entre otras.

"No hay justicia climática sin justicia de género", ha sentenciado Dorah Marema, de la Gender Southern Africa Women for Climate Justice. Marema ha argumentado que la crisis climática también está poniendo en relieve las desigualdades de clase. El problema del acceso al agua, por ejemplo, "solo se ha denunciado ahora que empieza a afectar a las grandes ciudades de África, aunque lleva décadas afectando a millones de mujeres y niñas de todo el continente", ha explicado la activista, quien apuesta por una mirada más inclusiva. "Ahora es el momento de que las mujeres tomen el liderazgo y se conviertan en vectores del cambio", ha zanjado Dina Garzón, de la Cooperativa de Mujeres con Energía y de la Red Ecofeminista.

El liderazgo de Greta

En el debate sobre cambio climático, mujeres y cambio el nombre de Greta Thunberg ha surgido en más de una ocasión de manera natural. Las expertas, de hecho, reconocen en ella una líder del movimiento verde de lucha por los derechos del planeta. Y es exactamente esa capacidad de movilizar a sectores hasta ahora ajenos a la causa y transmitir el mensaje simple pero directo lo que más se valora de la activista sueca. Incluso las críticas contra ella son una muestra de la transformación que está impulsando. "Las críticas que se le están haciendo a Greta es, en parte, porque es mujer. Si fallamos en ver la relación entre misoginia y negacionismo del cambio climático estamos perdiendo gran parte de la historia", ha argumentado Burns.

"Necesitamos a gente joven y comprometida. Pero es equivocado decir que Greta es la única que se preocupa por el planeta. Ha habido muchísimos jóvenes activistas antes y después que ella. Esta narrativa basada en ensalzar solo su figura acabará por perjudicar el movimiento", ha añadido Marema. En este sentido, las ponentes han coincidido en recordar la figura de la activista Berta Cáceres, asesinada en marzo del 2016, como una de las exponentes más destacadas de la lucha por los derechos de la naturaleza y de las personas que dependen directamente de ella.