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Detectado en Canarias el mosquito transmisor de la fiebre amarilla y el dengue

Es la primera vez en las últimas décadas que se descubren ejemplares de 'Aedes aegypti' en España

Las autoridades recuerdan que la presencia del insecto no significa que haya transmisión de enfermedades

Antonio Madridejos

Ejemplar de mosquito de la fiebre amarilla o Aedes aegypti.

Ejemplar de mosquito de la fiebre amarilla o Aedes aegypti. / MARK YOKOHAMA

La Consejería de Sanidad del Gobierno canario ha informado esta mañana de la detección en Fuerteventura de ejemplares del mosquito 'Aedes aegypti', el insecto transmisor del virus del dengue, la fiebre amarilla y el zika, lo que supone la primera confirmación de la especie en España en las últimas seis décadas. Las autoridades han insistido, no obstante, en que se trata de un caso "puntual" en un ámbito reducido de una urbanización.

El Ejecutivo canario, además, ha precisado en un comunicado que "la mera presencia del mosquito no supone que se esté produciendo transmisión" de las enfermedades en las que actúa como vector, puesto que ni el dengue ni la fiebre amarilla ni el zika están presentes en Canarias. Los únicos y "esporádicos" casos documentados han sido "importados", es decir, viajeros que llegaron enfermos a las islas tras ser picados en otro país.

Perímetro en una urbanización

La detección del mosquito invasor se ha efectuado en una urbanización de Puerto del Rosario, la capital de la isla, donde las autoridades han delimitado un área de 500 metros cuadrados de perímetro. Se ha contactado con los residentes y se están realizando inspecciones para localizar los posibles puntos de cría y así poder colocar trampas. Todo ello aportará la información "necesaria e imprescindible para la erradicación del mosquito", agrega la nota del Gobierno canario.

El foco fue detectado a través del Sistema de Vigilancia Entomológica de Canarias después de que unos vecinos notificaran picaduras causadas por unos mosquitos "que no parecían autóctonos". La instalación de trampas permitió capturar algunos ejemplares y confirmar la presencia.

¿Por vía marítima?

Muy posiblemente, dicen las autoridades, los insectos llegaron por vía marítima a Canarias en algún mercante con plantas o frutas. El insecto, muy similar al mosquito tigre, es originario de África y actualmente está presente también en zonas tropicales y subtropicales de Asia, América y Oceanía. El mayor trasiego de personas debido a la globalización está favoreciendo su expansión, a lo que hay que sumar las temperaturas más benignas de los últimos años.

Como recuerda Roger Eritja, especialista del Servicio de Control de Mosquitos del Llobregat y del instituto científico CREAF, el mosquito de la fiebre amarilla está documentado en Europa desde el siglo XVIII y su presencia perdura hasta 1920-1930 en zonas del sur del continente, incluyendo áreas cercanas a la ciudad de Barcelona.

En tiempos recientes, según el recuento de las autoridades sanitarias europeas, la especie ha recolonizado Madeira, a partir de 2004, y zonas ribereñas del mar Negro (Rusia y Georgia). También se han documentado casos esporádicos, sin continuidad, en Italia, Turquía, Francia y hasta en Holanda. En este último caso, por ejemplo, se trató de una colonia llegada al país en 2010 en un cargamento de neumáticos procedente de Estados Unidos.

Más pequeños que el mosquito común

Tanto el mosquito de la fiebre amarilla como el mosquito tigre, ambos del género 'Aedes',  son negros con rayas y más pequeños que el mosquito común. Suelen aparecer en ambientes urbanos y se han adaptado a reproducirse en pequeños puntos de agua generados por el hombre.

Suelen picar durante el día, y no por la noche, y su picadura genera una fuerte reacción inflamatoria que va acompañada de un gran escozor. Se mueven cerca del suelo ágilmente y no se escucha ningún zumbido.

Las hembras del mosquito son las que pican, ya que necesitan alimentarse de sangre para reproducirse. También necesitan agua (puntos de cría) para completar su desarrollo. En el agua depositan sus huevos, de los que emergerán las larvas que luego se transformarán en pupas (ambas acuáticas) y que finalmente se convertirán en mosquitos.

Los mosquitos que pican al ser humano necesitan estar criando muy cerca. Por eso la medida más efectiva frente a ellos es vigilar o eliminar sus puntos de cría.

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