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ESPECIE EN PELIGRO

Buscando el leopardo de las nieves

Marc Alonso, un guía de naturaleza, sigue los pasos de la esquiva especie en las tierras altas de Cachemira

Solo quedan entre 3.000 y 6.000 ejemplares, repartidos por una docena de países de Asia central

Antonio Madridejos

Marc Alonso, con prismáticos, observando un territorio escarpado del parque nacional Hemis, en Ladakh (Cachemira, India).

Marc Alonso, con prismáticos, observando un territorio escarpado del parque nacional Hemis, en Ladakh (Cachemira, India). / MARC ALONSO

El leopardo de las nieves es un animal tan esquivo y difícil de observar que una de las estrategias de los guías locales de Ladakh, en el norte del estado indio de Jammu y Cachemira, es acceder a territorios inaccesibles y despoblados, a menudo por encima de los 4.000 metros de altitud, y allí vigilar con mucha paciencia los movimientos de sus posibles presas: si ves un grupo de barales (carneros azules) o íbices con movimientos nerviosos, es posible que no muy lejos se encuentre un ejemplar. "La clave es seguir a la gente que sabe".

Así lo relata Marc Alonso, experimentado guía de naturaleza y montaña que ha recorrido las tierras áridas y agrestes de Ladakh, al norte del Himalaya, buscando el rastro del fascinante animal. El leopardo de las nieves o Panthera uncia, uno de los felinos más amenazados del mundo, ocupa de forma intermitente un vasto territorio que se extiende por 12 países de Asia central, desde Mongolia hasta Kirguistán. Sin embargo, la población estimada se sitúa a lo sumo entre 3.000 y 6.000 ejemplares y con una tendencia clara a la baja debido a la persecución humana. Según la asociación Traffic, consagrada al análisis del comercio ilegal de especies en peligro de extinción, cada año mueren entre 221 y 450 individuos por causas no naturales. 

Partiendo de Leh, la principal localidad de Ladakh, son necesarios varios días de trayecto para llegar al parque nacional Hemis y luego adentrarse en el indómito territorio del leopardo. "Lo tienes que cargar todo en caballos porque allí no hay ni pistas, ni coches, ni nada", relata Alonso. "Los leopardos viven en el sitio más abrupto que he visto en mi vida -recuerda-. Zonas con mucha roca, aristas, absolutamente intransitable. Sin árboles, pero con unos paisajes majestuosos. Te desesperas un poco cuando ves las distancias". En invierno, la tierra queda cubierta por la nieve y las temperaturas bajan hasta 40 grados bajo cero.

Una piel de leopardo puede alcanzar un valor de 13.000 euros en el mercado negro. Sin embargo, a diferencia de lo que se suele afirmar, los furtivos profesionales no son los principales responsables de la caza, pues se le atribuyen solo el 21% de las bajas según el estudio de Traffic, sino los pastores y ganaderos, con un 55%, en la mayor parte de los casos como venganza por ataques de los leopardos a sus rebaños. Además, un 18% de los felinos fallecieron por trampas destinadas a ciervos y otros animales.

"La coexistencia con los grandes depredadores nunca ha sido buena en ningún país, pero en Ladakh, posiblemente por su tradición budista de respeto a los animales, la situación es un poco diferente. Ladakh ha sido tradicionalmente una de las mejores zonas de fauna de la India", afirma Alonso. En los mismos territorios del leopardo también se observan lobos tibetanos.

Parte de los ingresos por turismo se destinan a programas de conservación de la especie

Parte de los ingresos procedentes de los turistas que se adentran en el hogar del leopardo se destina a medidas para la conservación de la especie y para el desarrollo de los poblados locales, "incluyendo la construcción de cercados para frenar los ataques sobre el ganado", explica Alonso. El alojamiento también contribuye a la economía local. En una región sin apenas árboles e inhóspita para la agricultura, las principales y prácticamente únicas vías de ingresos son la ganadería (yaks, asnos, caballos, ovejas, cabras) y el incipiente turismo. "La gente empieza a pensar que más vale un leopardo vivo que un yak muerto", dice el guía.

"De repente, sin esperarlo, un leopardo apareció a 20 metros de donde me encontraba. Salió y se fue. A otros dos los observé con telescopio, moviéndose por las rocas en busca de alguna cabra. No se puede pedir más", concluye satisfecho Alonso. "Fue un subidón de adrenalina".

Expedición en el 2018

Marc Alonso tiene previsto organizar el próximo otoño una expedición turística en busca de leopardos de las nieves a Cachemira con Orixà, ahora Altair Viatges. El otoño, dice el experimentado guía, es la mejor época del año si se tiene en cuenta que en invierno las temperaturas mínimas son extremas, que en primavera el terreno es infranqueable por culpa del deshielo y que en verano los animales ascienden a zonas demasiado elevadas, hasta 6.000 metros de altura.

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