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Investigación

Las olas de calor elevan en España hasta un 20% el riesgo de muerte

Un estudio vincula los fallecimientos con el alza de las temperaturas, sobre todo en zonas templadas

El desbarajuste biológico es más acusado en zonas no habituadas a los extremos

Ola de calor en el 2017 en la zona del Port Vell de Barcelona.

Ola de calor en el 2017 en la zona del Port Vell de Barcelona. / CARLOS MONTAÑÉS

España está entre los países donde más olas de calor se registran al año y más duración tienen estos fenómenos, que suponen un aumento del riesgo de muerte de entre un 10% y un 20% en la población, según un estudio internacional publicado en la revista científica 'Environmental Health Perspective's en el que participa un investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).  

Las olas de calor duran en España entre 4 y 5 días de media frente a los 3 y 4 del resto de los 18 países analizados entre 1972 y el 2012 en la investigación publicada este jueves en la revista científica 'Environmental Health Perspectives'. En el caso de España se han examinado los registros disponibles de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) de todas las capitales de provincia -excepto de Palencia donde no había registros- desde 1990, ha explicado el investigador del CSIC Aurelio Tobías, uno de los autores del estudio.

Aunque no hay una definición única de ola de calor, en cualquiera de las aplicadas, de la más laxa a la más estricta, España lidera, tras China, el listado de países donde más olas de calor se producen desde que hay registros, y desde el 2003 ha experimentado un "significativo incremento" en frecuencia e intensidad de estos fenómenos, tal como indicaban las predicciones científicas de los efectos del cambio climático.

De acuerdo con el concepto más exigente de ola de calor -que se supere durante más de dos días la temperatura media del 10% de los días más calurosos del año-, en España se han producido una media de 32 olas de calor al año desde 1990 (en China, 37), mientras que el Plan Nacional de Alertas del Gobierno, más estricta, rebaja la cifra a una media de 15 anuales.

Impacto en el Pirineo

Lugares de la costa mediterránea, entre ellos Barcelona, Tarragona o Valencia, y el Pirineo han sufrido algunos de estos repuntes de temperaturas. Este verano, España ha vivido ya varias olas de calor en las que se han superado los registros históricos de temperaturas máximas.

Sin embargo, la investigación, que relaciona los efectos de los picos de calor en la mortalidad, concluye que en las zonas de temperaturas más moderadas, como el tercio norte peninsular, es donde más fallecimientos se producen porque sus habitantes no están tan aclimatadas a los extremos térmicos como aquellos que habitan en zonas más cálidas. En ese sentido, los investigadores han descubierto que es más determinante para la mortalidad la intensidad del calor que la duración de las altas temperaturas, por la sorpresa que producen. Y que la mayor mortalidad "se mantiene hasta tres o cuatro días después de las altas temperaturas", señala Tobías.

El Plan estatal de Prevención de los Efectos del Exceso de Temperatura en la Salud, puesto en marcha por el Gobierno en el 2004, un año después de que una intensa ola de calor se cobrase 6.500 fallecimientos más de los esperados (según cifras del Centro Nacional de Epidemiología), sitúa en 36,5 grados el umbral a partir del cual se produce un "notable aumento de la mortalidad".

"El riesgo de fallecer en estos días aumenta entre un 10 y un 25% respecto a si no hubiera ola de calor, sobre todo en personas mayores de 65 años", indica Tobías. Cuando se superan los 38,5 grados ese riesgo aumenta más de un 20%, añade. Sin embargo, en España. desde el 2003 "la población se ha ido aclimatando, gracias también a una mayor adopción del aire acondicionado y medidas contra el calor", explica el investigador.

La investigación, coordinada desde la Escuela de Salud Tropical de Londres, advierte de que las olas de calor serán cada vez más intensas, frecuentes y duraderas en los próximos años debido al cambio climático, por lo que los planes de prevención y alerta son vitales ante este "relevante problema de salud pública".

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