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Los ecologistas critican el uso de venenos contra la plaga de topillos en Castilla y León

Lamentan que la Junta regional ha autorizado el uso de bromadiolona pese a tratarse un producto muy persistente en el ambiente

Las asociaciones ecologistas han reaccionado en bloque contra la decisión de la Junta de Castilla y León de autorizar el uso de bromadiolona, un veneno muy persistente en el medio natural, para luchar contra la plaga de topillos que afecta intensamente a nueve comarcas de la región.

Las nueve organizaciones conservacionistas incluidas en el Programa Antídoto, entre ellas Ecologistas en Acción, WWF y SEO/Birdlife, recuerdan que la bromadiolona ha sido excluida del registro oficial de productos fitosanitarios del Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Sin embargo, la Junta de Castilla y León ha conseguido una autorización por vía de excepcionalidad, "lo que supone continuar y profundizar en el grave deterioro y desequilibrio en los sistemas agrícolas afectados", dicen.

La bromadiolona es un veneno rodenticida muy persistente en el medio natural "ya que transcurridos 318 días desde su ingestión por un roedor, la concentración en su organismo solo se reduce a la mitad", subrayan los ecologistas en una nota informativa. Este hecho ocasiona una cadena de envenenamientos en los depredadores de roedores, como es el caso del milano real, especie catalogada "en peligro" y cuya principal población invernante mundial se encuentra en Castilla y León. "De hecho -prosiguen los miembros del Programa Antídoto-, se ha comprobado una notable disminución de las poblaciones reproductoras en zonas tratadas con rodenticidas mientras que, en las comarcas donde no se ha empleado veneno en el pasado, los efectivos crecen.

El Programa Antídoto lamenta que no se haya optado por la lucha biológica fomentando los predadores naturales

Los topillos campesinos son una plaga que aparece cíclicamente en Castilla y León, especialmente en los regadíos, con predilección por los campos de patata, remolacha y zanahoria. La última gran plaga se produjo en el año 2007, empujada por unas temperaturas muy benignas que favorecieron la reproducción, con una población que entonces se estimó en 700 millones de ejemplares. Arrasaron un total de 500.000 hectáreas y ocasionaron pérdidas por valor de 15 millones de euros. Las organizaciones insisten, sin embargo, en que los estudios confirmaron que las poblaciones de topillos decayeron finalmente con la misma intensidad y en iguales periodos de tiempo en las zonas tratadas con rodenticidas que en las no tratadas.

ALTERNATIVAS

Las nueve entidades que forman parte del Programa Antídoto recuerdan a la consejera de Agricultura y Ganadería y al consejero de Fomento y Medio Ambiente que buena parte de los problemas actuales con los roedores "podrían solucionarse con técnicas alternativas". "Sin embargo, estas medidas apenas se están aplicando, ni se ha dado prioridad a la lucha biológica, es decir, a fomentar los predadores naturales de los roedores y los hábitats de estos predadores para hacer sus poblaciones más estables y abundantes, ni se están utilizando técnicas de manejo de cultivos como el labrado de las alfalfas", afirma.

El Programa Antídoto subraya que, la normativa impone que para que puedan emplearse los rodenticidas, es preciso que se hayan puesto en marcha otras medidas no químicas y, además, han de haberse superado los umbrales poblacionales de tratamiento. En este momento, se desconocen los umbrales anualmente medidos y seguidos por zonas geográficas en Castilla y León, así como la eficacia de las medidas adoptadas. "Estos umbrales, por imperativo legal, debían haber sido comunicados al ministerio anualmente desde que en 2007 se hizo la declaración de plaga, pero no ha sido así", lamentan los ecologistas

PARTICIPANTES

El Programa Antídoto está formado por nueve organizaciones: WWF España, SEO/Birdlife, Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas), Fundación Oso Pardo, Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ), Grefa, Ecologistas en Acción, Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) y Asociación Veterinaria para la Atención a la Fauna Exótica y Silvestre (AVAFES Canarias).

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