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EDIFICIOS OBSOLETOS

La central nuclear de Lemóniz se convertirá en una piscifactoría de gambas

El Gobierno vasco anuncia los planes para la transformación de la planta y los terrenos

La instalación se clausuró en 1984, poco antes de su inauguración, a raíz del asesinato de cinco trabajadores por parte ETA

Agencias

Aspecto actual de la central nuclear de Lemóniz o Lemoiz, en Vizcaya. Ni llegó a funcionar ni nunca fue desmantelada.

Aspecto actual de la central nuclear de Lemóniz o Lemoiz, en Vizcaya. Ni llegó a funcionar ni nunca fue desmantelada. / LUIS TEJIDO (EFE)

Los terrenos que acogen la central nuclear de Lemóniz o Lemoiz, en Vizcaya, cuya prevista inauguración en 1984 se suspendió a raíz de los asesinatos de cinco trabajadores por parte de ETA, podría acoger una piscifactoría de gambas, según los planes anunciados esta mañana por el Gobierno vasco. La planta, que nunca llegó a acoger combustible nuclear, se encuentra actualmente en ruinas.

La consejera de Desarrollo Económico, Arantxa Tapia, acompañada del director general del laboratorio pesquero AZTI, Rogelio Pozo, ha presentado esta mañana dos proyectos de parques acuícolas en Euskadi: uno que funcionará ya el año que viene en Mendexa -entre Ondarroa y Lekeitio- y otro a largo plazo en Lemóniz.

ETA asesinó a cinco trabajadores de la central antes de que esta entrara en funcionamiento, y la concesionaria, la actual Iberdrola, desistió de terminarla. Cuarenta años después, el Gobierno vasco apuesta por instalar una piscifactoría en el lugar, en tierra, usando las tomas de agua del mar existentes. Según Tapia y Pozo, cuenta ya con inversores vascos, de Francia y Noruega interesados en entrar en el proyecto, aunque todavía tardaría entre cuatro y seis años en ver la luz.

Según los acuerdos presupuestarios de este año, los terrenos revertirán al Gobierno vasco. Actualmente los tiene Iberdrola, pero la consejera ha explicado que si hay que pagar por ellos, sería una cantidad "simbólica", ya que la firma eléctrica se ahorraría gastos y dinero al no tener que devolver los terrenos a su situación inicial para deshacerse de ellos.

Hay dos posibilidades: un proyecto que ocuparía cuatro hectáreas, que exigiría unas inversiones de 18 millones de euros en el acondicionamiento del terreno -que está limpio, ya que no se llegaron a instalar materiales nucleares-, más otra de entre 25 y 60 millones para montar la factoría en sí, y otro más grande, con 5,5 hectáreas, que costaría 25 millones en acondicionamiento y entre 32 y 80 de inversión posterior.

Según el Gobierno vasco, todo el dinero lo aportaría el capital privado. Los contactos con inversores han mostrado un "alto interés" en entrar en este proyecto que crearía entre 350 y 550 empleos.

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