REDUCCIÓN DE RESIDUOS

Las bolsas de plástico deberán ser de pago a partir de este viernes en todos los comercios catalanes

La medida ya se aplica en supermercados y grandes superficies

Bolsas de plástico con asas. Su entrega gratuita quedará prohibira en todos los comercios, pero el precio lo decidirá el vendedor.

Bolsas de plástico con asas. Su entrega gratuita quedará prohibira en todos los comercios, pero el precio lo decidirá el vendedor. / RICARD CUGAT

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A partir de este viernes, 31 de marzo, queda prohibida la entrega gratuita de bolsas de plástico en todos los comercios de Catalunya y también en los servicios de reparto a domicilio, según ha publicado el Diari Oficial de la Generalitat (DOG). El consumo de bolsas de plástico se ha reducido en un 50% con respecto al 2007 y ahora el objetivo es llegar al 90% en el 2020.

La medida afecta a todas las bolsas de plástico de asas, incluyendo el plástico en general, el plástico oxodegradable y el plástico biodegradable, con exclusión de las compostables que cumplan los requisitos de la norma UNE-eN 13432 o equivalente, subraya el DOG. En cambio, no incluye las pequeñas bolsas blancas o transparentes, sin asas, habituales en los puestos de alimentación de mercados y supermercados.

La Agència de Residus de Catalunya (ARC) iniciará próximamente una campaña informativa dirigida a comercios y a la ciudadanía en general para comunicarles que a partir de ahora las bolsas de plástico dejan de ser gratuitas y que tienen diversas alternativas para llevar la compra.

 

"La ARC, en el marco del Pacto por la Bolsa, llegó a un acuerdo en el 2015 con el sector comercial para hacer pagar este producto a los clientes de todos los comercios. Catalunya es pionera en España en en este campo", subraya una nota informativa del Departament de Territori i Sostenibilitat. Gracias a ello, se ha pasado de 327 a 156 bolsas anuales per cápita.

Sin embargo, el análisis del comportamiento desigual entre los diversos formatos comerciales planteó la necesidad de ayudar al pequeño comercio en la adopción de medidas más exigentes, que ya estaba adoptando de forma voluntaria la gran distribución. En concreto, aunque las grandes superficies habían rebajado considerablemente la distribución de bolsas, especialmente haciéndolas pagar a los clientes, el pequeño y mediano comercio de proximidad tenía dificultades para aplicar el pago de forma voluntaria el pago.

DECISIÓN "POSITIVA, PERO POCO VALIENTE"

La Fundació per a la Prevenció de Residuos asegura  que habría sido más efectivo un impuesto fijo que revirtiera en el medio ambiente

Mercè Girona, presidenta de la Fundació per a la Prevenció de Residus i el Consum Responsable, se muestra a favor de medidas que limiten el uso de las bolsas de plástico, pero cree que se ha perdido una oportunidad de ir más lejos. "La decisión es tímida, poco valiente, además de fomentar la picaresca", afirma.

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En su opinión, lo que debería haberse hecho es aplicar un precio unificado a todas las bolsas -por ejemplo, 10 céntimos- a partir de un impuesto ambiental que revirtiera en el medio ambiente. Con la medida que ahora entra en vigor, dice, "cada vendedor decide el precio que le resulta más conveniente y el consumidor pierde la conciencia del problema de las bolsas". En Irlanda, que se ha aplicado este sistema "se ha logrado en poco tiempo una reducción del consumo de bolsas del 90%", añade Girona.

Las bolsas de plástico, además de consumir recursos en la fase de producción, acarrean impactos sobre el medio. Debido a su ligereza son fácilmente transportables por el viento y pueden llegar a ser consumidas por animales u obstruir tuberías y conductos, e incluso llegar al mar.