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LA LUCHA CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO

Greenpeace reclama que Europa acabe antes con los combustibles para evitar "el suicidio" del planeta

Los ecologistas creen que el uso de gasolina y diésel debería vetarse en el 2040 y no en el 2050

Aseguran que es la única opción para evitar que las temperaturas suban más de 1.5ºC

Manuel Vilaseró

Daños causados por el reciente temporal en la costa de Huelva. 

Daños causados por el reciente temporal en la costa de Huelva.  / PEDRO ARMESTRE / GEREENPEACE

La organización ecologista Greenpeace ha reclamado este miércoles al Gobierno español y a la Unión Europea que pisen aún más el acelerador en la reducción de emisiones porque es imprescindible para minimizar los daños en la economía, la salud y la biodiversidad. 2040 y no 2050 es la fecha a la que debería adelantarse el fin del uso de los combustibles fósiles y alcanzar la meta de las cero emisiones en todo el continente, según el colectivo.

Aunque pueda parecer una petición desorbitada, Greenpeace defiende que es la consecuencia lógica de los últimos documentos divulgados por la comunidad científica. En línea con el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC), el colectivo verde recuerda que hay “una gran diferencia” en los efectos perniciosos de contener el aumento de la temperatura en 1,5ºC o en 2ºC, la horquilla que dejó abierta el acuerdo de París (2015). Y para lograr la primera meta, la más ambiciosa, los países deberían “quintuplicar sus esfuerzos”, como acaba de dictaminar este martes la ONU.

Un suicido

El responsable del programa de cambio climático de la oenegé en España, José Luis García Ortega, ha recordado que el calentamiento es "el mayor peligro" al que se enfrenta el planeta y que ignorar las evidencias científicas sería un acto "suicida". "No se está haciendo lo suficiente para evitar el problema. Seguir haciendo lo mismo no es una opción. El momento de actuar es ahora, no hay tiempo que perder", ha insistido.

La Comisión Europea se presentará a partir del próximo domingo en la Cumbre del Clima de la ciudad polaca de Katowice (COP24) con la propuesta del 2050, algo que a Greenpeace le parece positivo por el avance que comporta, pero insuficiente. 

El liderazgo de España

Para Greenpeace,  España debería tener un papel de liderazgo a la hora de aumentar este grado ambición porque los efectos del cambio climático son aquí más intensos, con olas de calor, temporales, huracanes e inundaciones en las costas sin precedentes en intensidad  y frecuencia.

El borrador de la ley de Cambio Climático elaborado por el equipo de Teresa Ribera, la ministra de Transición Ecológica, prevé que dejen de circular vehículos de combustión en el 2050 y que en esa fecha la energía eléctrica sea 100% renovable. Greenpeace cree, en cambio, que ya en 2030 este tipo de energía debe acercarse lo máximo posible a esa proporción, mientras que el fin de los combustibles debe adelantarse a 2040. También reclama un plan de cierre de las térmicas de carbón para el 2025.

 "Sabiendo que España es uno de los países más vulnerables a esta amenaza, el Gobierno debe acudir a la cita de Polonia con voluntad de asumir y exigir mayores compromisos. La ley de cambio climático que han presentado es un paso positivo en la dirección correcta, pero le falta ambición para llegar más lejos y más rápido", ha manifestado García Ortega.

Desertización

Greenpeace ha presentado a los medios datos científicos que destacan los graves  efectos del cambio climático. El biólogo y director del departamento de Cambio Global del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), David Vieites, ha subrayado que existen "evidencias palpables" de que hay desertización, en el campo, en los cultivos y en los bosques, y se espera una reducción progresiva de precipitaciones que junto con una mayor evapotranspiración aumentará los fenómenos extremos como largas olas de calor.

En la biodiversidad, también podría aumentar la presencia de especies invasoras, como el mejillón cebra, el mosquito tigre o la proliferación de medusas, así como la desaparición o descenso de otras.

En el ámbito de la salud, los especialistas apuntan a un aumento de la mortalidad por las olas de calor, una mayor incidencia de enfermedades relacionadas con la contaminación atmosférica (alergias), el agravamiento de las enfermedades circulatorias y respiratorias debido principalmente a extremos térmicos (olas de calor y frío) y el aumento del riesgo de enfermedades tropicales transmitidas por mosquitos (Dengue, Chikunguya).

A ese respecto, la científica del Instituto de Salud Carlos III Cristina Linares ha añadido otras consecuencias en la salud por culpa del cambio climático como el aumento de las concentraciones de NO2 y del ozono, que magnifican los problemas en el aparato respiratorio o se exacerban en los casos de Alzheimer o Parkinson.