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BIODIVERSIDAD

El cambio climático aumenta la variedad de plantas en la alta montaña

Especies propias de cotas más bajas colonizan las cumbres a un ritmo cada vez mayor

La flora típica de las cumbres está destinada a la extinción si prosigue el alza de las temperaturas

Antonio Madridejos

Paisaje veraniego del macizo del Carlit, en el departamente francés de Pirineos Orientales, una de las cumbres analizadas en el estudio. 

Paisaje veraniego del macizo del Carlit, en el departamente francés de Pirineos Orientales, una de las cumbres analizadas en el estudio. 

La vegetación que crece en las cumbres de los Alpes, los Pirineos y otras grandes cordilleras europeas no es la misma que había hace 50 años y muchos menos que hace 150.

Debido al calentamiento global, los territorios más inaccesibles de las montañas han sido colonizados por plantas procedentes de cotas más bajas y en general ahora se aprecia un aumento del número de especies, según ha demostrado un estudio internacional con participación del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE), centro del CSIC en Jaca (Huesca). "Además, hemos observado que ese crecimiento se está acelerando", destaca el coautor Daniel Gómez, científico del IPE especialista en botánica.

Los investigadores, que han analizado 302 cimas europeas y 145 años de registros florísticos, concluyen que los cambios de vegetación no pueden ser atribuidos a la acción directa de los excursionistas. Tampoco a cambios en el patrón de lluvias. "El incremento [de la biodiversidad] está ligado al aumento de la temperatura", reiteran los autores en un artículo publicado en la revista 'Nature'.

5,5 especies nuevas cada año

Concretamente, el número de especies en las cimas europeas analizadas aumentó a un ritmo de 1,1 especies por año en el periodo 1957-1966. Desde entonces, la tendencia se ha acelerado y entre 2007 y 2017 la media fue de 5,5 especies nuevas cada año. Entre otros territorios, se han estudiado cumbres de los Alpes occidentales y orientales, Pirineos (especialmente vertiente francesa), Alpes escandinavos, Grampianos-Escocia, islas Svalbard y Cárpatos.

Registros botánicos muy antiguos

En muchas de estas cimas, explica Gómez, se dispone de registros botánicos desde el siglo XIX gracias al trabajo de científicos aventureros como el suizo Josias Braun-Blanquet o el polaco Bogumil Pawlowski. Se trata de una información muy valiosa si se tiene en cuenta, por ejemplo, que el inventario forestal español no se empezó a elaborar hasta la década de 1990. Los autores del nuevo trabajo, procedentes de 11 países europeos, han analizado los datos antiguos y luego han recorrido las mismas zonas buscando las similitudes y las diferencias.

"Las cimas de las montañas constituyen referencias topográficas precisas e inamovibles y, por tanto, dan la seguridad de que las nuevas mediciones se han efectuado exactamente en los mismos enclaves que visitaron los botánicos del pasado. Esta certidumbre disminuye cuando estas comparaciones se hacen en enclaves de valles o laderas. Por supuesto, en aquellos tiempos no había GPS", subraya Sonja Wipf, del Swiss Federal Institute for Forest, Snow and Landscape Research (WSL), en Davos (Suiza), promotora y principal responsable del estudio.

Esta colonización de plantas propias de cotas más bajas no ha supuesto una reducción de las especies típicas de las cumbres, sino que ambas conviven. En definitiva, hay más variedad florística. Sin embargo, no está claro si esta situación se mantendrá en caso de que las temperaturas sigan aumentando.

Aparentemente positivo, pero no

Las plantas tienen un rango altitudinal. "Esta tendencia puede parecer positiva observada de forma superficial -advierte Raúl García Valdés, investigador del Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales (CREAF), no implicado en el estudio de 'Nature'- , pero es muy posible que las especies de las cumbres estén ahora en el límite y que un pequeño cambio de temperatura acabe con ellas para siempre".

"Algunas de las plantas que se han adaptado a las condiciones frías y rocosas de las cimas probablemente desaparecerán en el futuro -insiste el coautor Manuel Steinbauer, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca-. No tienen otro sitio donde ir, y no tienen tiempo suficiente para desarrollar nuevas estrategias para competir con sus nuevas vecinas, que son más grandes y más competitivas en climas más cálidos". 

"En los Pirineos, muchas de las especies se hallan en el límite meridional de su distribución mundial y son, por tanto, objetivos prioritarios de conservación"

Daniel Gómez

Investigador del Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), en Jaca

En el caso de los Pirineos, las 150 cumbres que superan los 3.000 metros de altura tienen 130 especies de flora vascular (30 por encima de los 3.300). Esta gran biodiversidad parece estar ligada a las migraciones producidas en épocas glaciares. "Muchas de las especies se encuentran en el límite meridional de su distribución mundial y, aunque muestran un amplio rango altitudinal, tienen actualmente un escaso número de poblaciones y son, por tanto, objetivos prioritarios de conservación", recuerda Gómez.

No obstante, aunque parece probable que las especies altamente especializadas a los ambientes de las cumbres podrían verse desplazadas en el futuro, no es seguro que esto ocurra. Sara Palacio, investigadora del IPE, concluye: "En las cimas hay una gran cantidad de microambientes que podrían ofrecer refugio a las especies más adaptadas a la vida de las cumbres. De hecho, el calentamiento global también está provocando la retirada de glaciares y neveros, lo que aporta nuevos espacios para las plantas. La pregunta es qué ocurrirá cuando todos estos ambientes estén saturados y si esto puede llegar a suceder".