Ir a contenido

fauna salvaje

Hambre de lobo

Los ganaderos del Solsonès afirman que han desaparecido 150 ovejas, aunque la Generalitat las rebaja a menos de una decena

María Jesús Ibáñez

Imagen nocturna del lobo captada por una cámara en el Pirineo, facilitad por la Conselleria de Territori i Sostenibilitat.

Imagen nocturna del lobo captada por una cámara en el Pirineo, facilitad por la Conselleria de Territori i Sostenibilitat. / GENERALITAT DE CATALUNYA

Cuenta Pere Vilaginés, alcalde de Odèn, que hace ya unos meses que los 250 vecinos del municipio viven con el corazón en vilo. Desde finales de verano, cada vez parecían más ciertas las sospechas de que un lobo podría estar merodeando por la zona, un territorio de pinares y robledales situado entre la sierra del Port del Comte y la del Verd, allí donde el Pirineo pierde altura y las laderas empiezan a dulcificarse. "Prácticamente desde agosto, los pastores venían denunciando que les desaparecían ovejas y como no estamos lejos del Cadí, en seguida pensamos en el lobo, que hace unos años ya había sido visto por allí", comenta el edil.

Esta semana ha llegado la confirmación definitiva. Y con ella, el nerviosismo entre los ganaderos. Desde que empezaron a correr las primeras voces, los criadores calculan que ha habido "unas 150 cabezas de ganado desaparecidas", indica Joan Guitart, responsable de las comarcas de montaña en la organización Unió de Pagesos (UP). Las bajas, que la Generalitat reduce a menos de una decena, se han producido en la zona comprendida entre los términos municipales de Odèn, Guixers y La Coma i la Pedra (Solsonès) y Fígols i Alinyà (Alt Urgell)

Tanto el alcalde como el portavoz de UP reconocen que la Generalitat les ha mantenido (y les mantiene) informados puntualmente sobre las evoluciones del cánido, pero eso no reduce los temores. "Es un animal imprevisible, que sabe vigilar si hay un humano cerca y sabe esperar hasta que este se marche antes de atacar a sus presas", detalla Guitart. Y como "está fuera de la manada y, por tanto, ha de procurarse por sí mismo el alimento, está muy espabilado", agrega.

Medidas de control

Hace ya unos años, prosigue Guitart, que los usos de pastoreo han cambiado mucho en el Pirineo. Ahora ya no se acompaña permanentemente al ganado como solía hacerse antaño. "La ganadería extensiva consiste hoy en soltar a las ovejas en una zona delmitada de prados que el pastor va visitando de manera periódica... Esto significa que el rebaño no está vigilado las 24 horas", detalla el portavoz de UP. Y esto les pone las cosas más fáciles a los depredadores a la hora de cometer un ataque.

"Lo que le pedimos a la Administración es que establezca medidas de control de los lobos si realmente quiere que se fije la población en las zonas de montaña y que la gente no se marche, como ya está pasando en Castilla y León, donde se está abandonando la ganadería de los grandes rebaños", añade el sindicalista, que está convencido de que el lobo ahora detectado entre el Solsonès y el Alt Urgell, "ha venido para quedarse, siempre que vaya encontrando de qué alimentarse".

No está tan seguro de ello el alcalde Vilaginés. "Es cierto que hay algo de nerviosismo, pero también es verdad que los técnicos de la Generalitat nos han dicho que estas presencias de lobos son muy poco estables", afirma el regidor. De momento, explica, se ha constituido una comisión de seguimiento del lobo, "que ha celebrado ya un par de reuniones", en la que están también presentes los ganaderos propietarios de rebaños de la zona.

El alcalde, en todo caso, reduce significativamente la cifra de ataques, que, en todo caso, "van a ser debidamente indemnizados", asegura.