Ir a contenido

TRATAMIENTO DE RESIDUOS

Un destino sostenible para los medicamentos caducados

El 85% de las familias españolas deposita los medicamentos sin uso en los puntos Sigre de las farmacias

Antonio Madridejos

Punto Sigre de recogida de medicamentos caducados o sobrantes en una farmacia de Barcelona.

Punto Sigre de recogida de medicamentos caducados o sobrantes en una farmacia de Barcelona. / JULIO CARBO

El 93% de los españoles adultos sabe que los medicamentos caducados deben llevarse a los puntos de recogida situados en las farmacias y en un 85% de los casos declaran hacerlo así, unos elevados porcentajes que certifican que el actual sistema de reciclaje, que dio sus primeros pasos hace ya 16 años, está muy asentado en la población. Sin embargo, siempre puede hacerse mejor. Así que Sigre, la fundación sin ánimo de lucro que gestiona el sistema de recogida, ha iniciado una nueva campaña para recordar a los usuarios los beneficios ambientales que supone utilizar los característicos contenedores blancos con el emblema del círculo y la cruz en color verde. 

La campaña, titulada Tu mano también cuenta, "supone un nuevo paso para continuar sensibilizando al ciudadano de la importancia que, para su salud y el medio ambiente, tiene colaborar en esta iniciativa", destaca el director general de Sigre, Juan Carlos Mampaso. La fundación está participada por todos los agentes del sector farmacéutico: industria, distribución y farmacia.

El 87% de los hogares españoles realiza periódicamente una revisión de los medicamentos que se guardan en casa y en el 91% de las ocasiones se encuentra y retira un medicamento que ya está caducado. Todos los datos forman parte de una encuesta elaborada por Sigre. "Desglosados por comunidades, los datos en Catalunya son ligeramente mejores que la media", informa Mampaso. En la actualidad existen 21.727 puntos Sigre ubicados en las farmacias de toda España.

Incineración: no hay otra opción

Una vez recogidos en las farmacias y los hospitales, los residuos se llevan a una planta de selección en la que se identifican los medicamentos catalogados como peligrosos, principalmente los usados para tratamientos contra el cáncer, que se entregan a gestores de residuos peligrosos para su eliminación. Los envases vacíos de plástico, vidrio y cartón son tratados como residuos convencionales –son reciclados el 64% de los envases en peso–, mientras que los restos de medicamentos no peligrosos se incineran y sirven para producir electricidad.

Como explica Mampaso, es imposible reutilizar los fármacos para nuevos envases por problemas obvios de clasificación, conservación y supuesta manipulación, entre otros problemas.  "No hay otra opción que destruirlo todo", explica.

De media, cada español deposita anualmente 91 gramos en los contenedores Sigre, incluyendo todos los envases y prospectos de fármacos, así como también algunos productos de parafarmacia (dermocosméticos, por ejemplo) e impropios que no deberían estar allí, como termómetros estropeados, gafas o radiografías. El promedio en Catalunya es de 98 gramos per cápita. "España se encuentra en la zona medio-alta de Europa", dice Mampaso.

La fundación Sigre recomienda también depositar en los contenedores los fármacos sobrantes de los tratamientos. No esperar a que caduquen en el botiquín de casa

Además de productos caducados, Sigre recomienda que todos los envases de medicamentos (dispongan o no de los comprimidos), así como los prospectos, sean depositados en los contenedores. También aconseja que los fármacos sobrantes de los tratamientos no se conserven en el botiquín y se lleven al punto Sigre.

Los medicamentos no deben tirarse a la basura y mucho menos por el retrete o cualquier otro desagüe. "con el consiguiente riesgo de contaminación del suelo, el agua, los ríos o los ecosistemas", prosigue Sigre. Además, reciclar los medicamentos con regularidad –revisar el botiquín cada 6 o 12 meses– evitará consumos accidentales. "Gracias al compromiso y a la colaboración ciudadana, se están cumpliendo los dos objetivos para los que se puso en marcha el programa hace ya más de 15 años", según Mampaso.

Dosis más ajustadas

En los últimos años, en aras del ahorro farmacéutico, especialmente en la sanidad pública, se han ajustado mucho más las dosis recetadas por los médicos para un tratamiento, lo que a la postre significa que se reduce la cantidad de medicamentos que se depositan en el punto Sigre, reconoce Mampaso. "Ahora el crecimiento es más suave, lógicamente, y lo lógico sería una tendencia a la estabilización o a la reducción –dice–. El objetivo final no debería ser recoger más". El director general recuerda, no obstante, que en el 40% de los tratamientos aún se incumple la dosis, es decir, no se consumen algunos comprimidos. 

Sigre también coordina los planes de prevención de envases del sector farmacéutico. En este sentido, Mompaso concluye que uno de cada cuatro envases se ha beneficiado en los últimos años de medidas de ecodiseño, es decir, ahora pesan menos, son de productos reciclables y, lógicamente, acaban generando menos residuos.

0 Comentarios
cargando