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VOTACIÓN EN BRUSELAS

El Parlamento europeo impulsa el fin de los vertederos

La Cámara aprueba este miércoles limitar al 10% los residuos municipales que acaban en basureros en el 2035

Los estados deberán subir el reciclaje hasta al menos el 65% y apostar por la reducción, la reutilización y el reciclaje

Antonio Madridejos Silvia Martinez

Planta de tratamiento de Residuos de Gavà, en el Baix Llobregat.

Planta de tratamiento de Residuos de Gavà, en el Baix Llobregat. / JOAN PUIG

El usar y tirar se va a acabar. Al menos esa es la intención de la Unión Europea con el nuevo paquete legislativo sobre economía circular que entra este miércoles en su recta final. Cada año se producen en Europa más de 2.500 millones de toneladas de residuos, unas cinco por habitante, y el grueso terminan su existencia en vertederos o incineradoras. La nueva estrategia, negociada entre el Consejo y la Eurocámara, pretende dar un vuelco a la situación con objetivos de reciclaje más ambiciosos y también con incentivos para la prevención y la reutilización.

Entre otros aspectos, en el 2035 los países miembros no podrán depositar en vertederos más del 10% de los residuos municipales generados, frente al actual 47%, mientras que la tasa de reciclaje total en el mismo año deberá ser del 65%, muy lejos del 36% del 2014. "Si Europa tiene el poder de que se cumpla, el acuerdo supondrá un cambio estratégico brutal en la gestión de los residuos y también un cambio radical en los hábitos sociales", sentencia Miquel Roset, director de Retorna, fundación que apuesta por el sistema de retorno para tratar los residuos.

Largas negociaciones

El camino recorrido desde hace dos décadas ha sido importante. En 1995, el 65% de los residuos europeos terminaban su vida en los vertederos, un sistema que puede tener un peligroso un impacto en el subsuelo y los acuíferos. Para el año 2000, ese porcentaje se había reducido al 55%, con niveles de reciclaje del 20%. Tres lustros más tarde, la situación ha mejorado aún más y hay países, como Bélgica y Eslovenia, en los que solo se sepultan el 8% y el 9% de las basuras municipales, respectivamente. Sin embargo, en otros muchos, incluidos Suecia, Finlandia, Bulgaria y Grecia, el porcentaje se sitúa por encima del 60%. España se encuentra en el 47%, en la media europea.

El nuevo paquete de propuestas legislativas pretende dar un vuelco a esta situación. En el centro del plan se sitúa conseguir que para el 2025 el 55% de los residuos municipales sean reciclados o reutilizados, el 60% para el 2030 y el 65% para el 2035 (con excepciones para una decena de países), frente al 44% de la actualidad o el 31% del 2004. La incineración o valorización energética, que actualmente se emplea para eliminar el 6% de los residuos europeos (13% en España), no se incentiva como alternativa de futuro, aunque tampoco se mencionan objetivos para eliminarla.

También reducir

Claro está que no se trata solo de reciclar, sino de reducir. La UE recuerda que cada europeo consume anualmente una media de 14 toneladas de materias primas, un disparate ambiental porque los recursos terrestres no son finitos y, además, son también una sangría económica porque muchos de ellos, como la mayoría de los hidrocarburos, los metales y otros elementos estratégicos como el fósforo y el litio, deben comprarse en el extranjero. La mejora en la eficiencia de los recursos en toda la cadena de valor reducirá las necesidades de abastecimiento de materiales entre un 17% y un 24% en el 2030, confía la UE. 

"La industria deberá cambiar", sentencia Josep Maria Tost, director de la Agència de Residus de Catalunya (ARC), quien recuerda que para lograr los objetivos también "será necesario sustituir plásticos y optar por elementos más reciclables". Asimismo, deberá avanzarse en medidas de ecodiseño -es decir, emplear menos materiales para un mismo producto- y "en posibles temas de reutilización de envases". En la misma línea se pronuncia uno de los ponentes del texto, Francesc Gambús, eurodiputado por la antigua Unió Democràtica de Catalunya y ahora adscrito como independiente en el Grupo Popular Europeo. "Se incide en la importancia de fabricar productos que luego puedan ser fácilmente reciclados".

Rosa García, directora de Rezero, fundación para la prevención de residuos, se muestra satisfecha de la reforma legislativa, pero lamenta que "falten más medidas para incentivar la reducción en origen, de la misma manera que muchos países ya se han puesto las pilas con las bolsas de plástico". Ahora hay además, dice, un "sobreenvasado de muchos productos, con bandejas y mallas". Por su parte, Roset, de Retorna, se muestra "satisfecho porque desde Europa ven que el depósito es el mejor sistema".

Nueva manera de contabilizar el peso

Como explica Victòria Ferrer, directora general del Gremio de Recuperación de Catalunya, uno de los grandes escollos de la negociación ha sido armonizar cómo se calculan los residuos. "Actualmente –explica Ferrer-, para calcular el porcentaje de recuperación se contabiliza el peso de los contenedores que entran en las plantas de residuos municipales, los ecoparques, y para nosotros esto hace que los datos no concuerden, ya que también se contabilizan los impropios". Los residuos mal colocados en un contenedor pueden superar el 30% del peso total. Por poner un ejemplo, prosigue Ferrer, "en una planta recuperadora de PET entran 70.000 toneladas de material, en teoría todo PET, pero realmente solo se obtienen 40.000 toneladas de escama de PET". Los recuperadores europeos (eurogrupo Eurico) han conseguido que se trace un único método de contabilización. "Ahora será en las plantas de reciclaje final, es decir, en los gestores, donde se contabilizará la entrada y la salida de material realmente recuperado", concluye la directora general.

El texto, validado por los 28 embajadores permanentes de la UE a finales de febrero y al que debe dar su aval este miércoles la Eurocámara, también incluye objetivos concretos para distintos tipos de materiales y envases. Por ejemplo, para el 1 de enero del 2025 los gobiernos tendrán que ofrecer a los ciudadanos métodos de recolección separados para los textiles y los residuos peligrosos procedentes de los hogares y garantizar que los residuos biodegradables se recolectan de forma separada a partir de 2024.

Una vez el pleno del Parlamento apruebe el paquete legislativo, pasará al Consejo para su aprobación final. Luego, claro está, la normativa deberá ser traspuesta a las respectivas legislaciones nacionales. El proceso se puede prolongar durante dos años.

LAS CLAVES

Pagar por no reciclar

La directiva comunitaria incide en la posibilidad de aplicar cargos para quien no recicle o lo haga incorrectamente. Es pagar por generar. Iniciativas muy avanzadas, con sistema puerta a puerta y chips, ya funcionan con éxito en ciudades y pueblos de Suiza, Austria, Bélgica, Alemania e Italia, recuerda Josep Maria Tost (ARC): "En Catalunya estamos estancados en el 40% de reciclaje y la fiscalidad podría ayudar a mejorar".


El lastre de la orgánica

Como subraya Rosa García, de la fundación Rezero, el nuevo texto establece que todos los habitantes europeos deberán tener acceso a un sistema de recogida para materia orgánica (restos de comida). Aunque desde hace años los contenedores marrones forman parte del paisaje en Catalunya, Navarra y el País Vasco, en otras comunidades aun no están disponibles. Madrid los estrenó el pasado noviembre.


Frente al despilfarro alimentario

El texto también aboga por una reducción del 50% en los residuos de alimentos para el 2030 (actualmente se estiman en 180 kilos per cápita al año) y recuerda que las diferentes administraciones tienen la obligación de frenar este derroche. Teniendo en cuenta que la materia orgánica supone en peso un tercio de las basuras (un 36% en Catalunya), "mejorar en este terreno tiene un gran impacto", dice Tost


Empleo, ahorro y medio ambiente

El reciclaje, la reutilización y otras medidas incluidas en el paquete comunitario podrían generar 130.000 nuevos puestos de trabajo y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero entre un 2% y un 4%. "El texto conjuga el impulso a la reindustrialización y el crecimiento económico con la lucha contra el cambio climático y la conservación del medio ambiente", sintetiza el eurodiputado Francesc Gambús.


Los edificios, en una segunda fase

Al margen del capítulo dedicado a los residuos, Gambús recuerda que el paquete comunitario de economía circular aprobará en los próximos meses diversas directivas que abordarán la eficiencia energética en edificios, la lucha contra la obsolescencia programada y una estrategia de plásticos [incluyendo medidas de reutilización], así como otras directivas dedicadas a los fertilizantes y a la recuperación de aguas.

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