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BIODIVERSIDAD EN CATALUNYA

Tres lobos deambulan por el Pirineo catalán

Un ejemplar ha sido fotografiado en la sierra del Port del Comte mientras que los otros dos vagan por zonas fronterizas en la Cerdanya y el Ripollès

La Generalitat se ha reunido con los ganaderos del Solsonès y el Alt Urgell para que tomen precauciones que minimicen los ataques a los rebaños

Antonio Madridejos

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Imagen del lobo captada en la zona del Port del Comte por una de las trampas fotográficas instaladas por la Generalitat. / CONSELLERIA DE TERRITORI I SOSTENIBILITAT

El equipo de seguimiento del lobo en Catalunya ha confirmado en los últimos meses la presencia de tres ejemplares en el Pirineo y el Prepirineo, llegados en todos los casos de los núcleos franco-italianos, lo que constata la permeabilidad de la cordillera y lo muy atractiva que resulta para la especie. El primer lobo ha sido detectado en la sierra del Port del Comte en diversas ocasiones, incluidos siete ataques a rebaños de ovejas, mientras que los otros dos deambulan por zonas fronterizas de alta montaña en el Ripollès y la Cerdanya.

Desde el año 2000 se han recopilado al menos 50 indicios de la presencia del lobo, atribuibles a al menos 15 ejemplares diferentes, pero todavía no puede hablarse ni de presencia estable ni mucho menos de reproducción, advierten los especialistas de la Generalitat. De hecho, los tres lobos detectados -tres machos solitarios- no habían sido avistados en años previos y muy posiblemente se trata de ejemplares que buscan nuevos territorios donde asentarse. "Quizá el año pasado estaban en Francia y quizá puedan volver allí el próximo. No podemos saberlo", explica Ricard Casanovas, jefe del Servicio de Fauna de la Generalitat (Departament de Territori).

En los últimos 16 años se han detectado en Catalunya al menos 15 ejemplares diferentes, pero no hay constancia de reproducción

El primer lobo fue fotografiado en diciembre en la zona del Port del Comte, entre las comarcas del Solsonès y el Alt Urgell, gracias a unas cámaras de fototrampeo colocadas con este fin. Aunque no se observa el animal entero, no hay dudas en cuanto a la especie. Las 14 instantáneas obtenidas confirman una existencia de la que se tenían indicios desde el pasado verano, cuando se produjeron los siete ataques. Los otros dos lobos detectados, que atraviesan esporádicamente la frontera con Francia en la Cerdanya y el Ripollès, no están vinculados a ninguna depredación sobre el ganado, aunque se ha confirmado que uno de ellos se comió un rebeco.

Animales "erráticos"

El Departament de Territori insiste en que no existe ningún programa de reintroducción de este animal pero, de vez en cuando, aparecen ejemplares "erráticos". "Es habitual que esto suceda -precisa Sergi García, especialista de la asociación Galanthus-. Los machos hacen grandes recorridos, mientras que las hembras suelen permanecer más cerca de la zona de nacimiento". García no descarta incluso que pueda haber más porque se trata de "animales muy difíciles de detectar", pero recuerda en cualquier caso que la consolidación de nuevos territorios es un proceso muy lento.

El equipo de seguimiento en el Port del Compte logró igualmente otros indicios, como huellas en la nieve, orines o cuatro excrementos que, analizados genéticamente, permitieron confirmar que se trataba de un macho perteneciente a la subespecie italiana o Canis lupus italicus, originaria de los Apeninos. Parece ser que los otros dos también lo son. Recientemente, además, en los Monegros se han detectado ejemplares aislados que han resultado ser del mismo origen.

Los animales no son de origen ibérico, sino que proceden de las poblaciones franco-italianas

"Es curioso que estén penetrando lobos desde Francia, donde las poblaciones son escasas, y no lo hagan desde el este los lobos ibéricos (Canis lupus signatus), que constituyen la mayor población de Europa occidental", destaca Jorge Echagaray, especialista de Ecologistas en Acción. En su opinión, todo ello se debe a un descontrol administrativo -cada comunidad autónoma legisla diferente- y a la falta de una verdadera voluntad de favorecer su consolidación.

El lobo no está incluido en el catálogo catalán de fauna protegida, pero sigue siendo una especie en peligro incluida en la legislación española y europea. Así pues, como recuerda Casanovas, los ganaderos afectados serán indemnizados como sucede con las depredaciones ocasionadas por otras especies protegidas como el oso. Esta es la primera vez que se produce una agresión a un rebaño por parte de un lobo desde 2010-2011, cuando ocurrió algo parecido en la sierra del Cadí y en Castellterçol (Moianès).

Los técnicos de la Generalitat se reunieron el jueves con los propietarios de rebaños, así como con representantes de los ayuntamientos de la zona, para trabajar en medidas que minimicen los ataques. Los municipios con los que se han mantenido contactos son los de La Coma i la Pedra, Odèn, Fígols i Alinyà y Guixers, repartidos por el Solsonès y Alt Urgell. Los técnicos recomiendan que se refuercen las vallas de protección de las ovejas y de otros animales en cautividad.

Sin planes de recuperación

Echegaray considera que las actuaciones de la Generalitat en materia de prevención son "razonables", pero le acusa de "15 años de dejación legislativa". "No ha incluido al lobo en el catálogo de especies en peligro y tampoco dispone de un plan de recuperación pese a que la ley obliga a tenerlo en el caso de especies autóctonas que se extinguieron. No ha hecho nada por protegerlo".

El experto en lobos explica que los lobos aparecen en zonas donde tienen facilidad para encontrar alimento, tanto ganado como ungulados salvajes. "Y esto último es lo que sucede en Catalunya. Salvando las distancias, los miles de corzos, rebecos, ciervos o jabalís que hay ahora están pidiendo a gritos un depredador que reajuste el equilibrio natural".

294 grupos reproductores en España y unos 2.000 individuos

El lobo es en España una especie en peligro y, pese a declaraciones en sentido contrario, lo cierto es que las poblaciones siguen igual que hace dos décadas y el territorio ocupado está incluso en retroceso, según muestran los datos de los dos únicos censos realizados sobre la especie. Como recuerda Jorge Echegaray, el censo de 1990 dio como resultado la existencia de 294 grupos reproductores y unos 100.000 kilómetros cuadrados de territorio más o menos ocupado. En el de 2014, "con mucha más disponibilidad de alimento y más espacios protegidos", resulta que las cifras fueron de 297 grupos reproductores y 91.000 kilómetros cuadrados. Eso supone en ambos casos que hay unas 600 parejas adultas y posiblemente un total de 2.000 ejemplares. "Las cosas no se están haciendo bien", lamenta el especialista de Ecologistas en Acción.


"El lobo ha crecido en Castilla y León al sur del Duero, como sucede en Ávila, Segovia y Soria, pero ha desaparecido en la Sierra de San Pedro (Extremadura) y retrocedido en el norte de Burgos y en Andalucía, donde ya es una especie prácticamente relicta", concluye Echegaray.

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